El director Todd Haynes se aleja de la ficción por un momento y toma un caso real que supo conmover al mundo y es una de las tantas banderas que se utilizan para luchar por el medio ambiente, en esta oportunidad y gracias a la participación de Mark Ruffalo como principal protagonista, el cineasta americano se encarga de transponer en la gran pantalla cómo una de las empresas más grandes del mundo ha sido una de las razones por las que el pueblo americano, y el mundo entero, tiene un grado de contaminación en cada uno de nuestros organismos y que ya no estamos en condiciones de poder eliminar. Todo eso y mucho más es lo que Haynes y Ruffalo nos ofrecen en El Precio de la Verdad (Dark Waters, 2019).

En esta dramatización de un hecho real, gracias a la dirección de Haynes y a la escritura de guion de Matthew Michael Carnahan y Mario Correa, podemos conocer a Robert Billot (Ruffalo) un abogado de Estados Unidos que trabaja en un buffet encargado de representar empresas químicas que de buenas a primeras se entera que en su pueblo natal están denunciando extraños síntomas en los animales de las granjas aledañas a un lago y múltiples casos de cáncer en sus habitantes. Pese al desinterés de las primeras impresiones, Robert comenzará a notar algunas inconsistencias en los permisos y recibos de la empresa DuPont en donde lo que él creía estaba en regla parece haber estado ocultando algo mucho más peligroso y letal. A tal punto llegará su investigación que la empresa en cuestión estará en jaque permanente y comenzará a mover sus influencias políticas para evitar que el peso de la ley de con ella.

A lo largo de poco más de dos horas de duración la película cuenta con la firmeza y la crudeza necesaria para poder transmitir una historia real y dura de un caso verídico que muchos pueden no saber pero que todos terminan siendo parte. A pesar de lo poderoso de la historia, el relato tiene todos los elementos dramáticos necesarios cómo para ser material fílmico de consumo necesario gracias esto la película en ningún momento se torna aburrida, ni pesada, ni nada que pueda connotarse como algo peyorativo. Es más, una vez que el relato comienza la tensión va creciendo con tal avanza la trama y el espectador no tendrá otra alternativa que quedarse aferrado a su butaca mientras la indignación por lo que presencia no deja de aumentar y al mismo tiempo crece la consciencia en uno mismo, en ese sentido la película tiene un subtexto sumamente claro y no pierde tiempo en ocultarlo o hacerlo pasar por algo más. Suele pasar que las películas que tratan temas ambientales no logran cautivar la atención del espectador más allá de un tiempo reducido, quizás por cómo se las aborda o simplemente por el conocimiento mínimo del tema, pero aquí al tratarse de algo que no mucha gente sabe y de estar hecho con una calidad superior a muchísimas películas de estudios gigantes, la cinta tiene absolutamente todo a su favor cómo para ser efectiva.

Las actuaciones están a la altura de la historia que cada nombre trae consigo. Cómo principal protagonista Mark Ruffalo deja de lado un poco el CGI y la pintura verde de Hulk para hacer un papel que en cada mirada y en cada frase demuestra un compromiso más allá de lo actoral. Él aparte de ser protagonista principal, es productor del film y un activista ambiental constante por lo que el proyecto representa mucho más que un titulo más en su repertorio. Cómo acompañantes también se destaca la participación de Anne Hathaway que en un rol completamente secundario se desenvuelve realmente muy bien y otro que ocupa un rol importante pero en un segundo plano es el de Victor Garber dándolo todo para quedar como un antagonista hecho y derecho con el que es muy fácil de poder emparentar con los magnates más nefastos que puedan existir.

Las películas con propósitos ambientalistas suelen ser vistas de reojo por cuestiones técnicas y discursivas que no suelen gustarle a todo el público, sin embargo Dark Waters es mucho más que una herramienta para transmitir un mensaje, también es una película que es mucho mejor desde la puesta en escena que muchas de las grandes joyas marketineras de los estudios más grandes del mundo.

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