La historia de la investigación que expuso a buena parte del gobierno de los Estados Unidos llega a la gran pantalla en búsqueda de ganarse un lugar en la temporada de premios. 

Daniel Jones supo ser un investigador del senado de los Estados Unidos que logró saltar a la fama en 2014 luego de que presentará un informe en el que se contaba como la CIA se encargaba de torturar personas en lugares de detención clandestinos con técnicas poco convencionales a quienes tenían algún tipo de vínculo con los eventos relacionados con el 11 de septiembre de 2001 y la destrucción de las Torres Gemelas. Esa investigación le llevó a Daniel casi una década de descifrar y encontrar archivos que el gobierno tenía guardados y escondidos y no conforme con eso también tuvo que lidiar con la interna política estadounidense para que nada de lo que estaban haciendo saliese a la luz. Ese trabajo finalmente fue publicado y tras verse reducido en casi una tercera parte, el informe final de más de 500 páginas sacó a relucir una conspiración que abarcaba más de un sector gubernamental y que incluso llegaba a sectores demasiado cercanos a la Casa Blanca y al despacho del Presidente. Ahora ésta historia logra tener su dramatización a manos de Scott Z. Burns en la dirección y el guion y con Adam Driver en el papel del protagonista.

A manos del director estadounidense, Reporte Clasificado (The Report) se encargará de mostrar como fue la rigurosa investigación de Daniel Jones (Adam Driver) en sus primeros momentos como investigador del Senado a las órdenes de la Senadora Estadounidense Dianne Feinstein (Annete Bening). Además de descubrir todo lo que su gobierno ocultó de manera clandestina con relación a la tortura de personas, el reporte de Daniel también dará que hablar puertas a dentro de los diferentes organismos de seguridad de los Estados Unidos y empezarán a que empiecen a desconfiar de todos.

The Report es un de esas películas que logran conmover al público estadounidense desde el primer momento por una cuestión coyuntural pero que puertas afuera del gran país del norte el público se encuentra bastante distante y la historia pasa a ser mucho menos relevante. Pero este no es el caso para la nueva película de Scott Burns ya que para suerte de los espectadores de todo el mundo su obra logra asemejarse a películas como The Post (2018), Vice (2018) o The Big Short (2015), películas que pueden parecernos muy ajenas y distantes pero que gracias a un despliegue técnico-artístico por encima de la media logran cautivar, entretener e informar sobre sucesos importantes que pueden parecernos desconocidos. Con un montaje que le da rapidez a un guion con abundantes diálogos, en los que se brinda muchísima información a priori desconocida, la película en ningún momento se torna aburrida y gracias a ese vértigo que se genera, la atención logra estar presente en las casi dos horas de metraje y el espectador puede sentirse involucrado en la historia. Aún así hay una repetición en elementos que hacen un poco pesado el tramite. La transición entre escenas queda muy repetitiva y las decisiones de utilizar flashbacks para crear un relato conciso y que vaya paso a paso, hasta que se termina de establecer un camino a seguir producen que al inicio del film termine confundiendo un poco.

En cuanto a lo específicamente relacionado con los actores y sus desempeños, ésta no es una película en donde se pueda destacar a alguien por sobre manera porque es un filme en donde lo que prevalece es la historia y la forma de contarla y no tanto así sus interpretes. Aún así es muy valorable lo que hace Adam Driver ya que demuestra que puede interpretar cualquier papel, en cualquier género y bajo las ordenes del director que se le ponga delante. Como otros puntos altos, la participación de Jon Hamm, Maura Tierney y la ya mencionada Annette Bening logran darle al film la fuerza necesaria para que en los momentos donde el guion baja un poco en calidad narrativa, sus tareas resalten y esos pequeños baches logren ser superados.

Reporte Clasificado logra cumplir con su cometido de exteriorizar una problemática muy interna norteamericana y hacerla conocida a lo largo de todo el mundo. Gracias al vértigo producido por el montaje y a la gran puesta en escena y su fotografía, el espectador tiene en su poder la posibilidad de elegir ver una película de las que no abundan y que viene bien que estén en la cartelera.

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