Dirigida y co-escrita por Dan Scanlon (Monsters University), llega Unidos (Onward, 2020) la nueva superproducción de Disney y Pixar que en esta oportunidad nos llevará a un mundo mágico de fantasía en donde conviven todo tipo de criaturas míticas, pero que lejos de aprovechar sus aptitudes especiales su hogar se rige casi que con las mismas reglas que el mundo real. Bajo este panorama, la historia se centra en los hermanos Ligthfoot: Ian (Tom Holland) y Barley (Chris Pratt). En el medio de la celebración de su cumpleaños numero 16 Ian recibe un extraño presente de su padre, a quién nunca conoció, por medio de su madre y no es ni más ni menos que un báculo mágico con las instrucciones pertinentes para poder invocarlo sólo por un día. Ian, quién nada sabe de magia, tendrá que escuchar las indicaciones de su hermano, que es un aficionado a las historias mágicas, y con un viaje a través de todo su mundo de por medio ellos deberán encontrar el elemento que les falta para poder invocar por completo a su padre y deberán hacerlo antes de que llegue el atardecer porque no tendrán una segunda oportunidad.

Si hay algo a lo que Pixar logró acostumbrar al público fue a encontrar la receta perfecta para poder emocionar a grandes y chicos por igual sin dejar de lado el entretenimiento. Esta película no será distinta a las demás y si bien podría catalogarse como una de las películas recientes más simples en cuanto a historia, lo que produce en el espectador será nuevamente el elemento que haga que el público hable de ella. A lo largo de sus casi dos horas de duración, el guion nos presenta una road movie convencional en donde se siguen los «procedimientos» estándar y entonces el espectador, que ya tenga varias películas vistas en el lomo, ya sabrá que caminos tomará la cinta o las transformaciones que sufrirán los personajes en su viaje. Ahí es donde la nueva propuesta de Pixar se podría decir que defrauda ya que no ofrece una historia novedosa y tampoco toma riesgos a la hora de intentar transmitir un subtexto. Un subtexto, o mensaje, que es muy claro y conmovedor pero que no por serlo debe quitarle importancia a la falta de creatividad a la hora de desarrollar una historia. Para cortar con la emoción que propone el film también el sentido de la aventura más clásico se hace presente y eso la hace entretenida, lo mismo pasa con el sentido del humor pero este funciona solo de a ratos.

Un aspecto en donde la calidad no merma pero que ya parecería haber encontrado un techo es el de la animación. Nuevamente y como sucedió en Toy Story 4 (2019) los elementos que se pueden observar en un segundo plano tienen una definición que tranquilamente pueden hacerse pasar por fotografías reales. Los diseños de los personajes están muy buenos pero no logran sorprender, quizás eso se deba a que muchos de los diseños de las criaturas son muy similares a lo que pudimos ver en Monsters Inc. (2001) y no hay demasiados diseños que deslumbren. Un punto alto que no resiste discusión es la química que se produce entre los dos personajes principales y mucho tiene que ver con los trabajos de voz que realizaron Holland y Pratt, posiblemente si hubiesen sido otros actores esa relación que pretenden ser de hermanos no habría podido ser tan destacable.

Unidos no es ni por asomo de los mejores trabajos de Pixar en los últimos años, sin embargo tiene uno de los subtextos más claros y ahí es donde la película toma fuerza y aprovecha para arreglar cualquier tipo de déficit que su historia clásica pueda tener.