Con más de 30 años de carrera en el “oficio” y enormes clásicos en su haber, Mark Waid es una de las figuras vivas más importantes del cómic americano. Con un conocimiento muy -y cuando digo muy, es MUY- fino y detallado de las historias y continuidades tanto de DC Comics como Marvel, ha sabido llevar la fórmula del “superhéroe clásico” a la actualidad, con historias donde el heroísmo y la acción se superpone a los traumas, violencia y oscuridad que la industria ha empezado a generar desde finales de los ‘80, llevándolo a cabo títulos como la JLA, Daredevil, Captain America y Flash, además de su obra más reconocida en la industria, Kingdom Come (1996, DC Comics). Fanático de Superman y todo un estudioso de la historieta, ha escrito todo un capítulo donde analiza el accionar de este reconocido personaje en el libro Los Superhéroes y la filosofía (Tom y Matt Morris), un extenso ensayo y análisis de la literatura de los héroes y los aspectos psicológicos, sociales y culturales que atraviesan.

  • ¿Cuál fue el origen de tu pasión por los cómics y cuándo decidiste convertirte en guionista?

No decidí convertirme en un escritor de libros o cómics, no pensaba que podía ser un escritor. De chico no quería ser un escritor, sólo amaba a los personajes. Eran muy importantes para mí. Nos mudamos mucho cuando era un chico, fui a doce escuelas diferentes en diez años, no tenía muchos amigos. Pero tenía a estos personajes en mi vida que me enseñaron valores importantes.

Pero, como decía, no quería ser un escritor porque pensaba que no iba a ser lo suficientemente bueno: hay muchas ideas que uno debe inventar, y hacer eso es muy difícil. Así que quería ser editor. Pasé dos años ejerciendo y, durante ese momento, tuve cientos de guiones de cada escritor de cómics que llegaban a mi escritorio, donde podría ir observando el proceso de escritura. Aprendí mucho más en esos dos años que lo que hubiera hecho en diez por mi cuenta. Después de aprender de ellos, me convertí en freelancer y, un par de años después, tuve mucha suerte desde ese entonces.

  • El libro “Superhéroes y Filosofía” (Tom y Matt Morris), comienza con un artículo tuyo donde hablás acerca de la “verdad sobre Superman”. Es muy interesante el cómo explicaste y analizaste su heroísmo siendo un ser de otro planeta, y su relación con las personas a las que defiende. Al momento de escribir ¿siempre realizás ese trabajo “filosófico” para analizar cada personaje del que te toca escribir?

Significa mucho e intento hacer eso. Quizás no a ese grado, pero lo intento hacer con cada personaje que hago porque es importante para mí saber comprender el por qué hacen lo que hacen. No es suficiente con pensar “bueno tengo súper poderes, voy a luchar contra el crimen”. Necesito saber qué es lo que hacen únicos a estos héroes, así que cuando empiezo una serie escribo todo, no sólo una historia, sino todo lo que pueda pensar acerca de ese personaje. Por ejemplo, todo aquello acerca de los 4 Fantásticos que tenga sentido para mí. Pienso en Dr. Strange: ¿Que me parece importante de este personaje? ¿Qué significa este personaje para mí? Así que empiezo a escribir, escribir y escribir;  empiezo a sentir, a entender cuál es la esencia cada uno de ellos. ¿Porque hace las cosas de esta forma y no de otra?

Eso es lo más importante. Si no sabes eso, estás escribiendo historias de superhéroes simples que no tiene adquieren ningún significado.

  • ¿Por qué pensás que los superhéroes son tan importantes en nuestra cultura?

Pienso que hay ciertos valores, éticos y morales que son representados y encarnados por los superhéroes. No creo que sea fácil comprender esto de los héroes siendo adulto, porque es un mundo complicado y los superhéroes tienen morales y éticas simplistas, pero los aprendés de chico. Esos valores son instalados desde que uno es chico y que quizás un adulto tendría que acordarse de esos valores que absorbieron de chicos al ver un superhéroe.

Por eso son tan importantes, porque son un recordatorio de might make right (“hacer lo correcto”), sobre que uno debe ser desinteresado por uno mismo y debería cuidar de otros. Esa es la razón por la que pienso que son importantes.

  • Actualmente, vivimos con las figuras de los superhéroes en todos lados. Son adaptados en series, películas… DC y Marvel tiene sus propios estudios de cine. ¿Cómo ves este boom actual como escritor dentro de la industria del cómic?

Es maravilloso para nosotros, aumenta la conciencia de lo que hacemos. La gente entiende que los cómics se siguen creando. Somos muy afortunados en Marvel, donde entienden que es el comic el que conduce a todas partes. Los ejecutivos vienen y dicen “porque la película de Dr. Strange hace esto vos tenés que hacer aquello”. Nadie hace eso, en cambio si ves cosas en las películas o en las series de tv que terminan en cómics, es solo porque los escritores piensan “oh la capa de Dr. Strange tiene su propia mente, ok usémoslo”. Es más emocionante contar historias porque ya todos saben quiénes son.

  • Para finalizar, sería genial si pudieras darnos tu Top 5 de películas de Superhéroes.

Primero, la primera película de Superman (1978, Richard Donner) porque me hizo amar al personaje. Cambio mi vida entera. “Es amable, se preocupa por otras personas”, pensaba.

Luego, la primera película de Iron Man (2008, Jon Favreau). Y, por último, Spider-Man 2 (2004, Sam Raimi). Y series, la mejor es Flash (CW), nadie me preguntó pero quería decirlo (risas), después todo el resto.