Otra película de espías en la guerra fría, ahora bajo el enfoque de Luc Besson.

De la mente que supo crear clásicos instantáneos como León, El Profesional (1994) y El Quinto Elemento (1997), ahora llega ANNA la nueva película del director, escritor y productor francés Luc Besson, quién busca recuperar el terreno perdido luego de sus mediocres últimas producciones.

Ambientada en plena guerra fría, Anna: El peligro tiene nombre cuenta la historia de Anna (Sasha Luss) una joven muchacha rusa que de buenas a primeras se ve casi obligada a unirse a las fuerzas especiales soviéticas para poder salvar su vida. Impulsada por su mentor Alex Tchenkov (Luke Evans) y su superiora Olga (Helen Mirren), Anna deberá infiltrarse dentro de una compañía de modelaje para que sus actividades secretas puedan quedar camufladas y nadie sospeche de ella. Pero todo empezará a complicarse para Anna cuando la C.I.A. se vea involucrada gracias a la presencia de Lenny Miller (Cillian Murphy), un oficial de alto rango dentro de la Central de Inteligencia Americana que empezará a observar patrones extraños en base a distintos asesinatos y hará lo posible para detener dichos sucesos. Con la C.I.A. a sus espaldas y las fuerzas soviéticas presionándola constantemente, Anna deberá idear un plan lo suficientemente inteligente para despistar a ambas organizaciones mientras que al mismo tiempo lucha por mantenerse con vida.

A pesar de tener una premisa bastante atractiva y a simple vista convincente, la nueva película de Luc Besson no llega ni por asomo a parecerse a sus mejores películas, ni siquiera a alguna de sus mediocres. Con un guion que es redundante en cuanto a efectos narrativos y a los diálogos, la gran mayoría de las líneas de diálogos son lamentables. La película que bien podría haber sido más simple y concreta termina dando vueltas sobre si misma provocando confusión y hartazgo en el espectador. A pesar de tener unos momentos en donde la acción predomina y la película se hace llevadera, estos momentos siempre se ven interrumpidos por alguna situación totalmente ridícula y muchas veces fuera del umbral de verosimilitud que plantea el propio film.

Si bien el elenco cuenta con actores de primerísimo nivel, nadie que trabaja en la película logra destacarse demasiado. Esto se debe principalmente a que el desarrollo de todos los personajes no está bien llevado a cabo y sus motivaciones nunca terminan de quedar claras. Extrañamente la actriz que mejor se desenvuelve es la protagonista Sasha Luss, quién si bien no hace su debut en una producción cinematográfica (ya estuvo en Valerian también bajo la dirección de Besson), es la primera vez que tiene un papel protagónico y teniendo en cuenta todos los problemas que tiene su personaje en su génesis y desarrollo, hay que destacarla.

ANNA bien podría considerarse como una de las peores películas del año. Su guion rebuscado e inverosímil logra que su premisa, a priori, interesante se desvanezca con el pasar de los minutos y la trama queda excesivamente larga para la duración de la película.

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