Luego del estreno de Soul el año pasado (2020) Disney, junto con la colaboración de Pixar, estrenan Luca (2021) una película dirigida por el veterano escritor y director de storyboards Enrico Casarosa y escrita por Jesse Andrews y Mike Jones, en la que cuenta cómo un adolescente monstruo de mar llamado Luca Paguro (Jacob Tremblay), que vive en las profundidades del océano, que de repente se encuentra con otro joven de su misma especie llamado Alberto Scorfaro (Jack Dylan Grazer) pero que a diferencia de Luca, frecuenta las tierras de la superficie, un lugar prohibido para los de su especie. Esta nueva relación entre Luca y Alberto, lo llevará a nuestro protagonista a romper las reglas establecidas por su familia y a descubrir nuevas características sobre su cuerpo, ni más ni menos que la de cambiar de monstruo a humano una vez que su piel se encuentra totalmente seca, también por establecerse, en principio de manera momentánea, en un pequeño pueblo de pescadores italianos. En ese lugar encontrarán a una aliada muy especial llamada Giulia (Emma Berman) y a su padre Massimo (Marco Barricelli), un pescador reacio a los monstruos marinos, pero también a quienes busquen interferir en el deseo de libertad de Luca y Alberto. Ellos deberán lidiar con llevar a cuestas su secreto mientras buscan expandir sus conocimientos con el mundo de la superficie en un verano que promete cambiarles la vida. 

Después de haber realizado más secuelas que producciones nuevas y originales, Disney y Pixar vuelven a crear un mundo colorido, divertido y curioso en donde las múltiples lecturas e interpretaciones hacen presencia. Previo a analizar el subtexto hay una amplia cantidad de aspectos en los que esta nueva producción se destacan. Principalmente la fotografía, en donde con una amplia paleta de colores recrean de forma perfecta lo que un pueblo italiano podría ser. Acompañada por el diseño de personajes que se corren del realismo y apuestan más a la fábula o al cuento convencional, la conjunción de ambos aspectos funciona a la perfección para concretar un bello paisaje, casi que sacado del álbum familiar de alguien, y una amena narración de la historia de los personajes. Estos detalles estéticos son completados con una banda sonora que hace hincapié, por supuesto, en la cultura de Italia pero no cayendo en los clásicos que suenan siempre. Sin ser temas desconocidos le dan un poco de aire a la narración y le dan un toque diferente. Lo mismo pasa con algunos elementos que nada aportan a la trama sino que le dan contexto al lugar en donde estamos, como para que el espectador sienta que de verdad está en allí, quizás rozando el estereotipo pero siempre desde el respeto, al menos, al límite.

Ahora bien, la cuestión empieza a cambiar a la hora de analizar la trama propiamente dicha, ya que no es algo que no se haya visto antes ni mucho menos. No hay ningún tipo de sorpresa, el guion es previsible y en los momentos donde debe decidirse de hacerse cargo o no del subtexto que deja entrever, la película decide jugar a la libre interpretación del espectador, desligándose de las responsabilidades de transmitir un mensaje pero con la postura abierta ante la posibilidad de haberlo hecho. Reina la tibieza, diciéndolo en criollo. Al mismo tiempo, la puerta abierta de las múltiples interpretaciones da la posibilidad de pensar en más alternativas y no tanto en el aspecto queer que, desde el estudio, y en la opinión pública está calando tan profundamente. Dependiendo del punto de vista que se observe, la cinta puede establecer un diálogo extradiegético de la comunidad LGBT, pero también sobre la inclusión en general de las culturas. Sobre el descubrimiento de lo nuevo, sobre no dejarse avasallar por los conceptos que vienen de generaciones pasadas y descubrir un nuevo futuro y escribir una historia propia con intereses propios. Lo mismo sobre ser uno mismo y no dejarse amedrentar por el que dirán.

Lo bueno de jugar a esta multiplicidad de subtextos es que la película permite la discusión y eso, al mismo tiempo, es un poco de lo que Luca habla. De no conformarse, de abrirse ante la posibilidad de que pasen cosas, de salir de la zona de confort y de descubrir un mundo nuevo en donde las posibilidades son ilimitadas.

PUNTAJE: 7/10