El Apocalipsis zombie vuelve a ser el centro de una aventura, para sobrevivir en mundo que te quiere ver muerto.

Las expectativas dieron de que hablar. Ahora llegó el momento de arrancar la moto y sumergirse en la historia que propone Bend Studios, una desarrolladora que en sus inicios supo sorprender con Syphon Filter. Reventar cabezas con palos que tienen insertados clavos no es muy higiénico que digamos, pero podría ser placentero si está ambientado en un terreno lleno de muertos vivientes y bandas nada amigables ¿Estuvo a la altura de lo que se esperaba o es un juego más, infectado por el “virus zombie/mundo abierto”?

Sony PlayStation es conocida mundialmente por sus excelentes campañas de marketing y si bien últimamente no encuentra el rumbo (al por ejemplo ausentarse en la E3 de este año), con Days Gone hizo un buen trabajo publicando diferentes gameplays y entrevistas. Tan bueno que dejó mucho que desear en un producto final, el cual no es malo, pero tiene sus detalles mejorables. La acción entretiene, demostrando una ambición acorde a algunas mecánicas de supervivencia, pero no logra sobresalir definiéndose como un “quiero y no puedo”. De igual forma presenta momentos de tensión y adrenalina que sí merecen ser analizados, junto con las impresionantes hordas que acechan en los lugares menos esperados.

HISTORIA

Para ser el primer exclusivo de PS4 en el año, se queda flojo. Quizás la vara quedó alta al mimarnos con narrativas de la talla de God Of War o The Last of Us. El protagonista es John Deacon, interpretado por el actor Sam Witwer (Star Wars: The Force Unleashed) el cual tuvo que trabajar bastante teniendo en cuenta que hay más de seis horas de cinemáticas. En estas podemos ver al mercenario motociclista que intenta abrirse paso día a día entre sectas psicópatas, bandas de saqueadores y legiones de freakers, unos infectados que se organizan en manada para arrasar con todo a su paso. Entre esos conflictos de supervivencia, también hay lugar para el amor, que será el hilo principal al que tendremos que dedicarle más tiempo, ya que el paradero de nuestra amada guarda un misterio… que es predecible.

En este panorama violento seremos, como siempre, el pibe de los mandados, limitándonos a cumplir misiones que caen en lo repetitivo. Escasas logran tener una inmersión propia, pero cuando lo consiguen es fenomenal.  Los pilares básicos son el sigilo y los tiroteos, a partir de eso llegan a incorporar distintas variantes enriqueciendo el viaje, que peca de largo para lo que ofrece. Deacon hace gala de habilidades aprendidas antes de que el planeta se fuera al tacho, ya que pertenecía al club de motos ilegales, los Mongrels MC. El principal problema de este trasfondo es que no se nos muestra mucho y se resume en un par de líneas guionadas. A pesar de tener características altaneras que le agregan carisma, el personaje principal termina por ser unidimensional.

Las elipsis son el principal enemigo que te vas a encontrar. Los momentos del pasado más interesantes (como el brote de la plaga zombie), serán acotados por escenas, dejando con las ganas de saber qué hubiera pasado si tan solo nos permitiesen utilizar el mando. Las tomas de decisiones están, pero aparentan ser irrelevantes en los sucesos futuros. Esto lo compensa un poco los acontecimientos aleatorios que suelen aparecer mientras navegamos con la moto, que varían desde cazar animales, investigar un campamento, enfrentarse a los saqueadores, entre otros. Este vehículo, por más atípico que suene, logra empatizar porque avanzaremos en la historia siempre en cuando tengamos tuneada nuestra máquina de dos ruedas.

La exploración es un gran componente y a medida que avancemos por el mapa descubriremos detalles que profundizan aún más el universo de Days Gone, como encontrar un colectivo escolar en medio de la ruta y cerca unos niños freakers que vigilan sigilosamente por los tejados. La crudeza es una cuestión recurrente y el silencio de los desolados bosques es callado por audios encontrados en algunas bases militares previo a que aconteciera el horror.

