Del director inglés Rupert Goold llega finalmente a los cines de nuestro país Judy (2019) una película que sirve de biopic sobre la vida de Judy Garland (Renée Zellweger), una de las grandes estrellas que supo tener Hollywood y el mundo del espectáculo mundial, pero no en el medio de su esplendor o en su juventud sino con un momento de su vida que la tuvo a maltraer gracias al consumo permanente de alcohol y medicamentos y que a partir de diferentes situaciones la hicieron tener una vida muy lejos de la felicidad y la estabilidad. Con un panorama muy poco claro Judy deberá emigrar a Londres, donde aún es aclamada por el público, para encontrar nuevas propuestas laborales. Una vez allí ella no sólo no podrá dejar de lado sus problemas de adicciones sino que también le sumará a eso problemas amorosos que se meterán de lleno en sus responsabilidades y que harán tambalear sus espectáculos allí también.

El propósito de esta película es bastante claro y noble: el de rememorar a una de las primeras superestrellas que tuvo la industria del cine y el espectáculo. Ahora estando eso puesto sobre la mesa lo que aquí realmente vale la pena destacarse es la manera en la cual el director y el guion, escrito por Tom Edge y Peter Quilter, logran producir el mismo impacto, o al menos similar, que tuvo la «verdadera» Judy Garland en su época con el público y que aquí Zellweger logra producirlo con su interpretación. Esos aspectos son los únicos atributos que son verdaderamente destacables de una producción que por momentos deja de lado todos los aspectos oscuros que podrían haber delatado a la industria de esa época. Y si bien no es que la cinta no intente exponer estos tratos o demás, pero si quedan a medias ya que en lugar de enfocarse en un 100% de lleno en eso, «tira» conceptos que luego no desarrolla y que sólo funciona cómo para que el espectador no pierda la concentración. Una concentración que una vez que la historia se centra en el presente de Judy, una vez que ella no está haciendo alguna perfomance muy esporádicamente logra generar un interés real.

Acá el gran acierto de la película fue la elección de Renée Zellweger para el papel principal haciéndola volver al ruedo en una película que, bien o mal resuelta, es importante para la cultura sobretodo americana. Ella logra tener una actuación merecedora de todo galardón posible ya que como pocas veces en el año que pasó, se pone la película a la espalda y es gracias a ella y su increíble interpretación que la película no sea mediocre. Gracias a un trabajo físico y a su gran talento para el canto, pareciera que Judy Garland haya estado de verdad en la cinta.

Judy es una película que no va a fondo con los temas serios de la industria, que la propia cinta se encarga de sacar a la luz, y su historia termina siendo un poco vacía y artificial. Ahora cuando la película se posa definitivamente en los hombros de Renée Zellweger, su magia y su calidad hacen que todo lo demás quede en un segundo plano y ella brilla y logra hacer que la experiencia sea disfrutable.