Se estrena una nueva producción dentro de ese sub-rubro complicado de las adaptaciones occidentales de mangas o animes japoneses.

Corría el 2000, James Cameron estrenaba su serie cyberpunk Dark Angel (que leyendas urbanas dicen que está «muy inspirada» en la vernácula historieta Cybersix), es en esa época cuando Guillermo del Toro le muestra la obra cumbre del mangaka Yukito Kishiro: GUNNM; conocida en occidente como Battle Angel Alita, Cameron cae fascinado en el acto por el concepto y se propone adaptarla al cine.

Es así que desde 2003 el proyecto comenzó un derrotero incierto, siendo pospuesta en pos de otros proyectos, entre ellos el más ambicioso de este director: Avatar, estrenada en 2009 (uno de los años barajados para que Alita se estrene). Es en 2015 donde Cameron (dedicado full time al rodaje simultaneo de las secuelas de Avatar) convoca a Robert Rodríguez para dirigir el film, mientras él solo haría el rol de productor junto a Jon Landau. Al año siguiente la producción tuvo luz verde para comenzar su rodaje.

Año 2563, pasaron siglos luego que una guerra de escala global devastara la Tierra. En la ciudad basurero de Iron City, el Dr. Dyson Ido descubre los restos de una cyborg con cerebro humano y decide reconstruirla. Es así como Alita despierta sin recordar su pasado, a una nueva vida en una ciudad que vive de los desechos de Zalem, la única ciudad flotante que logró seguir en pie luego de la guerra y donde solo habita una elite de poderosos que digitan los destinos de los habitantes de Iron City.

Alita tendrá que abrirse paso en esta nueva vida difícil, mientras empieza a recordar su pasado y enfrentarse con oscuros intereses que buscan eliminarla, ya que saben quien es en realidad. Si bien este film abreva más en los OVAS de anime (que ya de por sí adaptan y cambian cosas respecto al manga original) y en tomos del manga donde el Motorball se hace presente, no es una mera copia. Toma lo mejor del material inicial producido y aporta cambios positivos para generar una historia más completa, pero que a su vez puede ser continuada.

Acá Robert Rodríguez, supo traer ese futuro de visión nipona a lo que consideraríamos un futuro cyberpunk hoy (como lo hace el director Neill Blomkamp por citar un ejemplo) aportando el factor latino, haciendo una Iron City más diversa étnica y culturalmente. El otro acierto de que Rodríguez dirija en lugar de Cameron, es su frescura y frenesí a la hora de la acción. Las escenas donde la protagonista emplea el letal arte marcial Panzer Kunst o en la pista del vertiginoso juego de Motorball, realmente se plasman todas las intrincadas y coreográficas volteretas que se ven en los ovas o en el manga. Y en escenas como la del bar Kansas es inevitable remitirse a From Dusk Till Dawn (1996) del mismo director con estilo inconfundible.

El trabajo del cast realmente está a tope de lo que a este tipo de adaptaciones se refiere. Rosa Salazar, hace un trabajo expresivo superlativo, pese a que su personaje es generado por CGI y actuado por medio de tecnología captura facial y de movimientos desarrollada por Cameron. Su Alita es el alma del film, es puro corazón y ternura, pero a su vez es valiente y letal cuando la situación lo amerita. Un personaje protagónico femenino fuerte y natural y sin factores forzados de corrección política que adolecen producciones actuales. ¡Punto extra a favor! Christoph Waltz como el Dr Ido, es la representación más fiel del personaje en carne y hueso, eso sin desmerecer a Jennifer Connelly como Chiren (personaje creado para los OVAS) y al notable Mahershala Ali como el inescrupuloso promotor del Motorball, Vector. Entre otros puntos del cast hay que destacar a actores de películas de culto como Casper Van Dien (Starship Troopers) o Jeffrey Fahey (Darkman III) haciendo pequeños cameos como personajes en el film.

Luego de la pésima y olvidable Dragon Ball Evolution y a la tibia (y solo estéticamente fiel) Ghost in the Shell; Alita: Battle Angel, llega para sumarse a ese complicado rubro que son las adaptaciones hollywoodenses de obras niponas de manga o anime, pero logrando por primera vez, ser la mejor adaptación hasta la fecha. Un milagro que solo un legendario realizador de sci-fi como James Cameron y el ojo de un director intrépido como Robert Rodriguez podían lograr. Ojalá esta película marque el rumbo para que otras adaptaciones de Hollywood le pongan el amor y compromiso que se merecen obras exitosas japonesas para lograr cruzar océanos y ser reconocidas en occidente.

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