Dirigida por William Eubank y escrita por Adam Cozad y Brian Duffield arriba a los cines argentinos Underwater, una película que muestra cómo una plataforma de excavación petrolera sumergida en las profundidades del océano se ve afectada por un terremoto a tal punto que su destrucción parece inminente. En la plataforma se encuentra la ingeniera Norah Price (Kristen Stewart) y frente a toda la destrucción que la rodea ella deberá empezar a quitarse los escombros del medio y ubicar a cuanta parte de la tripulación pueda. Una vez que ella logre reunir a algunos sobrevivientes y de establecer un plan para sobrevivir, todos los miembros de la tripulación empezarán a notar que hay algo fuera de su estructura, algo que no pueden ver y que apenas pueden escuchar, pero que a fin de cuentas se terminarán dando cuenta, por las malas, de que hay algo con ellos en la oscura profundidad del océano.

Esta película tenía todo el potencial para poder convertirse en la «Alien» moderna: Una protagonista femenina poderosa, la constante sensación de encierro y la amenaza que todo el tiempo se siente presente pero que poco se puede ver. Lamentablemente toda la buena apariencia que podía tener sólo queda en eso, una misera primera buena impresión y todo lo que va sucediendo carece de personalidad terminando en un conjunto de elementos de diferentes obras modificados mínimamente para que la película intente venderle al espectador una aventura novedosa e ingeniosa. A pesar de su poca originalidad en casi todos los aspectos, la película logra funcionar muy esporádicamente; cuando la trama se reduce a explorar la soledad y cómo la mente puede actuar bajo el encierro y la sofocación de la idea de que no hay salida se logra ver la mejor parte de la película. Cuando el guion desarrolla eso y se enfoca en los problemas más «terrenales» la cinta sale airosa, pero cuando intenta desplegar las alas de la ciencia ficción el enlace necesario entre ambas temáticas no termina siendo del todo concreto y preciso. Ese constante vaivén de calidades hacen que la película esté muy lejos de ser solida y si bien por momentos funciona, por otros lo hace bastante mal. Otra situación que agudiza los problemas de guion es el uso del humor, un aspecto que recae en un personaje en particular, convirtiéndolo en un comic relief instantáneo y que se vuelve detestable cada vez que abre la boca o que intenta hacer algo «divertido».

El elenco en general cumple pero todos tienen un problema que los rodea y los interpela: no están para nada bien desarrollados. A pesar de que en este tipo de films suele suceder que hay un par de personajes en los que los espectadores pueden verse reflejados y luego los demás acompañan, en esta oportunidad ese aspecto no se cumple en lo más mínimo con ninguno, ni con su principal protagonista, y por eso a medida que los eventos van sucediendo poco importa que les pase a los personajes debido a que no se desarrolla casi nada de más de la mitad de los participantes de esta aventura.

Con una premisa que resulta bastante interesante pero con una ejecución que no deja nada más que sabor agridulce, Underwater es una película que no quedará en la memoria de nadie por el simple hecho de no habérsela jugado un poco más para tener una esencia propia y no recurrir a homenajear a las obras que si supieron tener ese «algo» que las caracterizara.