La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena. 

James Blum es el máximo responsable del cine de terror independiente de los últimos años gracias a la fundación del estudio Blumhouse Productions. Las películas de esta nueva «casa» se caracterizan principalmente por desarrollar personajes en situaciones extremas y cuyos géneros tienden a inclinarse por el terror psicológico, a pesar de un par de películas que tienen al slasher como premisa fundamental. Desde las sagas de Paranormal Activity (2007-2015), The Purge (2013-2018), Insidious (2010-2018) y la reciente Happy Death Day (2017-2019) hasta la premiadas Whiplash (2014), Get Out (2017) y BlackKklansman (2018), Blumhouse ha sabido producir productos de una calidad altamente destacable apostando a nuevos directores, con ideas frescas y recaudando dinero de manera inversamente proporcional a lo que les otorgaron como presupuesto.

Ahora la nueva a puesta de dicho estudio llega a los cines de todo el mundo bajo el nombre de Ma (2019), una película dirigida por Tate Tylor (The Girl on the Train, 2016) y guionada por el debutante Scotty Landes que cuenta la historia de Maggie (Diana Silvers), una chica de 16 años que junto a su madre Erica (Juliette Lewis) deciden mudarse de la gran ciudad a un pueblo relativamente pequeño en el cuál su madre supo vivir tiempo atrás. Como toda chica nueva en edad de escuela y pese a tener los temores lógicos de establecer nuevas amistades, éstas llegarán de manera rápida gracias a la popular Haley (McKaley Miller) que con su círculo más íntimo intentarán apañar a Maggie desde un primer momento. Claro que como todo nuevo miembro de grupo, para no quedar de lado deberá dejarse llevar por sus costumbres para intentar «encajar» de la mejor manera. En uno de estos intentos Maggie y el grupo deberán solicitar la ayuda de Sue Ann (Octavia Spencer), una enfermera veterinaria que accede ayudar al grupo pero a medida que pasan los días empezará a desarrollar una actitud extraña y exagerada en ciertas situaciones que empezarán a alarmar al grupo sobre si deberán confiar plenamente en ella o no.

Una de las virtudes más notorias que tiene esta película, como todas las de Blumhouse, es que suelen ser bastante consientes de lo que son, hasta donde pueden llegar y cuánto pueden jugar con sus guiones sin perder el eje y la seriedad. Ma, cumple con estas características y vuelve a demostrar que el estudio tiene bien claro como seleccionar realizadores y qué proyectos llevar a la gran pantalla. Sin ser para nada sorprendente pero sí muy efectiva, la trama logra fluir con total normalidad y no se le pueden encontrar agujeros argumentales demasiado severos como para poner en juego la seriedad de la película. Claro que al querer incursionar en uno de los sub-géneros más fáciles de arruinar como el terror psicológico, hay una ambigüedad en los personajes que debe ser creada para poder generar sorpresa a la hora del clímax y la resolución y eso acá no se hace presente. Desde el primer momento el guion deja indicios por todas partes de que hay un personaje en particular que va a entrar en conflicto con los demás y que va a desatar un antes y después en el desarrollo de la trama. Un recurso como el jump scare está usado demasiadas veces para lo que el relato requiere, el susto fácil en este tipo de películas choca en cuanto a la propuesta y termina sin tener mucho sentido. Al mismo tiempo, hay una elección por demás correcta sobre cuándo y de qué manera implementar el humor, negro en la mayoría de los casos, para que la historia no se torne pesada y así poder descomprimir.

Las actuaciones tienen un nivel parejo en general pero hay una actriz en particular que logra estar por encima de sus compañeros de elenco. Octavia Spencer se impone a los demás y brinda una actuación ejemplar para estos tipos de películas, provocando en el espectador unas ganas tremendas de querer volver a verla trabajar en el género. Diana Silvers también tiene una actuación solida y convincente, que teniendo en cuenta su poca experiencia y el roll que aquí ocupa, merece destacarse.

Ma termina logrando su propósito principal: entretener, inquietar y dejar bien en claro que Blumhouse sabe cómo explotar el género de forma efectiva. Gracias a una sólida actuación de sus máximas protagonistas y una trama simple, pero bien lograda, el resultado termina siendo gratamente reconfortante.

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