Mujercitas o Little Women es una historia americana que ya lleva más de 150 años siendo parte de las novelas más preponderantes de la literatura mundial. Una de las razones de que ésta sea un éxito son los temas que trata el libro y que va más allá de lo que tenga que ver con la guerra civil estadounidense. La búsqueda de la identidad, los sueños, las aspiraciones y las relaciones de un grupo de mujeres que tienen que hacerse grandes de golpe atravesando situaciones poco propias de su edad, son los detalles que hacen que la novela haya sido un clásico desde su primera publicación hasta la actualidad. Claro que tal fue el éxito que su adaptación al cine fue algo que se tenía que dar más temprano que tarde y es por eso que Mujercitas ya tiene cuatro adaptaciones, contando ésta, en la gran pantalla (1933, 1949, 1994, 2019) y dos adaptaciones en formato serie (1978, 2017). Todas tienen en común algo y lejos tiene que ver con respecto a su calidad, algunas peores otras mejores, y es que siempre han servido de motivación para que diferentes generaciones de mujeres pudieran verse reflejadas en las pantallas, luego de haber leído la novela.

Ahora, 26 años después de la última adaptación del libro le llegó la hora a Greta Gerwig (Lady Bird, 2017) la oportunidad para brindarle al mundo su visión de Mujercitas y es gracias a ella que una nueva generación de mujeres tendrá en la gran pantalla una versión más fresca y novedosa de la ya clásica novela con las actrices del momento e imprimiendo su estilo propio. En ésta película, que tiene como contexto político histórico la guerra civil norteamericana, la trama se centra en las hermanas March: Jo (Saoirse Ronan), Meg (Emma Watson), Amy (Florence Pugh) y Beth (Eliza Scanlen). Todas y cada una de ellas son diferentes entre sí en cuanto a lo que a aspiraciones se refiere y es por eso que la historia gira en torno a los planes que van pensando con respecto a su futuro. En un ida y vuelta constante entre presente y pasado se podrá ver, más generalmente desde el punto de vista de Jo, cómo su familia fue creciendo a través del tiempo y cómo cada una de las hermanas fue haciendo su propio camino.

Mujercitas es una de esas historias en las que muchas veces se ha predominado por profundizar el qué por ante el cómo (sin quitarle ningún tipo de mérito a la historia). Pero ésta nueva versión escrita y dirigida por Greta Gerwig logra elevar muchísimo más que otras versiones de la misma novela por el estilo tan particular de su directora. Como primer gran acierto, la película utiliza constantemente el recurso de los flashbacks utilizando a las mismas actrices en ambas líneas temporales aprovechando en un 100% la calidad de cada una de las protagonistas. Partiendo desde allí y sumado a este recurso narrativo, que al principio se lo nota algo engorroso y prematuro, una utilización de la fotografía que aclimata cada uno de los espacios temporales con una paleta de colores diferentes como para despejar cualquier duda que pueda llegar a darse con respecto a en qué momento está pasando cada situación. Estos elementos puramente artísticos hacen que la película sea un disfrute completo desde que empieza hasta que termina e incluso le dan ganas al espectador de saber qué más pasó, que haya más para contar y para mostrar y eso es enormemente valorable. Sumados a la maravillosa fotografía que tiene la película, otro de los aspectos artísticos que sobresalen es el de la banda sonora compuesta en su totalidad por Alexandre Desplat de forma exclusiva para ésta cinta y que viene a ser la frutilla del postre para este maravilloso relato que termina siendo hermoso de ver y de escuchar a tal punto que uno puede sentir perfectamente lo que la película ofrece.

Si bien el género de la cinta está considerada como dramática, Gerwig se encarga de imprimir un sentido del humor muy característico de ella, que ya supo transmitir en Lady Bird y que lo hace de igual manera cuando se encarga de actuar. Esa conjunción de géneros y los momentos en donde cada uno toma una preponderancia en el guion están perfectamente ejecutados, no hay ningún momento en que los discursos de los personajes se vean contradictorios entre sí y mucho menos fuera de lugar. De hecho la película logra pasar por todas las emociones posibles y ninguno de esos segmentos son forzados y todos tienen su sustento en el guion. Otra cosa que funciona a la perfección es el discurso que tiene la película para con el espectador, sin ningún tipo de vueltas y yendo al hueso directamente la directora toma la premisa original de la novela y la profundiza de una manera directa pero sutil sin caer en golpes bajos o en una bajada de línea que poco tenga que ver con la trama de la película, es más hace todo lo contrario porque para aquellos que no quieran «captar» el mensaje desde el primer momento el guion está compuesto para que ese discurso termine llegando de igual manera.

Siguiendo con la cadena interminable de aciertos de Gerwig para con la película, la elección de las actrices y actores que tienen lugar en la cinta parecería no poder haber sido mejor. Dentro de las cuatro actrices protagonistas -Ronan, Watson, Pugh y Scanlen- es muy difícil determinar cuál fue la que estuvo mejor porque todas realizan una soberbia interpretación de sus personajes, cumpliendo sus respectivos roles y aprovechando cada uno de los minutos que están en pantalla. Tan bien están todas que sus actuaciones parecieran complementarse cuando interactúan juntas y allí se ve la mejor versión de cada una. Pero completando el elenco hay intérpretes con nombres demasiado rutilantes como para ser totalmente complementarios y todos logran adaptarse de la mejor manera; Laura Dern, Timothée Chalamet, Meryl Streep y Bob Odenkirk son los nombres que en cualquier otra producción hubiesen estado a la cabeza del poster o marquesina, pero que con buen tino supieron adaptarse y otorgarle el protagonismo necesario a las ya mencionadas actrices.

La nueva versión de Mujercitas tiene todos los condimentos necesarios como para convertirse en un clásico inmediato. Su directora supo de manera exacta y precisa que elementos  retocar como para que la historia clásica tuviera una renovación que no le jugara en contra y logre convertirse en, por ahora, la mejor adaptación del clásico literario. Un guion sin fisuras, un despliegue artístico de gran desenvolvimiento y un elenco de actrices que funcionan en todo momento le dan a Mujercitas el salto necesario como para pelear de lleno en los ya inminentes premios de la Academia.