Al final del viaje.

El Camino es el reflejo del desenlace de una serie que dejó entreabiertos miles de subjetividades sobre el destino que tomaría el entrañable, Jesse Pinkman. La película, secuela de la taquillera y por no decir una de las mejores series de la historia, nos responde todo tipo de presupuestos sobre qué sucedió con Jesse que se dio a la fuga luego de que Walter White, el narcotraficante más buscado, yaciera muerto en un laboratorio de metanfetamina.

Luego de sus exitosas cinco temporadas, Breaking Bad terminó y principalmente, marcó un ciclo que dejó la vara tan alta que casi ninguna producción supo superarla. Tuvo un final deseado, no quizás tan sorpresivo, pero si justo. Este es un especial a una historia que solo grandes directores pueden continuar sin que se convierta en un spin off meramente comercial y sin un argumento que se destaque por sí mismo.

La película El Camino está escrita y dirigida por el creador de la serie, Vince Gilligan. Como objetivo principal de la trama (claramente logrado), busca darle un cierre al personaje de Jesse quien por más que la deslumbrante actuación de Aaron Paul había llegado a darle un posicionamiento igual de importante que el actor principal Bryan Cranston a Walter, nos faltó el tramo final de este personaje que tiene potencial propio para protagonizar una última historia.

Pinkman da un giro en su personalidad y en el filme comienza a mostrarse más maduro que en la serie, cuando más de una vez sus actitudes terminaban por involucrar y perjudicar los planes del profesor Walt. Jesse, el menos astuto en el equipo pero que representaba la inocencia y una capacidad innata de salvarse el pellejo para poder decir: Yeah, BITCH y convertirse en el personaje más carismático de la trama.

En este film, Jesse, para lograr salir de Albuquerque irá reconstruyendo las pistas para resolver los peligros que lo acechan, pisando escenarios que, a modo de flashbacks nos acompañarán en un viaje al pasado para conocer los misterios no revelados de las memorias de Pinkman.

Su tenacidad como arma de poder, consiguió muchas veces escapar en las escenas más picantes (aunque más de una vez acompañado de un arma de fuego). No podemos olvidar mencionar los momentos en que un sentimiento, palabra o memoria rememoraba a personajes de la serie como Walter, Jane y Todd.

Gilligan utiliza recursos cinematográficos como la continuidad de una historia ya contada que, es el corazón de este film y a pesar de algunos momentos quizás lentos para el espectador promedio, no deja de centrarse todo el tiempo en el camino a la libertad que es el mensaje que nunca deja de ser olvidado: Jesse y un nuevo comienzo tras la necesidad de venganza de quienes lo secuestraron.

Si hubo escenas inconclusas en la serie o relaciones perdurables en las memorias de Jesse, la película completará esos momentos narrativos que en Breaking Bad no lograron cerrarse. También, es importante resaltar aquello que la historia madre siempre mantuvo y fue lo que la llevo al éxito rotundo: la estética, los planos y la dinámica entre personajes que, instalado en el guion, es perdurable y llano, de una belleza intacta.

Aún así, debemos aclarar que el cierre de la serie ya sucedió y la película es solo un final para uno de sus personajes más importantes. Hay un pasado que Jesse quiere dejar atrás al igual que su historia que lo persigue todo el tiempo junto con las personas que lo capturaron. El Camino es el perfecto final para un personaje renovado, maduro, que ya no se encuentra bajo los zapatos del gran Heisenberg ni de su socio o profesor, sino que cuenta con el poder necesario para destacar y tener su cierre como Jesse Pinkman.

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