En el probablemente episodio más polémico de la serie, Game Of Thrones se deshace de un villano e instala uno nuevo.

Sin dudas, ésta temporada de Game of Thrones es la más comentada y discutida en redes sociales. Cada domingo por la noche se baten récords de tweets de algunos espectadores que están muy indignados por los giros que están dando los personajes sobre el final, y otros que la defienden. Como todo últimamente, se transformó en un Boca-River donde todos quieren tener la razón.

Como ya expresé en recaps anteriores, yo estoy más con el primer grupo. Creo que a medida que avanzan los episodios y nos acercamos al final, se nota cada vez más que los showrunners Weiss y Benioff no pudieron estar a la altura de la narración de Martin, y que quedarse sin material fuente les jugó muy en contra. Ya es evidente que lo que están intentando hacer es llegar al final que probablemente Martin les anticipó (que no sabemos si será el mismo que en los libros), y el cómo llegan a ese final, no importa tanto. No importa si hay que tirar a la basura los arcos de los personajes, o si hay que agregar escenas innecesarias que sirven de “fan service” sólo para complacer a la audiencia en las redes sociales.

The Bells arranca con Varys, a quien vemos escribir mensajes revelando la verdad acerca del legítimo heredero al trono, aún está muy preocupado por el estado mental de Daenerys, quien no tarda en enterarse que el Maestro de los Susurros está conspirando en su contra, y lo sentencia a muerte con su habitual “Dracarys”. Creo que la muerte de Lord Varys fue adecuada, aunque sigue dandome un poco de lástima como desperdiciaron el personaje en estos últimos episodios, ya que se limitó solamente a compartir algunos chistes de eunucos con Tyrion y de conspirar un poco contra su reina. Pero en sus momentos finales tiene una emotiva despedida con Tyrion, probablemente su único amigo, y comparten una mirada en la que se dicen mucho.

Vemos a una Daenerys con una estética que refleja lo derrotada que se siente al haber perdido a su mejor amiga, a su consejero y a otro más de sus hijos un episodio atrás. La vemos despeinada y ojerosa, afirmándole a Tyrion que todos la han traicionado, hasta su amado Jon, que reveló el secreto de su linaje a sus hermanas, causando que la verdad se esparciera y pusiera en peligro su reclamo al trono. Más tarde, en su charla con Jon, le dice que siente que la gente en Westeros no la ama, solo le teme. Algo lógico, considerando que nadie la conoce (salvo el Norte), y ni siquiera parece dispuesta a intentar ganarse el aprecio del pueblo, como lo supo hacer en su tiempo en Essos. Jon le vuelve a repetir que no quiere el trono y que ella siempre será su reina, pero parece algo reacio a besarla como lo hacía antes. No queda demasiado clara la motivación, pero suponemos que lo incomoda besar a su tía. Tiene sentido. Aparentemente es esto lo que rebalsa el vaso, y Dany decide que su camino es el de ser temida, y al parecer pierde totalmente los cabales. A pesar de prometer a Tyrion que cuando suenen las campanas, indicando que la ciudad de King’s Landing se ha rendido, las tropas se retirarán y el fuego de dragón cesará, tal vez ya tenía la decisión tomada de incendiar la ciudad por completo.

The Bells está nuevamente dirigido por Miguel Sapochnik, quien parece ser el experto en batallas de Game of Thrones. Acá hace un gran trabajo -uno mucho mejor que en The Long Night, en mi opinión- y logra unos climas y momentos muy tensos. El episodio está muy bien dirigido, eso no se puede negar, y durante las secuencias en King’s Landing, nos llevamos grandes momentos, por ejemplo la escena entre Tyrion y Jaime, que es la perfecta despedida entre estos personajes. Jaime fue apresado por los Inmaculados mientras intentaba entrar a la capital, pero su hermano logra liberarlo, devolviéndole el favor que Jaime le hizo al final de la cuarta temporada. Una escena emotiva que logra conmover gracias a la gran interpretación de estos dos actores. Sin embargo, poco después, el arco de Jaime no llega a tener un final satisfactorio.

Otros momentos que funcionan bien son los de Arya y The Hound, quienes llegan juntos a King’s Landing pero pronto se separan, cuando Sandor convence a Arya que la venganza no es el mejor camino para ella. Tienen una linda despedida, y The Hound sigue en busca de su hermano The Mountain para finalmente darnos el Cleganebowl. Algo que era muy esperado aparentemente por muchos fans, y que ya había generado muchos memes en redes sociales. Este es el ejemplo perfecto de mal fan service, porque se le dio una importancia totalmente desproporcionada. Una batalla que estuvo bien, que le dio un buen final a ambos personajes (siendo asesinados por el fuego), pero a la que le dedicaron mucho más tiempo del necesario en un anteúltimo episodio, cuando había muchas cosas más importantes para cerrar que una pelea de dos personajes terciarios.

Arya no tuvo mucho más que hacer en el episodio, más que ser el punto de vista desde la ciudad, presenciando el horror que se estaba viviendo, con gente inocente siendo calcinada en segundos a su lado (y ella milagrosamente salvándose).

