Para despegarse un poco de su papel estelar de Saul Goodman, tanto en Breaking Bad como en Better Call Saul, Bob Odenkirk se encarga de protagonizar una película de acción del mejor estilo John Wick, de hecho varios de sus productores están directamente relacionados con la saga de Keanu Reeves (el guionista es el mismo de las tres entregas de Wick). Con la dirección de Ilya Naishuller y bajo el nombre de Nobody (2021), Odenkirk va de lleno al cine de acción interpretando a Hutch Mansell, un típico hombre de familia, con un trabajo normal de oficina y donde la rutina lo tiene aprisionado. Luego de que unos ladrones entrarán a su casa, amenazando la seguridad de todos los que quiere, decide tomar cartas en el asunto y hacer justicia por mano propia. Utilizando métodos que propios y ajenos desconocen totalmente, logra una especie de venganza pero en su retorno a casa se topa con unos rusos a los que nada le importa y eso Hutch no lo va a permitir a tal punto de que sus decisiones harán enojar a más de uno trayendo nuevos y más peligrosos participantes en la historia. 

Así como está contado, la verdad es que a priori no se muestra una diferencia importante al comparar la trama con las ya mencionadas películas de John Wick o incluso, con las tantas que protagoniza Liam Neeson, donde la fórmula es básicamente similar. Ahora bien Nobody, no tiene nada que envidiarle a ninguna de las mejores películas de acción. En la sencillez encuentra su fuerza y en la violencia su toque de gracia. Con una gran dirección de arte y una selección musical compleja, extravagante y, por momentos, incoherente, la trama fluye sin pausas durante una hora y media en donde no hay reproche alguno que se le puedan hacer. La gran virtud del guion es profundizar en los pequeños detalles para que los espectadores de la obra pierdan la atención y lo logra con creces. La película lo tiene todo: Es divertida, violenta, tiene una cinematografía impresionante y grandes coreografías de pelea para que los movimientos parezcan genuinos para un actor como Bob Odenkirk.

Ahí está otro de los pilares fundamentales de Nobody ya que cuando se habla de Bob, siempre se destaca su carisma y su capacidad para hacer memorable cada rol, por más grande o pequeño que le toque hacer en una producción porque, a diferencia de los grandes referentes de acción como Tom Cruice, los mencionados Reeves o Neeson, o The Rock, Bruce Willis y demás, él es un gran actor. Uno de esos actores que con la mirada, con un mínimo gesto o al pronunciar una frase determinada, nos puede cambiar la experiencia en un segundo. El resto del elenco lo rodea bien y saben que juegan de relleno, incluso Aleksey Serebryakov, quién hace de antagonista, entiende que su papel no quedará en el tiempo ni mucho menos pero cumple con la tarea y logra una convincente interpretación.

Nobody podrá no ser precursora en ningún aspecto, incluso hay quienes podrían criticarle por demás las constantes semejantes con otras películas, pero Nobody, a pesar de eso, es fresca (por quienes actúan), es entretenida y divertida, tiene un gran despliegue técnico y visual y cuando le toca ser violenta y visceral lo es sin ningún tipo de tapujos. En fin, Nobody es una fiesta sangrienta preparada orgánicamente con lo mejor de lo mejor.

PUNTAJE: 8/10