El apocalipsis parece haberse apoderado de los foros por los retrasos generados de uno de los títulos importantes de la generación. La comunidad de Sony ha quedado impaciente y preocupada por el destino incierto, pero semanas más tarde se ha actualizado la fecha de salida. The Last of Us Parte II saldrá el 19 de junio. Atrás de ese número se dejaron un sinfín de cuestiones que vale la pena analizar.

Un virus que se salió de control envolvió a la sociedad en una desesperación e incertidumbre constante. Las acciones de Joel definitivamente traerán consecuencias luego de quitarle a la humanidad la posibilidad de tener una cura. Parece poético, ya que al inicio de la infección le arrebataron lo que él más amaba. “Siempre hay que encontrar algo por lo que luchar”, aconseja el hombre torturado. Ellie toma el arco y se embarca a realizar su propio viaje de una aparente venganza, volviéndose una máquina de matar. Una trama que promete ser mejor que su antecesora, pero que detrás de su construcción oculta curiosidades.

Todo comenzó con un teaser/trailer en 2016, un año repleto de anuncios. Un paneo general a las afueras de un bosque nos mete rápidamente a una casa donde se ha desarrollado una masacre, ahí está Ellie y Joel. En este punto no había nada desarrollado y se tenían ideas conceptuales. Alguna que otra entrevista a los desarrolladores pero no hubo noticias hasta el año siguiente, al mostrar lo que parece ser una nueva secta y grupos paramilitares en el juego. Todo muy brutal pero tampoco hubo mucho avance a pesar que ya estaba en producción.

Lo controversial arrancó en 2018, última E3 de Sony hasta la fecha, donde después de que el magistral Gustavo Santaolalla diera un mini concierto ambientado con la estética del juego, se conoció un poco más de la historia de Ellie en cinemática y gameplay. En este se podían ver nuevos enemigos, el uso de armas, mecánicas actualizadas y un impresionante apartado gráfico. Tan bueno que sembró dudas de que una PS4 moviera semejante sincronización de personajes y acciones de jugador. David Anfossi, director de Eidos Montreal (encargados de Shadow of the Tom Raider) dijo que era “fake”. Ante esta acusación el jefe de diseño, Richard Cambier admitió que era una demo “preparada”, pero que eran acciones factibles de realizar.

Meses más tarde, concretamente en septiembre de 2019, salió a la luz otro gameplay esta vez por parte de la prensa especializada que detallaba animaciones impresionantes y mucho más violentas que la anterior entrega. Es directa y visceral, resaltando en su fotografía un paisaje brilloso pero hostil. Se confirmó su salida próxima al 2020 y semanas después se dictaminó una fecha: 21 de febrero.

Esto sería aplazado por cuestiones propias de calidad del estudio y su director Neil Druckmann había comentado que “simplemente no tenemos tiempo suficiente para llevar al juego a un nivel de pulido de manera satisfactoria, reduciendo el estrés del equipo”. La fecha fue cambiada para el 29 de Mayo, pero algo se aproximaba. El Coronavirus llegó.

La pandemia cayó encima de distintas realidades alterándolas radicalmente y los videojuegos no fueron la excepción. Mientras que otros títulos salían de manera digital The Last of Us no solo sufrió un retraso indefinido, sino que su preventa fue removida de la PlayStore. Existen varias razones para esta medida. En principio la venta no física parece la solución, pero además de que el internet está saturado (sobre todo en Europa un mercado más grande del que tienen en América), más del 50 por ciento de las ganancias vienen del formato físico.

Otro problema radica en la temática del título que justamente trata sobre un virus y a pesar de ser una ficción, siempre están los medios amarillistas para criticar negativamente la industria de los juegos. Suele suceder que se los tilda de “mala influencia” y teniendo en cuenta la desinformación que hoy circula se convierte en un terreno delicado.

Como si esto no bastara, se filtró un gameplay que narraba parte de la trama. Cinco minutos en YouTube bastaron para que los “spoilers” salieran a la luz y sumando los trailers con las imágenes, no había que atar tantos cabos sueltos para saber toda la historia, que es el punto fuerte de los singleplayers. Nadie sabe exactamente quien hizo semejante daño, pero se comenta que el culpable fue un ex trabajador cansado del “Crunch”.

El “Crunch” son políticas de trabajo aplicadas en periodos donde los desarrolladores realizan su tarea por encima de las horas estipuladas con tal de llegar a la fecha acordada. Esto suele durar dos semanas pero en algunos casos puede alargarse meses. Aunque en la mayoría de las veces se les paga horas extras esto no compensa el nivel de estrés y presión social. Todos pueden decir que no, pero tiempo más tarde pueden ser despedidos. Esto combinado al “Home Office” al que se vieron forzados los programadores y hasta publicistas por la cuarentena resulta en desventajas significativas, no pudiéndose desconectar en ningún momento, complicando la labor en la casa con toda la familia.

¿Justifica el enojo por las condiciones de trabajo? Si bien es una injusticia innegable, lo cierto es que en la realidad perjudicó a el equipo compuesto por cientos de trabajadores. Recordemos que las ganancias de un título dependen de su venta, más aún de los “triple A” que tardan mucho tiempo en publicarse. Naughty Dog sacó un comunicado al respecto:

Estamos decepcionados de que cualquiera haya publicado material sin autorización antes del lanzamiento de The Last of Us Part II, alterando años de trabajo duro de Naughty Dog y arruinando la experiencia para los fans de todo el mundo.

A raíz de estos acontecimientos tuvieron que sacar una nueva fecha siendo el 19 de junio, volviendo a la tienda digital de Sony. Su peso será alrededor de 100 Gigas y las ediciones especiales aún parecen no estar disponibles por el momento. “The Last of Us: Parte II estará en sus manos pronto. No importa lo que vean o escuchen, la experiencia final valdrá la pena”, asegura la compañía a través de Twitter.