Por junio de 2008 conocíamos las verdaderas intenciones detrás de Iron Man, más allá de la recaudación y de brindar una espectacular pieza de entretenimiento tal como venían haciendo, por ejemplo, las películas de Spider-Man (2002) y sus secuelas. »Querría hablarle de la iniciativa Vengadores», decía Nick Fury (Samuel L. Jackson) al dirigirse a Tony Stark (Robert Downey Jr.), protagonista de la mencionada película en la famosa escena post-créditos, recurso no tan utilizado en Hollywood por esos años, pero que hoy es moneda corriente. Esas palabras podían carecer de sentido para una gran parte de los espectadores, pero para aquellos interiorizados en el mundo de los cómics y, sobre todo, en el de Marvel, las palabras de Nick Fury implicaban decenas y decenas de súper héroes luchando a la par. Iron Man fue un éxito y el Universo Cinematográfico de Marvel emprendía vuelo.

En la vereda contraria encontrábamos a DC, cuyos personajes principales contaban con una enorme popularidad, inclusive superior a cualquier personaje de Marvel. Estos personajes eran Superman y Batman. Luego de hacer agua en el año 2006 con Superman Regresa, Warner Bros., dueña de los derechos de los personajes de dicha marca, se concentró en continuar con la saga de películas de Batman, dirigidas por Christopher Nolan. De esta manera, en julio de 2008, se estrena El Caballero de la Noche, no solamente un éxito de taquilla sino también aclamada por la crítica especializada y la Academia, siendo nominada a ocho Oscars y llevándose dos de ellos, a su vez obligándolos a extender la cantidad de nominados a mejor película para dar lugar a títulos más populares. Sin intenciones de un universo compartido (las ideas de juntar a Batman y a Superman habían muerto en los años 90), Warner rogó a Nolan y su productora Syncopy Films por la realización de una tercera entrega del hombre murciélago.

Seguimos viajando en el tiempo pero ahora nos trasladamos al año 2012, mientras esperábamos el fin del mundo, en abril se estrenaba Avengers, donde se concretaba la primera fase de aquella idea de juntar a muchos súper héroes en una película. La misma recaudó más de mil quinientos millones de dólares en todo el mundo y fue un éxito absoluto. Unos meses después, nuevamente en el mes de julio, conocimos el cierre de la trilogía de Batman con El Caballero de la Noche Asciende, otro éxito de taquilla recaudando mil cien millones en todo el mundo. Pero las reglas del juego habían cambiado. Entre Iron Man y los Vengadores, Marvel Studios estrenó cuatro películas, que significaron otros mil quinientos millones al bolsillo, mientras tanto WB solamente doscientos millones con la muy olvidable (siendo buenos) Linterna Verde (2011). DC perdía terreno y el éxito del Universo Cinematográfico de Marvel tentó a los ejecutivos de Warner para hacer un universo propio, por ende, con el mencionado estreno de la última entrega del caballero oscuro fue lanzado el tráiler de El Hombre de Acero (2013), una suerte de »Superman Begins» para dar pie al Universo compartido de DC.

Los años siguieron pasando y Marvel continuó recaudando, obligando a DC a tratar de ponerse al día. Ese apuro no funcionó y el claro ejemplo fue Batman vs Superman: El Origen de la Justicia (2016) cuyo confuso guión plantea una historia que desde un principio es compleja, pero que se resuelve de una manera que dividió más que nunca a los fans del género.

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Hoy el panorama es bastante distinto. Avengers: Engdame (2019) se convirtió en la película más taquillera de la historia, siendo un reflejo del éxito de doce años de estas películas, mientras que DC continúa buscando su camino, con un Universo Extendido fallido. Ahora bien, los principales protagonistas de Marvel concluyeron sus historias y parece que su camino es mucho más limitado de ahora en adelante, mientras que los traspiés de DC hoy se transformaron en su fortaleza. Suena paradójico, una contradicción que solamente la magia del cine la puede dar. Mientras que Marvel despidió a varios directores por »diferencias creativas» (nombres como Edgar Wright y Scott Derrickson), DC y Warner están dando la libertad artística a distintos productores y directores para llevar adelante sus proyectos individuales, sin la necesidad de compartir un universo entre sí, pudiendo contar historias originales y diferentes. El ejemplo más claro fue Guasón (2019).

Decenas de premios y once nominaciones a los próximos Oscars. En este caso, el director Todd Phillips tomó un personaje célebre del cómic y presentó una premisa que nos compromete a los espectadores como sujetos sociales, con temáticas muy fuertes e ignoradas como la enfermedad mental y el destrato estatal sobre la misma, así también la violencia y la empatía ante la opresión sobre los más débilies. El éxito rotundo de esta misma, superior inclusive a la última entrega de la saga de Star Wars, permite que en unos días solamente se estrene Aves de Presa y la Fantabulosa emancipación de una Harley Quinn (2020) con una calificación apta para mayores de dieciséis años, ya que Guasón fue la más taquillera de la historia con dicha restricción, limitando la cantidad de público que puede atraer esta nueva entrega a las salas. Recordemos también que Batman v Superman y Escuadrón Suicida (2016) tuvieron sus cortes extendidos para adultos los cuales, en el primer caso con mucha claridad, fueron un poco más interesantes que los versiones que salieron a las salas. Por su parte tanto Mujer Maravilla, Shazam! y Aquaman seguirán con sus secuelas dentro del universo compartido. Mientras se encuentra en rodaje una nueva película de Batman con Robert Pattinson protagonizando y Matt Reeves (Cloverfield, Let me in) en la silla de director que se estrenará en junio de 2021, película que no tiene nada que ver con dicho universo.

Así como el futuro es incierto, también qué será de las próximas películas basadas en cómics. Como pudimos ver en este recorrido a lo largo de estos doce años, no existe una fórmula mágica ni hay ideas de mercado ni productos que garanticen el éxito. Por lo pronto Marvel, ya que Disney compró Fox, cuenta con los derechos de los X-Men y seguirá profundizando este enorme universo con nuevos personajes y potenciando los viejos con secuelas como la de Doctor Strange, Capitana Marvel y Thor, mientras que DC continuará apostando a historias originales, reversiones de personajes como individuos tal como lo fueron el Batman de Nolan y el Joker de Phillips. ¿Qué prefieren ustedes? ¿Una estructura de universo compartido o la libertad de una historia contada con pasión y compromiso? Mientras vamos pensando la respuesta, podemos estar tranquilos que no nos van a faltar los súper héroes ni las adaptaciones de cómics en el cine, para seguir sumergiéndonos en mundos maravillosos.

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