A fines de la década de los 90 en HBO se estrenó The Sopranos (1999-2007), la serie insignia de dicha marca durante mucho tiempo que contaba la historia y los chanchullos de una familia mafiosa asentada en los suburbios de New Jersey y hacía foco en la vida del “capo” o del jefe de dicha familia: Tony Soprano. Encarnado por el gran, y que descanse en paz, James Gandolfini la serie se desarrolló durante 6 temporadas y 86 capítulos en donde cada una de las decisiones pasaba por la aprobación de David Chase, quién fuese creador, showrunner, productor de la serie en general y el director y guionista del primer episodio y del último. Ahora claro, la serie tiene 14 años de terminada pero el furor por su historia y, sobretodo, sus personajes siguen ahí latente y despertando devoción y fanatismo en cada nuevo espectador que descubre una serie que puede definirse cómo de culto o como una, hay quienes que afirman la mejor, de las mejores series de la historia de la televisión

Ahora David Chase regresa a juntarse con Warner Bros. y HBO para continuar su legado y expandir el universo, un concepto demodé pero arriesgado para este tipo de historias, que supo crear con Los Santos de la Mafia (The Many Saints of Newark, 2021), una película que funciona a modo de precuela que se centrará en contar cómo fue que Tony, ahora personificado por Michael Gandolfini (quién recoje el manto de su difunto padre), terminó siendo el monstruo de poder que se supo ver en la serie original. Claro que no sólo en eso se hará hincapié porque, mucho antes de Tony, al mando de la familia supo estar Dickie Moltisanti (Alessandro Nivola) y él también tuvo que lidiar con el poder y la responsabilidad que conlleva ser el líder de una organización criminal. Al mismo tiempo que la puja por el poder se desata dentro de la familia por ver quién debe y tiene que ocupar ese rol, disturbios a lo largo de toda la ciudad caldearán el ambiente desarrollando un malestar social y racial en donde la lucha de poder no tardará en explotar.

Con un guion del mismísimo David Chase y con la dirección de Alan Taylor ésta película logra su cometido principal: ampliar de manera correcta el universo ya establecido. La cinta cuenta con una catarata constante de guiños para con el fan de la serie pero sin que sea sólo un gran guiño de dos horas a la que la domine, por completo, la nostalgia. Claro que tiene mucha e incluso da la sensación de que un poco menos de relación con la serie hubiera sido mejor pero eso era inevitable por una cuestión de venta de producto y también por la época e historia en donde transcurre la película. Por otro lado y quitando todo lo que tenga que ver con guiños directos a la serie, el guion establece una muy buena película de mafia y política en donde un género alimenta a otro y se crea un gran simbiosis. Quizás no a la altura de obras como las de Martin Scorsese pero si mantienen su atractivo a través de una gran violencia, sentido del humor negro y lo mejor de todo, una historia entretenida. Por supuesto que quienes hayan visto la historia antes encontrarán un montón de referencias ocultas y otras explícitas pero lo que no, en algunas cosas quedaran afuera (sobre todo a nivel nostalgia). 

Las actuaciones logran estar a la altura. En primer lugar hay que destacar a Alessandro Nivola quien la rompe toda decididamente y se banca estar un 90% del tiempo en pantalla y gracias a su capacidad pudo traer a la vida, de gran manera, a un icono del que bastante poco se sabía y pudo hacer que el famoso Dickie Moltisanti sea tan temible como se suponía que debía ser. Ray Liotta es otro de los grandes aciertos de cast, alguien que supo ser fetiche de David Chase, y que por supuesto derrocha clase y aprovecha toda su experiencia en películas mafiosas y demuestra que Chase no estaba equivocado al haberlo querido convocar en su momento para Los Soprano y que su participación ahora era algo que debía pasar. Vera Farmiga es otra de las grandes estrellas y apariciones que tiene el elenco y la película. Mucho se sabe de sus cualidades como actriz, pero el papel que debía interpretar era todo lo opuesto a lo que ella está acostumbrada y es de común conocimiento que sabe interpretar. La gran sorpresa a la hora de anunciar el elenco fue Michael Gandolfini, el hijo de James quién supo crecer en los sets de Los Soprano y que ahora debe llenar los zapatos de su padre, en sentido figurado, pero que gracias a su semejanza física logra devolver a la vida al Tony Soprano que todo el mundo conoce. Esas miradas, esos gestos, logran suplir algunas de las carencias actorales que tiene Michael, que está comenzando su carrera es verdad, pero que logra estar a la altura de lo que los fans pedían y de lo que semejante papel requiere.

Los Santos de la Mafia cumple correctamente con su propósito de expandir el universo de Los Soprano. La película tiene una base lo suficientemente sólida para que alguien que no haya visto la serie pueda entender los sucesos que pasan pero que sin dudas está pensada para aquellos que sí lo hicieron y son fans de la misma. Ahora la película lejos de quedarse con lo ya establecido, deja indicios de que aún puede haber más para contar. Por donde termina el film y por cómo lo hace. Un final que sin dudas dejará al espectador sin aliento mientras que la música escogida los sumerge en un interminable mar de nostalgia, pero que funciona muy bien cómo toda la película en general.

PUNTAJE: 7.5/10