Pero hay que volver a hablar de Daenerys, que es la clave del episodio. Montada en Drogon, sorprende a la flota Greyjoy y la destruye por completo en pocos segundos. Las ballestas que habían asesinado tan rápidamente a Rhaegal acá no sirven de nada, porque aparentemente Dany recordó cómo usar estratégicamente su dragón y los Greyjoy perdieron puntería. También acaba con el ejército mercenario de Cersei, la Golden Company, en pocos segundos, así que no pudimos verlos en acción. El ejército Lannister que estaba dentro de la ciudad tampoco se salva, y los pocos que sobreviven se rinden ante los Inmaculados y el ejército Norteño que tenían en frente. La táctica del miedo viene funcionando bien. Hay un momento de tensión extrema muy bien logrado hasta que se escuchan las campanas indicando que el pueblo se rindió. Daenerys ganó, y el trono es suyo, pero es en este momento que pierde totalmente la cordura y decide continuar con la destrucción masiva de la capital de Westeros, utilizando el fuego de Drogon para asesinar a todos, soldados, civiles y niños inocentes. Decide seguir el camino de su padre, el Mad King, a pesar de que la habíamos escuchado varias veces decir que no le interesaba ser la Reina de las cenizas, que ella era distinta y venía a acabar con la tiranía. Acá es donde los creadores tiran a la basura la construcción de uno de los personajes más importantes de Game of Thrones. Weiss y Benioff aclararon (si tenés que aclararlo, es porque no lo estás contando bien) que las campanas y la Red Keep le recuerdan a Daenerys todo lo que su familia perdió, todo lo que los “usurpadores” le han quitado, así que a partir de ese momento se vuelve personal. Sin embargo, esto no explica por qué simplemente no decidió solamente asesinar a Cersei, o destruir sólo la Red Keep. No explica por qué de un momento para otro Daenerys decide quemar vivas a personas inocentes porque sí. Algunos defensores del episodio argumentan que su camino a la locura no fue repentino, sino que ya había indicios de su sadismo, de querer tomar lo que es suyo con “fuego y sangre”. Es cierto que ya la vimos impartiendo sentencias de muerte antes, con los Maestros de Meereen, por ejemplo; pero jamás la vimos asesinar a gente inocente voluntariamente. Es más, durante la cuarta temporada, Dany siente un remordimiento y culpa terrible después de que Drogon asesina a una niña inocente, y encierra a sus otros dos dragones como precaución. La vimos cometer errores, pero aprender de ellos. No está mal que el final del personaje de Daenerys sea sucumbir a la locura de sus genes Targaryen, de hecho creo que es interesante, el problema es que lo hizo en dos episodios. Las motivaciones y el tiempo que le dan no son suficientes para volver a la heroína de la serie en una villana a la que hay que odiar, a una genocida sedienta de sangre.

En tierra, Greyworm sigue los pasos de la Reina de Dragones y continúa con la matanza de los Lannister rendidos, lo que horroriza a Jon y se da cuenta que Varys tenía razón.

Hablando de villanos, también es una lástima lo que hicieron con Cersei, o mejor dicho lo que no hicieron con Cersei. La reina tuvo muy poco que hacer esta temporada, y acá se vio totalmente abrumada y sin un plan B, sin ningún veneno suicida como ya había hecho antes.

Mientras tanto, Jaime intenta llegar a Cersei, a diferencia de lo que todos pensábamos, no para detenerla, sino para protegerla, lo que deshace un poco el arco que le venían construyendo tan bien a este personaje. Pero antes de que pueda llegar a la Red Keep, se encuentra con Euron Greyjoy, quien convenientemente sobrevivió al ataque de Drogon en su flota para tener una última pelea con el Matarreyes. Una escena a la que no le encuentro ningún sentido. Euron no es un personaje lo suficientemente importante para tener este enfrentamiento con Jaime sobre el final, creo que lo mejor hubiera sido que muera con el fuego de Drogon y listo. Sin embargo, logra herir gravemente a Jaime, y jactarse de haber tenido sexo con la Reina y haber matado al Matarreyes, así que básicamente muere contento y realizado. Muy extraña esta decisión.

Pero Jaime logra finalmente reencontrarse con Cersei, quien está totalmente vulnerable y quebrada en llanto. Intentan escapar pero la Red Keep se desmorona sobre ellos, y mueren como vinieron al mundo, juntos. Como dije anteriormente, esto deshace bastante el arco de redención de Jaime, y aunque parecía que su destino iba a ser asesinar a su hermana -y seguramente morir después- pareciera que finalmente se arrepintió. Todo esto vuelve aún más innecesario el corto romance con Brienne, que al fin y al cabo, no sirvió más que para perjudicar otro personaje femenino. En cuanto a Cersei, jamás me imaginé que iba a terminar teniéndole lástima; que iban a reducir este genial personaje de villana despiadada, a una mujer quebrada en llanto teniendo por su vida en brazos de un hombre.

Todavía queda un episodio, donde seguramente Daenerys tendrá que enfrentar las consecuencias de la masacre que causó. Como dije antes, creo que el descenso de Daenerys a la locura es un camino interesante para el personaje, el problema es que se siente demasiado precipitado y termina arruinando el personaje. En cuanto a nuestro otro protagonista, Jon, es bastante doloroso que no tenga algo importante para hacer desde el inicio de temporada. Se siente totalmente desdibujado, y que de repente el peso de protagonista lo quieran poner en Arya no se siente para nada ganado. A esta altura no tengo demasiadas esperanzas para el final, seguramente para tener uno satisfactorio tengamos que esperar a leer los libros de George Martin. Ojalá esté equivocada.