Continuando con la expansión de su fase post Avengers Endgame el MCU parecería estar entrando en un momento de transición en donde casi todos los contenidos que se están exhibiendo funcionan para darle un contexto más emocional a los personajes que ya conocemos y a otros que están apareciendo por primera vez. Y ahí mismo aparecen ellos, Los Eternos, un grupo de extraterrestres que vinieron a la Tierra en el principio de la civilización en nombre de Los Celestiales, entidades cósmicas creadoras de vida a lo largo y ancho del vasto universo, que buscan que todos los mundos crezcan de manera normal y con las menores dificultades posibles. Pero claro, también están las entidades que pretenden lo contrario: Los Desviantes, una raza de alienígenas que su principal función es la de exterminar la raza humana por completo. A lo lo largo de la historia, estos seres inmortales y con diferentes habilidades han estado en contacto con el hombre defendiéndolos de cada uno de los ataques de los Desviantes hasta eliminarlos por completo. O eso creían hasta el BLIP

Teniendo esto como contexto Eternals, dirigida por la ganadora del Oscar Chloé Zhao, cuenta cómo este grupo de seres inmortales ya se encuentran establecidos entre los humanos, teniendo vidas normales y trabajos comunes hasta que Sersi (Gemma Chan) y Sprite (Lia McHugh), dos grandes valores del grupo, se topan con un Desviante (que se creía estaban extintos) pero que por lo que ellas pueden observar han evolucionado de manera muy peligrosa para ellas, el resto de los Eternos y el mundo entero. Ahí es donde ellas deciden reunir al grupo, que se dividió hace varios siglos, para contrarrestar a la amenaza que se aproxima y quizás descubrir otra que no supieron ver a tiempo. 

Intentando dar una vuelta de tuerca a los estándares a los que Marvel ha acostumbrado al público en general, el estudio con Kevin Feige a la cabeza apostó a darle un nuevo vuelo visual y creativo a una película que desde el vamos era interesante por querer correrse un poco del plano habitual de las historias que se venían contando, con nuevos personajes de los que ni siquiera habían sido mencionados y toda una mitología muy explotada por los años 70 en los cómics con Jack Kirby a la cabeza, pero que no se había visto nada hasta el momento. Pretender que toda una nueva mitología, vasta, grandilocuente y sumamente importante se entienda a la perfección y que se genere un vínculo con el espectador en poco más de dos horas y media de metraje era un trabajo sumamente complejo para los guionistas, en donde la propia Zhao también está involucrada, sobre todo por el desconocimiento general de todo lo que involucra este nuevo mundo. Apostando a una narrativa compuesta con líneas temporales paralelas de flashbacks y tiempo presente, la película nunca termina de tomar la fuerza necesaria como para mantener al espectador en vilo de una revelación que lo pueda sorprender. Estos saltos entre presente y pasado llegan siempre en los momentos menos pensados y no permiten generar una relación con la historia que se está contando en ese momento eclipsando las buenas sensaciones que se pueden estar teniendo. Unas sensaciones que varían con el correr de la historia porque todo lo bueno que se ofrece desde la dirección, la puesta en escena, la fotografía, el hecho de haber filmado en locaciones reales y el gran despliegue visual a la hora del CGI (en los grandes momentos, no así en fondos o paisajes) se contrapone con una falsa imposición sentimental en los personajes, en donde el querer vender una imagen de “familia” no funciona para nada y todo se siente impuesto, forzado y antinatural. También al tener una gran galería de personajes, en cuanto a cantidad no así calidad, es imposible relacionarse con todos de una manera equitativa y por eso el vínculo no puede ser total. Por supuesto que hay personajes más importantes que otros, cómo en la mayoría de las historias de la literatura en general, el problema está en que los que más preponderancia tienen son los que menos relevancia terminan teniendo. Lo bueno es que uno se queda con las ganas de ver más de los personajes y de que se desplieguen sus habilidades en nuevas oportunidades y en todo su esplendor, lo malo para la película es que en ella no se muestran tanto.

El elenco está repleto de estrellas del calibre de Angelina Jolie, Salma Hayek, Richard Madden, Kit Harrington, Gemma Chan y Kumail Nanjiani, entre otros, y si bien nadie se atrevería a cuestionar ese elenco por lo que todos y todas han sabido brindar en el pasado, en ésta oportunidad ya se por rol en el filme o por el guion que le dieron, ninguno de los mencionados ha podido consolidar una buena actuación global. Claro que todos tienen un momento en donde son el centro de la escena y despliegan sus poderes y cobran, momentáneamente, una relevancia superior pero al pasar esos momentos se vuelven personajes totalmente planos que podrían estar o no y mucha diferencia no habría. De un andar irregular, cómo toda la película en general, las actuaciones alternan buenos momentos con paupérrimos. Sin matices. 

Eternals es una película que se destaca por ampliar el universo de personajes y su mitología, por el despliegue visual y la apuesta de cambiar un poco la receta a la que Marvel se ha acostumbrado tanto. Pero tampoco termina siendo una película que se destaque por lo que se cuenta y mucho menos por su manera. Con giros de guion previsibles y un plot twist central que también lo es todas las sensaciones e impresiones apuntan a que, una vez más, una película del MCU se termina convirtiendo en un gran preámbulo de otro gran evento que está por venir y no se dan los tiempos necesarios para establecer personajes problemáticas y propósitos.

PUNTAJE: 6/10