Luego de haber dirigido la grandiosa Crawl (2019), Alexandre Aja regresa a escribir y dirigir una película con pocas locaciones, grandes efectos visuales y una actuación consagratoria de una actriz como Mélanie Laurent (Inglourious Basterds, 2009) que a pesar de ser conocida por todos, o casi todos, su carrera no se ha basado en ir de hitazo en hitazo precisamente. En esta oportunidad e impulsado por la distribución global de Netflix, el autor francés nos presenta una única locación, una cámara criogénica, una única participante, Liz Hansen (Laurent) y, lo principal, la máxima de que ella se despierta con amnesia y no recuerda ni dónde está, quién está ahí o por qué. A partir de ahí, juntos, iremos descubriendo todas las interrogantes que se le van generando a Liz y sobre todo la razón y el motivo de su aislamiento criogénico y el por qué no puede salir de allí.

A lo largo de unos intensos 100 minutos la propuesta del autor francés es más que interesante desde el vamos, utilizando trucos de cámara permanentes para hacer que esa, falsa, única locación se sienta lo más asfixiante posible para el espectador, reflejando un poco también los sentimientos de la protagonista. Acompañado por una trama que ahonda entre el thriller sci-fi y la angustia extra diegética que se pueda generar en el espectador, la historia per se no da lugar a falsas interpretación y es directa en lo que busca. Con un gran guion diseñado meticulosamente para revelar la información justa y necesaria minuto a minuto para que la trama avance, el interés avance, las dudas crezcan y poder llegar a vislumbrar un destino pero siempre “justo a tiempo”. ¿Por qué esta última acepción? Bueno, básicamente porque llega un punto de la trama en la que tenemos todas las pistas necesarias para saber que es lo que realmente está pasando, pero no así lo que pasará en su desenlace en un último gran giro de guion que a más de uno dejará sin aliento. 

Como no podía ser menos que en su película anterior, también los efectos visuales dan la talla y más que nada cuando se mete de lleno en el terreno de la ciencia ficción con un plano secuencia al mejor estilo 2001: A Space Odyssey (1968). La música acompaña de manera correcta aunque para generar una tensión superadora podría haber estado un par de niveles más alto. Finalmente el destacable rol de Mélanie Laurent no deja lugar a dudas de su enorme talento y sola, completamente sola, se pone a cuestas una película que sin dudas es de lo mas destacable del año. 

PUNTAJE: 8/10