La saga de La Purga o The Purge es el perfecto ejemplo de cómo perpetuar una simple idea a través del tiempo sin perder la sorpresa entre sus entregas. O por lo menos, lo fue en la teoría y sólo algunas veces en la práctica. Desde el año 2013, cuando la primera parte de La Purga llegó a ver la luz, logró cautivar a los espectadores por su crudeza en el relato y su rudeza en los actos estableciendo el equilibrio necesario para perpetuarse en el tiempo. Claro que a medida que pasaban las entregas, la calidad de las mismas empezaron a mermar y la última película que vio la luz en 2018 no fue de lo mejor. Ya el discurso estaba agotado, las sorpresas no abundaban y el conformismo de la productora sólo contemplaba la recaudación de entradas por sobre el diálogo que se podía crear para con el espectador. Pero claro que la saga ya había logrado su propósito de establecerse en el consciente colectivo y logró su expansión desembocando en Amazon Prime en formato serie y a lo largo de dos temporadas se pueden saber más de aquellas noches en las que las reglas dejaban de tener valor y el crimen abundaba.

The Purge (2013) La película que lo cambió todo.

Pero cuando todo parecía perdido y las purgas una vez al año habían terminado para siempre (según lo visto en The Purge: Electión Year) Blumhouse Productions vuelve a apostar por una de las franquicias más rentables de la historia del cine con La Purga Por Siempre (The Forever Purge). En esta oportunidad nos presentan a Juan (Tenoch Huerta) y Adela (Ana de la Reguera), dos mexicanos que deciden probar suerte en un Estados Unidos que, mediante los NPFA (Nuevos Padres Fundadores de América), ha vuelto a instaurar la purga como método para bajar los índices de crímenes ahora impuestos por los diferentes carteles a lo largo y ancho del país. Luego de que Juan, quien trabaja en los establos de la adinerada familia Tucker y Adela, jefa de cocina de un restaurante, se escondan para protegerse de la peligrosa noche que se avecina, se darán cuenta de que los extremistas que “celebran” esta tradición tan patriota no se quedarán sólo en esas 12 horas donde no existen las normas sino que seguirán de largo para establecer un nuevo régimen supremacista. Ellos, junto con los Tucker deberán unir fuerzas y colaborar para subsistir porque quienes los perseguirán no harán distinción alguna. Mataran a todos salvo a los que lleven la misma bandera de odio que ellos. 

A primera vista uno podría esperar que la franquicia The Purge volvería para pulular por el espacio que hay en la cartelera y ya no podría sumar nuevos adeptos a sus muchos seguidores a lo largo del mundo. Afortunadamente para ellos ésta nueva entrega, dirigida por Everardo Gout y escrita por James DeMarco (creador de la saga), viene con una refrescante vuelta de tuerca al argumento original mostrado ya en tantas oportunidades. El hecho que la hace destacarse por sobre las otras es que la famosa noche de la purga no es el límite para aquellos que quieren purgar sus necesidades sino que continúa luego de esas 12 horas. Ese movimiento argumental simple pero efectivo, logra desorientar al espectador y colocarlo en un plano en el que no sabe cómo va a seguir funcionando este mundo ficticio y al desconocer las “nuevas reglas” de este lugar la sorpresa, la atención y la intriga se multiplican exponencialmente. Así de fácil como suena, la propuesta cambia rotundamente en comparación con las anteriores pero tiene ese gran valor agregado. Claro que luego la trama y lo que sucede no se separa mucho de lo que ya conocemos, el discurso progresista se hace notar de una forma menos sutil que otras veces, incluso dicho por los propios personajes, pero sin caer en lo burdo. Las referencias al último gobierno saliente de EEUU son totalmente descifrables desde el comienzo y sobre todo al final. Claro que también al recurrir a esa vieja, conocida y efectiva fórmula, también se dan aquellas particularidades que no son tan agradables, como el exceso de diálogos que sirven de remate a un chiste que nadie hizo, comentarios que rozan el papelón y las vueltas de un guion que hacen que la trama se extienda, por lo menos, quince minutos más de lo que debería. 

Las actuaciones vuelven a estar a la altura de las circunstancias, sin ser ni mejores ni peores que las anteriores. Todas las partes del elenco logran desarrollar bien sus roles y es posible relacionarse con ellos, pero ninguno se pone al hombro la película o eclipsa al resto. Igualmente no es una película que lo necesite así que esto funciona de la mejor manera. 

La Purga Por Siempre es un correcto reinicio, continuación o lo que sea de la franquicia. Dando en la tecla justa para no sofocar al espectador, creando una nueva sorpresa y generando un interés real. Al margen del siempre presente entretenimiento que otorga, también su clásico discurso progresista, siempre importante, se hace presente de una manera muy poco sutil pero efectiva como de costumbre.

PUNTAJE: 6/10