De la mano de Ubisoft llega uno de los loot shooter más grandes de la industria con una jugabilidad dinámica pensada para la estrategia, que apunta a una historia sencilla pero entretenida, siendo el “Endgame” su fuerte.

Si te gustan las semanas de oferta te invitamos a Washington D. C., el epicentro de la amenaza que suponen las facciones paramilitares levantadas en armas luego de que un virus entrara en contacto con los billetes durante el Black Friday. Con una sociedad abandonada por la civilización y atada a un caos sin fin, llega un grupo llamado «Strategic Homeland Division (SHD)», conocido como «The Division«, que ahora tiene un desafío, “terminar el terror”. En esta secuela se mejoran todos los aspectos de la primera entrega, agregando nuevos estilos de juego y detalles que valen la pena profundizar.

Es un tema de debate decir “el cliente siempre tiene la razón”, pero sin dudas que escuchar a tu comunidad trae beneficios. Así fue la gestación de un The Division 2 que previamente no había convencido del todo, pero demuestra tener aún más iniciativa dando como resultado muchas horas de disfrute. Si bien no dista demasiado del anterior título, está más optimizado en todos los apartados logrando ser un una adicción en los inicios de la matanza callejera. El apuntado, el sonido, la manera de personalizar la clase, el equipamiento, la progresión orgánica, habilidades especiales que se aplican a tu personaje o grupo, en fin, hay buenas posibilidades para lanzarse por el mapa y combatir en compañía hasta llegar al jugoso Endgame.

HISTORIA

Sabemos que últimamente los shooters no están dando buenas campañas, ya que se enfocan en mantener enganchadas a las personas que se adentran solo para competir en el modo online. Así que sin dejar de lado la experiencia narrativa, sirve como una introducción o “previa” de lo que se avecina.

No solo Argentina vive al límite por el billete verde. Han pasado 7 meses después de que un grupo terrorista propagara una arma biológica nombrada como «Fiebre del Dólar» y la situación no ha hecho otra cosa que empeorar. The Division se enfrentará a un grupo armado que somete a los supervivientes, las Hienas. Hay altercados, los servicios públicos han cesado por completo así que la única sanidad es saquear por tu vida (llevándote puesto la vida de los demás), la naturaleza se abrió paso y probablemente el ambiente huele muy mal. Tendremos que ayudar a los refugiados de este Apocalipsis para que vuelvan a ponerse de pie y evitar que el poco gobierno colapse.

No hay más nieve. Esto supone otra variedad de climas un tanto más tropicales, pero que se ven envueltos en distintas circunstancias aleatorias que nos dificultarán las misiones. La mayoría de ellas consiste en eliminar un objetivo, escoltar a personas para que lleguen a salvo de un punto A hacia un punto B y proteger tu escuadrón. Ver en estado de peligro a Washington D. C., uno de los lugares más custodiados del planeta, llama la atención y plantea de entrada el reto que supone salvarlo de la amenaza. Recorreremos lugares y monumentos emblemáticos que nutren el escenario de la capital de los Estados Unidos. “La gente tiene miedo y ya sabes lo que pasa cuando tienen miedo”, comentan los militares. El sentimiento de desesperación es recurrente.

Al no tener una historia de la cual centrarse en demasía, la mayoría del argumento avanzará con pocas cinemáticas que no esconden mayor trasfondo. Es fácil de seguir, aún más por los mensajes de audio que aparecerán en medio de la batalla. Si bien incorporaron más misiones secundarias, que fortalecen las relaciones con nuestros compañeros, además de donar inventario para hacer crecer el refugio, se ve algo forzado y una excusa para mantener viva la ciudad. Esto suma un total de 30hs aseguradas donde a pesar de ser un esquema repetitivo, resulta divertido y en eso tiene que ver la mecánica del juego.

JUGABILIDAD

La compañía francesa utilizó a más de la mitad de sus estudios en esta segunda parte, esto hizo que no solo se mejorará la jugabilidad, sino que probaron introducir nuevos elementos. Las coberturas y el franqueo para poder avanzar en el entorno siguen repitiendo la formula. Pero lo que incorporó fueron más herramientas para desplegarlas estratégicamente como los escudos, lanzaquímicos, minas, drones escaneo de enemigos cercanos y hasta un enjambre de abejas un tanto agresivas. Para desbloquearlas necesitaremos puntos de tecnología SDH que se otorgan al avanzar por la campaña, más que nada loteando por el mapa.

Nuestro centro de operaciones será La Casa Blanca (like Trump) donde gestionaremos las mejoras y nuestro inventario. En el shooter táctico en tercera persona nos invita a jugarlo en compañía online, de esta manera se escala más rápido en la curva de niveles, siendo 30 el máximo a alcanzar. No hay mucha imaginación en las tareas, lo que sí, es que somos libres en elegir el camino que queramos para llegar a las máximas estadísticas.

“La zona oscura” también se hace presente. En esta área nos batimos a duelo no solamente con jugadores externos sino que los NPC también atacaran en una suerte de “todos contra todos”. Será más probable conseguir un buen botín ya que Ubisoft niveló (por fin) las características para tener las mismas oportunidades de los enemigos que se sumen a la partida. Otra novedad en el modo en línea es “conflicto”, donde tenemos los típicos “dominio” y “escaramuza” el cual, si bien agrega contenido, queda un poco fuera de lugar dentro de este ambiente táctico y más pausado.

Pero arranca lo bueno en el “Endgame”, donde se aparecerán unos nuevos enemigos que nos pintarán la cara a plomo para decirnos que aún no vimos nada. Más adelante elegiremos 3 especializaciones “Demoliciones”, “Supervivientes” o “Francotirador”, aunque podemos ir variando, dándonos nuevas armas con sus propias rutas de progresión. Todo será cuesta arriba ya que hasta los puntos de viaje rápido se verán afectados por los mercenarios, plasmando una dificultad satisfactoria. Las actualizaciones masificarán aún más este concepto con los DLC gratuitos. De igual forma persisten los micropagos en el programa pero son meramente estéticos.  

LO TÉCNICO

Gráficamente no es la gran cosa. En PC se tiene más variedad y no requiere de mucho para que corra a 60 FPS. Hay que tener en cuenta que no hay pantallas de carga así que el juego es fluido. Las animaciones y modelados de los NPC son flojos en cuanto a diseño, al compararlos con el escenario que si bien tiene detalles, a la larga parece vacío. Se apoya en las luces, las que adornan el paisaje engrandeciendo los mapas en general, haciéndolo más agradable visualmente. Por lo menos en PS4 se presentaron algunos problemas en la carga de texturas y algún que otro bug que rompía las físicas. Esto puede resultar por la conexión permanente a internet.  

En lo sonoro tenemos una respuesta precisa con los disparos propios y de enemigos, dando una sensación envolvente. Se nota una edición a la altura que cumple al igual que la banda sonora, acompañando los momentos de acción. El doblaje latino es correcto aunque hay ciertas voces que parecen no cuadrar con los personajes. Esto puede dar situaciones un tanto ridículas sumadas a algunos “rayes” de la inteligencia artificial, que de muy buena, metódica e implacable puede pasar a tonta, torpe y lenta en segundos.