Chris Hemsworth y Tessa Thompson se ponen traje y corbata para defender a la tierra de las amenazas del espacio.

Después de más de 20 años de la primera película de Hombres de Negro (Men in Black, 1997) la franquicia que terminó de consolidar el estrellato de Will Smith se suma a las innumerables sagas y franquicias que parecían terminadas. Imposible es que alguien se haya perdido la película original en las hermosas tarde de sábado en la pantalla del canal de aire de las tres pelotas, ya que la daban fin de semana por medio (no es una queja, vuelvan a esa grilla) pero para aquellos despistados, los llamados «Hombres de Negro» es el nombre de una organización secreta, con sedes en todo el mundo, que se encargan de la vigilancia, regulación y protección de la Tierra y el universo entero de sus amenazas. En la película original y sus secuelas (2002 y 2012) la historia transcurría en torno a las aventuras de los agentes J (Will Smith) y K (Tommy Lee Jones), en donde éste último, al ser el más experimentado y uno de los que tenía mejor valoración en la agencia, iba moldeando a J para que logre quedarse con su puesto. Luego de dos secuelas donde se alternaron buenas y malas, y la franquicia había encontrado un final dentro de todo digno, la industria decidió que era hora de que los Hombres de Negro regresaran a las salas, con una nueva pareja protagonista y que dependiendo de aceptación que tenga el público poder seguir ampliando este ¿universo? de alienígenas, artilugios tecnológicos y gente muy elegante a la que el negro le queda perfecto.

Molly (Tessa Thompson) es una joven que creció toda la vida creyendo que hay algo más ahí afuera, algo que no se cuenta y que se esconde. Luego de un incidente bastante particular en su juventud, ella se preparó de la mejor manera para lograr entrar a ese espacio gubernamental secreto que se encarga de manejar cuestiones que nadie más puede explicar. En un intento descabellado para conseguirlo, Molly logra tener un careo con la agente a cargo de la sucursal de New York, la agente O (Emma Thompson), y así poder concretar su sueño. Para poder quedarse con el puesto, ahora la incipiente agente M deberá ir hasta Londres para estar a prueba y ver si puede con la presión de ser parte de MIB. Allí se encontrará con el agente T (Liam Neeson) y el irreverente agente H (Chris Hemsworth) quienes serán sus superiores y a los que deberá ayudar intempestivamente luego de que la seguridad de la Tierra esté en peligro al ser amenazada por unos extraterrestres de los que poco se sabe. M y H deberán hacer equipo y así enfrentar a un enemigo que los hará recorrer varias partes del mundo en busca de la paz intergaláctica.

En ésta secuela/reboot (que nadie pidió) dirigida por F. Gary Gray (Fast & Furious 8, 2017) y escrita por la pareja de guionistas Matt Holloway y Art Marcum (Transformers: The Last Knight, 2017), queda en evidencia que ningunear las primeras tres películas de la franquicia es un error garrafal. Todo lo que se plantea en esta cuarta entrega de Hombres de Negro está mal. Se nota que el guion está diseñado exclusivamente para potenciar la pareja de Hemsworth-Thompson, que tan bien se vio en Thor: Ragnarok (2017), y lamentablemente aquí falla en el intento. Con chistes que no hacen gracia en casi ningún momento y una relación que no es llevada a cabo de una manera correcta, lo que parecía ser una buddy movie de aventuras, cómo las películas originales, termina asimilándose más a un mal show de stand-up. Toda la esencia que logró construirse de una manera tan natural en las otras pelis, acá se impone apresuradamente con ganas de recalcar todo el tiempo que esto es más de lo que se pudo ver. Todo se nota demasiado forzado y el enfoque en ciertos elementos así lo demuestra. Incluso el leitmotiv que había creado Danny Elfman y que tan arraigada estaba en la cultura popular, se ve modificada por la ganas de renovar los elementos clásicos e imponer un sello propio, que en éste caso no termina siendo para nada gratificante. Hay una constante muestra de armas, especies de alienígenas y de elementos espaciales que es demasiado abrumador y todo para tapar la trama tan pobre que se escribió. Previsible desde el momento inicial, con escenas de acción que intentan ser épicas pero que quedan en la nada y con un ritmo totalmente cansino se terminan redondeando dos horas entretenidas, pero totalmente olvidables consolidándola como la peor de la saga.

Las actuaciones de la dupla protagonista no logra poder rescatar la película de su inminente derrumbe. Sus personajes no tienen desarrollo alguno y la mayor parte de sus líneas están dedicadas a hacer chistes entre sí. A pesar de la gran química que muestran, sus mejores momentos se ven cuando no comparten pantalla y cuando están junto a sus mentores. Emma Thompson y Liam Neeson si están a la altura de las circunstancias aprovechando cada momento que tienen y demostrando porqué tienen la carrera que tienen. El otro personaje que logra dar la talla es un personaje animado llamado Peón pero que cuenta con la voz de Kumail Nanjiani y que sin dudas es lo más parejo que tiene la película, el más gracioso y que más desarrollo tiene y el único que aliviana un poco el letargo que produce la película.

Hombres de Negro Internacional choca el Ferrari que supieron manejar Will Smith y Tommy Lee Jones. Una franquicia que lograba entretener y hacer reír con un humor inteligente y efectivo gracias a una gran pareja protagonista encuentra su eslabón más débil en la que se suponía iba a destacarse por los chistes, las situaciones hilarantes y su pareja estelar de actores.

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