Disney sigue ampliando sus universos y ahora es momento de ver que sucedió con las criaturas mágicas del Páramo y el reino de los humanos. 

Cinco años después de los eventos sucedidos en Maléfica (2014), el director Joachim Renning (Piratas del Caribe: La venganza de Salazar, 2017) decide mostrarnos qué sucedió luego del primer encontronazo entre el mundo mágico, liderado por la poderosa y muchas veces incomprendida Maléfica (Angelina Jolie), y el mundo de los hombres. En esta segunda película la trama se terminará de alejar del todo del clásico cuento de La Bella Durmiente para mostrar un lado más oscuro nunca antes visto.

Ya con Aurora (Elle Fanning) establecida como reina regente del Páramo y todos sus habitantes, Maléfica sólo se ocupa de los problemas más severos del lugar y en una constante vigilancia de que nada grave suceda con el pueblo de las hadas y criaturas mágicas. Pero todo cambiará para ellas cuando el Príncipe Phillip (Harris Dickinson), el sucesor más próximo al trono del reino de los hombres, le proponga matrimonio a Aurora en fas de poder unificar los dos pueblos. Pero mientras ésta propuesta es llevada a cabo, muchas criaturas empezar a desaparecer de el Páramo empezando a alarmar a todos, Maléfica incluida. Todo ese espeso clima tendrá su clímax cuando Maléfica conozca a la Reina Ingrith (Michelle Pfeiffer), madre de Phillip, quién hará todo lo posible para evitar que la unión se lleve a cabo y de darse, que la Hada Oscura más poderosa de todas quede en el camino.

Después de lo que había sido un primer encuentro con esta línea de tiempo alternativa que propuso la primera Maléfica allá por 2014 y que tuvo dentro de todo un resultado positivo, esta secuela profundiza con un énfasis notorio todas las fallas que aquella obra había otorgado. Linda Woolverton, Noah Harpster y Micah Fitzerman-Blu componen el grupo de guionistas que escribieron el desarrollo de esta cinta en la que durante muy pocos pasajes se logra convencer al espectador de que existe una amenaza real y todas las situaciones establecidas tengan un propósito concreto y no sea sólo material marketinero. La dirección que toma la trama durante toda la película roza lo incrédulo por la simple razón de querer agigantar una historia que no lo permite. A veces menos es más y eso bien lo supo entender la primera entrega, aferrándose al material original clásico pero jugando un poco con los orígenes y motivaciones de los personajes. De ésta manera la película termina auto boicoteándose y arruina todo lo bueno que supo plantear en su momento. El vuelo narrativo es demasiado pobre en cuanto a desarrollo de personajes y situaciones pero aún peor es el ritmo con el que transcurren los hechos. Con una parsimonia impropia de las películas que buscan la épica constante, el film aburre casi en su totalidad debido, entre otras cosas, a la terrible obviedad que mantiene el guion. Otro aspecto en donde la película no termina de destacarse es el aspecto visual. Con casi una totalidad de escenarios y personajes creados por computadora, estos no parecen en ningún momento ser reales principalmente porque no juegan ningún papel fundamental a lo largo de toda la trama. Sólo están ahí para el entretenimiento pasajero y para consolidar nuevos productos que vender en el mercado.

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Ésta como tantas otras películas, son historias en donde el poder pasa por los personajes más que por lo que se quiere contar e increíblemente este es un caso en donde todos los personajes están mal construidos y por supuesto peor desarrollados. Teniendo un elenco de por sí talentoso parece increíble que ninguno de sus integrantes logre destacarse en casi ningún momento. La única que logra destacarse sólo un poco es la joven Elle Fanning que se la nota totalmente comprometida con su rol y papel y que ahora al ser exigida a un despliegue físico mucho más preponderante que la entrega anterior pareciera haberle caído como anillo al dedo por que realmente se la ve muy bien. Tanto Angelina Jolie como Michelle Pfeiffer son actrices que ya desde la postura que puedan tener, logran transmitir sensaciones, pero con eso no alcanza y ambas se ven arrastradas a la actuación olvidable gracias a los pésimos diálogos que se les fueron otorgados.

Maléfica 2: Dueña del Mal no logra expandir de buena manera todo lo que su predecesora había propuesto. El pésimo guion que tiene la película es el motivo principal por el cual la trama y los personajes no logran alcanzar ni lo mínimo que se esperaba de ellos.

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