Matthew McConaughey y Anne Hathaway vuelven a ser protagonistas, en un thriller psicológico que promete mucho más de lo que otorga.

Dentro de todos los géneros y subgéneros que componen el cine actual, hay uno en particular que suele enamorar a espectadores más de lo que los otros lo hacen. Este es el caso del thriller psicológico, un género que supo ganarse un lugarcito en las pantallas cada vez con más naturalidad por la inmediata aceptación en el público. Estos tipos de películas, suelen tener como principal característica el hecho de engañar al espectador mostrando una realidad y mediante corren los minutos, el espectador sospecha, imagina, vuela y muchas veces termina totalmente desorientado y sorprendido por la resolución de la historia. Claro que para que esto sea efectivo, hay un elemento que debe ser ejecutado con mucha precisión y tiene que ser avalado por un guion que lo sostenga, este elemento en cuestión es nuestro querido «plot twist». Gracias a esta magnífica y a la vez compleja forma de dar vuelta una trama es que el público puede sentirse «engañado». Ejemplos hay muchísimos y por suerte es un género en el que realizadores vienen apostando cada vez más, ampliando un catalogo que suele tener como principales exponentes a películas como El Club de la Pelea (1999), Donnie Darko (2001) y más atrás en el tiempo joyas como Vértigo (1958) o La ventana Indiscreta (1954).

La gran estructura de sus respectivos guiones está hecho de una manera tal que el espectador queda totalmente sumergido ante lo que se le presenta y no duda por ningún momento de que todo lo que puede llegar a haber visto puede verse modificado de una escena a otra. De la mano de todo esto es que llega los cines Obsesión (Serenity 2019), la nueva película de Steven Knight que tiene como protagonistas a Matthew McConaughey y Anne Hathaway, la dupla que supo brillar en Interstellar (2014) la obra cumbre de Christopher Nolan. En esta oportunidad McConaughey interpretará a Baker Bill, un ex-militar ahora devenido en pescador recreativo y comerciante que vive con lo justo y necesario en la pequeña isla de Plymouth. Todo iba relativamente bien para Baker, hasta que de pronto su ex esposa Karen (Hathaway) irrumpe en la isla con un pedido sumamente complejo, el de eliminar de manera «accidental» a su actual esposo Frank (Jason Clarke), quien la atormenta cotidianamente con sus acciones. Este será el puntapié inicial para que Baker comience a sospechar de todos en la isla y termine descubriendo que tal vez nada es lo que parece.

Si una de las principales y fundamentales características del género es que se busca confundir al espectador mediante recursos narrativos, sin la necesidad de decir en palabras lo que se quiere denotar, en esta ocasión hay una sobre explotación del concepto contrario. La película busca sorprender con su plot twist, pero a lo largo de la hora y media de su duración, y desde el principio, las pistas que se otorgan son demasiadas, solo hace falta unir las piezas del rompecabezas para poder entender y descubrir, lo que el guion quiere creer que está escondiendo. Es más, si desde un primer momento el espectador está enfocado al ciento por ciento, desde la escena del comienzo ya se puede descifrar cuál será el devenir de la trama. Otro de los peores elementos que la película tiene es que, generalmente, luego del famoso giro argumental, los personajes suelen tener cambios abruptos en cuanto a comportamiento, concepción de la realidad, etc. Este no solo no es el caso, sino que además todo pareciera seguir igual que antes y ni siquiera se busca transmitir algún tipo de desequilibrio entre el personaje principal y los sucesos que están aconteciendo.

A nivel actuación McConaughey vuelve a destacarse por su intensidad a la hora de interpretar sus papeles, pero en esta oportunidad esa intensidad se ve opacada por el pésimo desarrollo de personajes que tiene el guión. Funcionando como un agujero negro, que atrapa todo lo que se le cruza por el camino el guion esta tan mal escrito que hace que los personajes sean insoportables y no solo no logran empatizar con el público sino que hace que la película se vuelva tediosa e insoportable por las decisiones que toman los personajes. Y esta es una característica que repercute en todos los actores del elenco, desde los protagonistas hasta el más secundario de los papeles.

De esta manera Obsesión termina siendo una película totalmente olvidable pese a los actores de renombre con los que cuenta el film. Un pésimo guión y una dirección cuanto menos cuestionable, son las bases de que este thriller psicológico que prometía bastante termine siendo, hasta ahora, de lo peor de este año.

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