Zac Efron se pone en la piel del femicida más reconocido y controversial de Estados Unidos, en una dramatización que roza la exactitud. 

La historia de Ted Bundy ha sido llevada a la gran pantalla en más de una oportunidad gracias a los llamativos condimentos que ésta tiene. El principal de ellos es la presencia del propio Theodore Robert Cowell Bundy, Ted. Un personaje que supo dividir las aguas cuando su caso por múltiples homicidios, violaciones y secuestros fuese elevado a juicio oral y público a toda la comunidad estadounidense. Ahora gracias a los conocimientos del director Joe Berlinger, conocido por haber realizado el documental de Netflix Conversaciones con Asesinos: Las cintas de Ted Bundy (2019), el mismo cineasta decide ampliar su visión haciendo una dramatización del caso con lujo de detalles.

En Ted Bundy: Durmiendo con el asesino (Extremely Wicked, Shockingly Evil, and Vile) Zac Efron interpreta a Ted Bundy, un estudiante de derecho y aparentemente perfecto, que logra establecerse en pareja con Liz Kendall (Lily Collins), una secretaria divorciada que vive sola con su pequeña hija. A medida que la relación entre ambos se afianza, Liz empezará a notar un comportamiento extraño en Ted y junto con esto, él comenzará a verse perseguido constantemente por las autoridades debido a que su descripción coincide con la búsqueda de un sospechoso al que se le atribuyen varios cargos de violación y homicidio. De esta manera, Ted comenzará a escapar de las autoridades en más de una oportunidad convirtiéndose en prófugo, mientras lucha por demostrar su inocencia y por seguir manteniendo su relación con Liz de la mejor manera posible.

Al contrario de las otras representaciones que ha tenido esta historia en la pantalla grande, en donde siempre se hizo foco en la relación entre Liz y Ted, en ésta oportunidad y si bien sí se tiene en cuenta dicha relación, lo más interesante que el director logra mostrar es como a partir de la mediatización del hecho, los personajes involucrados en el caso van cambiando posturas y pareceres dependiendo de como se van sucediendo los hechos. Ahora bien, en lo puntualmente cinematográfico los puntos altos de este film tienen que ver con el montaje entre las escenas filmadas con actores y las imágenes que lograron ser rescatas de archivo, creando así una ilusión casi perfecta de la época de los eventos que se mencionan. De la mano con esto, toda la ambientación es perfecta, los outfits y escenarios están reflejados de una manera excelente y producen un viaje a la época de manera efectiva. Narrativamente la película tiene bastantes fallas, por momentos se vuelve tediosa y bastante previsible aún cuando el espectador pueda o no conocer la historia verídica.

Zac Efron y Lily Collins están realmente bien en sus papeles pero el que más se luce en sin lugar a dudas el ex High School Musical. Atrás quedaron los días en donde el actor era encasillado como un actor del montón y en al que solo se le podían entregar papeles menores sin importancia. Aquí demuestra que su crecimiento actoral no tiene techo y tiene toda la capacidad para afrontar papeles completamente maduros. Si bien Collins demuestra estar hecha para el drama, da la sensación de que el único interés del guion para con su personaje es solo el de transmitir el sentimentalismo y la desazón. Al margen de éstas dos figuras, hay otros miembros del elenco que si bien no tienen un papel del todo preponderante, hacen que el relato fluya con total normalidad y no se vean siempre las mismas caras. La inclusión de Kaya Scodelario, John Malkovich, Jim Parsons y Haley Joel Osment completan un cast que le daría envidia a cualquier otra producción a pesar de sus pequeños papeles.

Más allá que narrativamente la película no parece despegar en casi ningún momento, el retrato de un caso que conmovió a todo un país, está hecho de manera casi perfecta y resulta entretenida para quienes no tienen idea de lo que ocurrió cómo para quienes que sí.

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