Película dirigida y co-escrita por Destin Daniel Cretton que está basada en la increíble historia real de un caso judicial norteamericano de principios de los 90 en donde Walter «Johnny D» MacMillan (Jamie Foxx) fue presuntamente culpado de un delito que el asegura no haber cometido pero que sin lugar a replica ni una defensa por parte del Estado de Alabama es encerrado en la cárcel y sentenciado a la silla eléctrica. Ahí es donde aparecerá el incipiente abogado penalista Bryan Stevenson (Michael B. Jordan), un joven apenas graduado de Harvard, que comenzará a investigar el caso de Johnny D. y poco a poco empezará a darse cuenta de que el caso tiene algunas lagunas y ahí es donde él deberá ingeniárselas para hacérselo notar al tribunal de justicia a pesar de toda la organización de un sistema que estaba preparado para que los hombres negros que no tuviesen acceso a un abogado terminen en la cárcel o aún peor, en la silla eléctrica.

El racismo y la manipulación judicial es un tema que lamentablemente atraviesa las épocas y las naciones y el cine muchas veces es utilizado cómo un canal para hacernos reflexionar y entender que las cosas pueden ir mucho más allá de lo que a uno le pueda llegar a afectar. En esta dramatización cruda y visceral se nos presenta un caso que revolucionó Estados Unidos y representó un antes y un después en la justicia de los que menos recursos tiene. A partir de esa premisa, Destin Daniel Cretton (Short Term 12, 2013) se las ingenia para crear un relato que conmueve a medida que avanza la trama y logra crear reflexión en el espectador utilizando diferentes recursos para crear conciencia y sobre todo ambiente. A pesar de un arranque en el que el relato se toma su tiempo para asentar las bases y si pudiera parecer por momentos demasiado cansino, la construcción de personajes y propósitos logran quedar bien decretados y una vez que esa primera media hora pasa, la intensidad se incrementa y el ritmo se vuelve otro gracias a que, entre otras cosas, el montaje comienza a tomar mayor preponderancia y el interés en el espectador también comienza a aumentar a medida se van presentando diferentes situaciones con las que uno puede verse reflejado en la postura de alguno de los personajes.

Gran acierto fue la elección de los actores protagonistas ya que tanto Michael B. Jordan como Jamie Foxx dan actuaciones brillantes y cada uno en su rol logran su objetivo principal que es el de convencer al espectador de que lo que les está sucediendo es, o en este caso fue, real. A ambos se los nota comprometidos con el papel, con la historia y con la posibilidad de visibilizar un caso emblemático para Estados Unidos pero que bien puede encontrar un reflejo en cualquier latitud del mundo. La única que no logra destacarse demasiado es Brie Larson que si bien tiene un papel totalmente secundario, se la nota fuera de tiempo en todo momento y no logra tener ni siquiera un momento cómo para demostrar todo lo que puede y lo que sabe hacer.

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