JUGABILIDAD

Manejar la moto es lo mejor. Sin dudas la sentimos como parte elemental y está perfectamente incorporada, siendo un equilibrio entre un transporte y una luz de esperanza que nos ayudará a huir cuando más lo necesitemos.  Al no poder personalizar a Deacon, nos desquitamos agregándole color, luces, caños de escapes y otras cualidades, mientras la reparamos o le ponemos combustible. A la larga será clave y nos proporcionará el éxito de una misión si la mantenemos bien equipada. De igual forma, para sentir el terror, es recomendable quedarse aunque sea una vez sin gasolina en medio de la noche.

Introducen una pizca de RPG con un árbol de habilidades donde seremos capaces de desbloquear atreves de puntos de experiencia, que marcan una curva de evolución determinante. Además nos volveremos más efectivos y letales gracias a unas inyecciones especiales repartidas en zonas vigiladas por las hordas, al usarlas mejoraremos la vida, la resistencia y el tiempo de enfoque, que ralentiza el tiempo a la hora de apuntar con el arma.

El armamento no es muy extenso pero hay variedad, sobre todo en las armas cuerpo a cuerpo donde hay dedicación en el diseño. Las balas escasean pero los clavos no, así que seremos capaces de mejorar los palos y bates exponencialmente. Recomendamos el uso de ballesta por la característica de recuperar los proyectiles lanzados. Lootear es parte esencial de la dinámica para craftear de manera veloz antes que aparezcan los enemigos. Esto no es desafío alguno, porque los objetos en menos de 24hs harán respawn.

La inteligencia artificial es lamentable, y no está limitada solo a las abominaciones sin cerebro. Los futuros parches pueden solucionarlo, pero en dificultad normal podrás acercarte a los NPC humanos con total libertad de matarlos en un mano a mano. Lo táctico es opcional, aunque  es divertido “pastorear” a los no muertos para que peleen con los vivos mientras te escabullís a completar el objetivo. Es una lástima que los zombies no sacudan la mecánica de juego más seguido, limitándose a otro elemento del paisaje.

AUDIOVISUAL

La mayoría de los que probaron el programa se quejaron del audio desfasado. Por suerte con la reciente actualización pudieron solucionarlo, pero parece un error grave al suponer que debería estar completo desde el lanzamiento. Dejando de lado este inconveniente, las actuaciones de voces son tremendas, viniendo en español latino y en el idioma original. Al igual que los sonidos de ambiente, los disparos y los seres que transitan por los valles envuelven en una calidad sobresaliente. Las melodías country también enfatizan momentos claves y suenan perfectas.

Oregón se ve precioso, el equipo de diseño ha recalcado cada poblado al detalle y le queda a medida para la trama que plasman. El modo fotografía es exquisito y el tiempo pasa rápido mientras intentamos sacar la mejor toma, ondeando en todas las opciones. Podemos resaltar aún más el follaje boscoso, los embarrados caminos y las tormentas de nieve.

La parte técnica más desesperante son los tiempos de carga largos y molestos, ya que se presentarán siempre al cambio de una escena o cinemática. No respeta lo mostrado en los trailers donde las secuencias seguían con un ritmo sin cortes. Los bugs son preocupantes y lo peor son los problemas en la taza de cuadros, que logra tirar bastante la imagen de vez en cuando (un apartado raro al ser un exclusivo triple A).

CONCLUSIÓN

Una entrega que no aporta demasiado al género, siendo la horda lo más divertido al igual que un par de misiones principales muy interesantes, pero que en su mayoría son repetitivas. Tuvo un estreno prematuro, necesitaba ser más pulido. Lo mejor sería esperar una oferta o algún DLC atractivo que agregue más a las 30 hs establecidas. Será disfrutable para quienes les gusten los mundos abiertos post apocalípticos.