Seth Rogen y Charlize Theron protagonizan la comedia más original de los últimos años.

Se podría decir que la comedia es el género que más suele ser bastardeado y menospreciado a nivel mundial, basándose en el concepto de que son películas que solamente hacen reír. Obviamente que su esencia principal es esa, pero aún así lograr que las risas sean auténticas no siempre suele darse y muchas veces, cuando la obra no se toma en serio lo que tiene que conseguir y confunde los caminos, hasta quien termina riéndose lo hace por vergüenza o por sentir incomodidad. A pesar de este prejuicio casi globalizado, esas películas de alguna u otra forma terminan convirtiéndose en algo así como películas de culto dentro del propio género y se forma alrededor de ellas una estela de fanáticos que logran que sus amadas producciones tengan secuelas por montones, donde no se siguen hilos conductores y aquel primer chiste que una vez funcionó se pierde en el olvido. Éste podría ser tranquilamente el ejemplo de lo que ocurrió con American Pie (1999), una película que gracias a su humor irreverente, lleno de dobles sentidos y situaciones hilarantes, logró conquistar a toda una generación de adolescentes en todo el mundo y fue un éxito rotundo. El «problema» llegó después ya que gracias al éxito que tuvo el primer film los años fueron pasando y tres secuelas directas y cuatro spin-offs mediante, el humor fue cambiando y las ideas fueron cada vez menos originales transformando una gran idea en una franquicia mediocre.

Dentro de ese humor de tan fin de milenio donde abundaban los vasitos rojos llenos de alcohol y chistes de sexo, el humor mutó casi de un momento a otro cuando en 2007 se estrenó SuperCool (Superbad) la película que catapultó a la fama a Jonah Hill, Michael Cera y al gran Christopher «McLovin» Mintz-Plasse. SuperCool sin dudas revolucionó la comedia estadounidense añadiendo a su esencia elementos como los insultos a mansalva, las drogas y la incorrección política en cada una de las líneas de sus guiones. Y si el furor de en su momento American Pie fue tal, el de SuperCool no se iba a quedar atrás convirtiéndose así en la precursora de la comedia actual en todo el mundo. Y si bien muchos pueden quedarse con las consagratorias actuaciones de sus protagonistas, el que mejor salió parado de ese nuevo boom fue Seth Rogen, el escritor mayoritario del guion de la película que lo revolucionó todo. Tal es así que en la mayoría de sus películas, tanto las que escribe como las que protagoniza, esas suelen ser las bases en las que sus historias suelen sostenerse. Pero claro que gracias a esto la opinión pública ha creado el concepto de que Seth Rogen es solo un «fumón carismático» y si bien algunas de sus películas pueden denominarse como de mal gusto, otras como previsibles y hasta pueden considerarse como absurdas, lo que generan los films en donde Seth Rogen puede plasmar toda su personalidad, él realmente es así, son garantía de entretenimiento y sobretodo de carcajadas.

Tratando de dejar ese mote de lado, solo un poquito, es que Rogen se une a una de las actrices más versátiles y talentosas que tiene la industria hoy por hoy: Charlize Theron. Ambos bajo la dirección de Jonathan Levine (Mi novio es un Zombie, 2013) es que llevan a la pantalla a Ni en tus sueños (Long Shot, 2019), la comedia romántica que jugando contra todo tipo de pronósticos, ha estado por encima de las expectativas de la crítica y ha reventado las taquillas en Estados Unidos. Fred Flarsky (Seth Rogen) es un periodista de investigación irreverente y con una moral muy sólida, que luego de renunciar al medio para el cual trabajaba tras ser vendido al magnate Parker Wembley (Andy Serkis), la vida no le sonríe tanto y recurre a su fiel amigo Lance (O´Shea Jackson Jr.) para que lo saque de su crisis y lo ayude a ponerse de pie. Gracias a que Lance utiliza sus múltiples e importantes contactos, ellos terminan yendo a una fiesta privada en donde está tocando la banda preferida de Fred. Pero allí Fred además se encontrará con Charlotte Fild (Charlize Theron) una vieja conocida suya que gracias a su personalidad, tenacidad y determinación logró convertirse en la Secretaria de Estado de los Estados Unidos y que pica en punta para reemplazar al presidente en las próximas elecciones. Ellos se encontrarán y la gran mano para escribir de Fred despertará en Charlotte las ganas de que él sea quién escriba sus discursos de ahora en más para poder convencer a los jefes del mundo y poder incrementar su imagen en la gente. Claro que al mismo tiempo que se agranda la popularidad de Charlotte algo más irá creciendo entre ellos de tal manera que los hará empezar a ver que hay más cosas que comparten que las que los diferencian.

Inteligente, progresista y naturalmente graciosa. Esas podrían ser tranquilamente las únicas palabras necesarias para describir esta película. Finalmente una película que toma a la comedia como principal referencia que puede tomarse en serio y disfrutarse de manera total. Desde que comienza hasta que termina, el film sabe lo que quiere y así lo demuestra. Con una historia concreta, con mucho corazón y tratando temas sensibles de una manera muy efectiva, Long Shot logra romper con el mito de que las comedias románticas no pueden tomarse en serio. Una gran banda sonora acompaña a un guion escrito con sencillez pero con una convicción muy clara de lo que quiere mostrar de los personajes, el ambiente en el que se desenvuelven y como ciertos estereotipos deben ser dejados de lado de una vez por todas. Obviamente que el humor no puede faltar y es uno de los puntos más altos que tiene la película, provocando risas genuinas y sinceras y que en más de una oportunidad hará lanzar carcajadas al espectador. Las únicas manchas que se le puede encontrar es que, como si pasa en todas las comedias románticas, el punto de conflicto es demasiado genérico y es algo que se puede percibir desde un primer momento. Por otro lado, la duración (poco más de dos horas) no le juega a favor porque si bien toda la cinta es muy divertida, hay pasajes que tienden a ser repetitivos y que no hacen otra cosa que profundizar una idea que ya había quedado clara previamente.

Es para resaltar sin ninguna duda la química entre los protagonistas. Tanto Seth como Charlize interpretan a la perfección sus papeles y pareciera que han transitado toda una carrera juntos porque sus conexiones son brillantes. El resto del elenco está compuesto por grandes actores que aprovechan cada una de sus intervenciones de la mejor manera haciendo, de manera muy efectiva, que la trama descanse un poco sobre ellos y descomprima a la pareja protagonista. O’shea Jackson Jr, June Diane Raphael, Ravi Patel, Bob Odenkirk y Andy Serkis logran establecer un balance perfecto entre personajes primarios y secundarios haciendo que el relato fluya de una manera sumamente natural.

Ni en tus sueños es sinónimo de entretenimiento inteligente y consciente, que además de entretener por sus graciosos chistes y situaciones totalmente hilarantes, logra bajar un mensaje sólido y progresista que hará pensar a más de uno. Una comedia que logra ser inteligente y graciosa no hay que desaprovecharla y es por eso que ir al cine a verla es casi una obligación.

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