¿Y si hacemos una secuela?

Después de haberse convertido en el último gran éxito de la empresa del ratón, la secuela de Frozen (2013) al fin llega a los cines de nuestro país para contar qué fue lo que pasó con Ana, Elsa, Olaf y Kristof luego de su primera gran aventura.

En Frozen 2 (2019), Elsa (Idina Menzel) ya está ejerciendo sus facultades como reina mientras que Ana (Kristen Bell) y Kristof (Jonathan Groff) siguen afianzando su romance y ya están en vísperas de formalizarlo un poco más todavía. Pero cuando la estabilidad del reino parecía haberse asentado, una extraña fuerza foránea empezará a contactarse con Elsa y mediante ésta conexión, ella descubrirá el origen de su pueblo y esa información también le permitirá descubrir un poco más sobre sus difuntos padres. De esta manera el grupo volverá a afrontar una aventura nuevamente hacía lo desconocido en busca de la verdad.

Luego de seis años de espera, la dupla compuesta por Chris Buck y Jennifer Lee vuelven a hacerse cargo de la historia que ellos supieron llevar a la gran pantalla por primera vez y bajo un primer visionado se podría afirmar que la larga espera valió la pena. En esta oportunidad el guion cuenta con la participación de seis personas en donde los directores están incluidos pero también figuran Allison Schroeder, Robert Lopez, Kristen Anderson-Lo y Marc Smith, algunos haciendo sus primeras armas en Disney y otros con varios proyectos en el lomo. En la historia quizás se note desde un comienzo que el destino de la película quizás no sea para la misma edad de los niños que supieron ver la original pero si para aquellos que han ido creciendo con el universo de Frozen. Ese crecimiento se ve reflejado en el espíritu del filme y se nota claramente que ésta entrega es más oscura y profunda que la anterior, sin perder por supuesto la magia y humor que la caracteriza pero explorando aspectos más maduros. Si bien ese crecimiento es notorio desde un primer momento, también hay que decir que el guion, a pesar de ser entretenimiento garantizado, es muy obvio y cliché en cuanto a los caminos que se toman para contar la historia. Los elementos claves que conforman el núcleo central de la trama no son para nada originales y su resolución es algo que ya se ha visto muchas veces antes y eso le saca sorpresa.

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Obviamente que un aspecto que no puede faltar mencionar es la utilización de la música. Ya sabiendo que ésta película es un musical hecho y derecho y que su score previo fue un éxito estrepitoso con temas como «Libre Soy» o «¿Y sí hacemos un muñeco?», mucho trabajo tenían los realizadores para, con suerte, alcanzar la calidad de esas dos canciones anteriores. Si bien en esta oportunidad la cinta no cuenta con un tema representativo por escándalo, la utilización de la música es mucho mejor y la composición rítmica es bastante más superior dándole una impronta estilística que se puede asemejar más con los musicales de Broadway que de una película musical.

Otro de los mejores aspectos que pueden destacarse de esta cinta es la fotografía y la animación. En cuanto al primer aspecto, el trabajo realizado para crear una ambientación cuasi realista y paisajes que podrían existir tranquilamente es alucinante y tranquilamente podría decirse que es lo mejor de la obra. La cantidad de detalles que contiene cada uno de los personajes es de otro nivel, cada primer plano a cada uno de los elementos deja en evidencia que Disney siempre estará a la vanguardia en cuanto a la animación y a la creación de mundos enteramente digitales.

Frozen 2 es una digna continuación de la película original pero que en cuanto a historia y hits musicales termina sucumbiendo ante su predecesora. El gran despliegue técnico y una mejora sustancial en cuanto a los segmentos musicales logran hacer de ésta historia una película entretenida de principio a fin.

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