Dirigida por Jay Roach (Trilogía Austin Powers) y con un guion escrito por Charles Randolph (The Big Short, 2015) llega a los cines de nuestro país la esperada y controversial Bombshell, una película que cuenta cómo un grupo de mujeres logró derrocar al líder ejecutivo de Fox News alegando y comprobando diferentes situaciones de abuso por parte de él para con las periodistas que trabajaban en las oficinas de la empresa. La historia se centra en los casos de tres mujeres a las que estos abusos de poder las han interpelado de maneras distintas: Megyn Kelly (Charlize Teron), Gretchen Carison (Nicole Kidman) y (Kayla Pospisil). Gracias a la sororidad entre ellas y a su fuerza para acabar con el dominio de Roger Ailes (John Lithgow), muchas más mujeres alzarán sus voces para terminar con el maltrato, el abuso y la dominación machista de una de las empresas más poderosas del mundo.

Si bien el termino «necesario» para encasillar una película puede sonar un poco pretencioso ésta es una de esas cintas a la que esa definición le queda como anillo al dedo. Con un mensaje claro y conciso y con un relato desgarrador y visceral, El Escándalo es una película que no tiene miedo a mostrar de la forma más cruda posible cómo durante mucho tiempo el poder mantuvo oculto situaciones desagradables y denostables. Gracias al guion y a la decisión de tomar tres casos aparentemente que no tienen ninguna relación entre sí, la historia se encarga de diferenciarle al espectador las fases por las que estas mujeres pasaban luego de que pasaran por «la oficina de arriba». Si bien la calidad de ésta idea va de menor a mayor, ya que la cinta comienza un poco alocada y no termina estableciendo un punto de referencia determinado, cuando las bases se ven establecidas la tensión empieza a crecer y a medida que los eventos comienzan a mostrarse la atención de parte del espectador se vuelve total a tal punto que la hora cuarenta de duración pasa en un abrir y cerrar de ojos. Mucho tiene que ver con esto, más allá de la historia, el vertiginoso montaje y el trabajo de edición al usar diferentes recursos para ir poniendo en contexto diferentes situaciones. Al mismo tiempo, quizás le haya faltado un punch más de ingenio narrativo para que la cinta no sólo quede como «la película del me too«, para usar un ejemplo comparativo, el ingenio y la originalidad que mostró en sus últimas películas Adam McKay, le hubiese quedado justo cómo para elevarla aún más.

En cuanto a las actuaciones, sus tres estrellas brillan en todo momento. Principalmente la irreconocible Charlize Teron, que gracias a prótesis faciales, maquillaje y peinados (que ganaron el Oscar) vuelven a dar la pauta de que Charlize es una de las mejores actrices del momento sin lugar a dudas gracias a su versatilidad y al convencimiento que genera cada uno de sus papeles por más diferentes que puedan ser. En otro escalón, por debajo de Teron, se encuentran sus compañeras protagonistas que con mucho menos tiempo en pantalla pero con muy buenos desempeños logran catapultar la importancia de sus personajes para que la atención no se disperse. También hay que destacar el trabajo de John Lithgow que siempre catalogado o encasillado en el papel de tipo gracioso, cómico y bonachón, acá se luce haciendo el papel totalmente inverso.

El Escándalo es una de esas películas que nunca están de más. Son necesarias para visualizar situaciones y para marcar postura de manera concreta. Si bien su vuelo narrativo no es demasiado elevado, las grandes actuaciones de sus protagonistas y una buena dirección logran convertirla en una muy buena oportunidad para descubrir cómo el mundo comenzó a cambiar luego de que éstas mujeres comenzaran a manifestarse.