Will Smith deberá sobrevivir hasta de su propia sombra.

El revolucionario director Ang Lee (Una Aventura Extraordinaria, 2012), su junta a los guionistas David Benioff (Game Of Thrones), Billy Ray (Los Juegos del Hambre) y Darren Lemke (Shazam!) para crear una película de ciencia ficción y acción en donde se experimentará un nuevo proceso creativo a la hora de filmar. La obra en cuestión llega a los cines de todo el mundo con el nombre de Proyecto Géminis (Gemini Man) y cuenta la historia de Henry Bogen (Will Smith), un asesino a sueldo que trabaja para una agencia gubernamental y que decide retirarse de su labor para poder descansar su mente. Pero dicha agencia no aceptará tan alegremente que Henry, su mejor asesino, se marche y es por eso que él deberá aliarse con los pocos efectivos con los que mantiene relación para que lo ayuden a sobrevivir a los intentos de la agencia para acabar con él. A lo largo de todo el mundo, Henry deberá mantenerse en las sombras, intentar pasar desapercibido y luchar contra él mismo, ya que un soldado genéticamente construido por la agencia aparecerá en su camino y no es nada más ni nada menos que su propio clon.

Técnicamente la película es innovadora, de eso no hay duda. La implementación de tecnología HFR (High Frame Rate) se nota a simple vista y es alucinante como la nitidez de la imagen y la amplitud del cuadro se muestran de manera tan clara. Ahora bien, si dicha forma de filmar hubiese sido acompañada con un guion a la altura de las circunstancias, se podría estar hablando de una película trasgresora pero lamentablemente termina siendo todo lo contrario. A lo largo de toda la trama la cinta juega todo el tiempo a sólo causar impacto visual pero dicho impacto y al verse extremadamente detallista pierde todo tipo de lazo veraz que se pueda generar con el espectador. Por muchos pasajes del filme, éste logra asemejarse más a los famosos gameplays de los videojuegos que a una película propiamente dicha. También semejante realismo se pone en duda cuando los movimientos de cámara quieren lograr tomas impresionantes, que logra, pero que luego termina creando un panorama muy poco verídico.

Siendo la premisa del filme algo mucho más que interesante, el principal problema que tiene la película es la forma por la cual quiere contarse la historia. El guion se va desinflando mientras van pasando los minutos y todo el panorama establecido, de bastante buena manera al principio, se ve arruinado cuando la película promedia su clímax y ni hablar a la hora de finalizar el tercer acto cuando directamente todo se torna demasiado poco creíble. A su vez hay algunos aspectos que sí sobresalen, por ejemplo las coreografías de acción, el despliegue de efectos especiales y las grandes vistas a las diferentes locaciones. Es una pena que a ese gran último aspecto la trama lo utilice de una manera paupérrima y que esos lugares seleccionados sólo funcionen como propaganda turística y no cómo algo relevante a la historia.

El elenco está compuesto por varias estrellas. Will Smith, Clive Owen, Benedict Wong y Mary Winstead son los nombres más rutilantes y todos con grandes obras en su haber pero en ésta oportunidad ninguno puede plasmar lo mejor de sí debido al poco desarrollo de cada uno de sus personajes. Para el espectador es muy difícil lograr empatizar con ellos ya que son muy poco creíbles las cosas que dicen, las cosas que les suceden y las cosas que hacen. Quizás los únicos dos que logran destacarse un poco más que el resto son Will Smith y Clive Owen pero no porque tengan un trabajo asombroso sino porque son aquellos personajes que tienen un poco más de trasfondo y los que pueden tener un motivo para hacer las cosas. Un aspecto que hay que tocar es el hecho de la «creación» del rostro joven de Will Smith en el cuerpo del actor brasileño Victor Hugo, una rareza digital que se viene utilizando cada vez mas y de manera peligrosa se está volviendo costumbre en la industria desde aquel fatídico accidente de Paul Walker previo a Rápido y Furioso 7 (2015) en donde sus hermanos pusieron el cuerpo y con computadora su cara se vio impresa en el corte final; A pesar de que estéticamente esa técnica está bastante bien utilizada, porque básicamente se está viendo al Will Smith de 25 años, el impacto es demasiado poco creíble y cuando el personaje tiene que hablar o moverse demasiado rápido ahí la imagen no queda para nada clara.

A pesar de querer ser innovadora y trasgresora, Proyecto Géminis quedará en el más profundo olvido por su limitado vuelo narrativo y por la poca invención de sus guionistas a la hora de desarrollar la historia. El enfoque casi total en destacar la nueva forma de filmar hace que se pierdan de vista los componentes claves a la hora de querer contar una historia.

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