Nicole Kidman quiere adueñarse de todos los premios posibles, con una actuación ejemplar en una película que va a dar que hablar. 

Si hay una actriz que supo adueñarse de los papeles femeninos más importantes en las películas de la década de los 90’s y principios del nuevo milenio, esa es sin lugar a dudas Nicole Kidman. Desde trabajar con el genio de Stanley Kubrick en Ojos bien cerrados (Eyes Wide Shut) o participar en Batman Forever (1995), Nicole se hacia cargo de cuanto papel le ofrecieran. Algunas de sus películas triunfaron más que otras por supuesto, pero siempre se la ha destacado a ella como a una actriz a la que no se la puede encasillar en un solo género. Muchas veces como femme fatale y otras tantas como protagonista principal, Kidman ha sabido sacar a flote películas con su sola participación. Pero en los últimos años, Kidman ha estado bastante alejada de las obras que la supieron colocar como una de las mejores actrices de Hollywood. Participando en películas menores, con papeles no tan bien desarrollados, la constancia con la que se le veía en la gran pantalla fue cesando bastante. Sin embargo, en los últimos años ha empezado a elegir mejor en donde participar. El Sacrificio del Ciervo Sagrado (The Killing of a Sacred Deer, 2017) o en la serie de HBO Big Little Lies (2017) son claros ejemplos del repunte que ha conseguido la rubia en los últimos tiempos. Pero para poder consolidar esta nueva etapa de gracia, Nicole decide explorar un rubro totalmente nuevo para ella y en un papel en particular que no se ve todos los días en Destrucción (Destroyer, 2018), la nueva película de Karyn Kusama.

Destrucción se centra en la vida de Erin Bell (Nicole Kidman), una detective de la ciudad de Los Angeles de venida a menos, con un pasado más que difícil de olvidar y un presente que la tiene al borde del colapso en todo momento. Ella está tras los pasos de un grupo de ladrones de bancos liderado por el peligroso y sanguinario Silas (Toby Kebbell), que en sus momentos de juventud la tuvo a Erin como infiltrada junto con su compañero Chris (Sebastian Stan). Utilizando toda su experiencia como detective y todo lo que sabe acerca del manejo del peligroso grupo, Erin deberá enfrentarse a esta banda de facinerosos que le han quitado parte de su mundo y parte de su cordura.

Si bien la trama de la película puede no sonar demasiado atractiva porque no tiene ningún elemento novedoso a simple vista, esta producción tiene un par de pilares fundamentales que logran que la peli sea entretenida y por momentos, sorprendente. Estas características destacadas, tienen como principal punto de referencia, la impecable transformación física y actitudinal de Nicole Kidman; gracias a un gran trabajo de maquillaje, la actriz está realmente irreconocible y si bien en un principio puede parecer medio chocante y exagerado, con el correr de los minutos esa primera impresión se desvanece y logra convencer a todos de que realmente Nicole Kidman puede lucir así. Otro de los puntos fuertes que tiene es que como de esta historia ya hay muchas, aquí se la encara desde el punto de vista de una detective mujer y en estos tiempos que corren, esta peli es un claro indicio de que todo se está reformando. El guion es otro punto fuerte, ya que consta de una fuerza narrativa al mejor estilo Christopher Nolan, que utiliza como distracción las actuaciones y despista al espectador con lo que pasa de fondo en la trama.

También tiene sus puntos flacos, ya que el ritmo que utiliza la película es bastante lento y puede correr el riesgo de incluso aburrir a la audiencia. Esto produce un par de paradojas en cuanto al relato y a cómo está narrado. Si bien lo que sucede y se intenta contar es muy interesante, con giros argumentales, flashbacks y demás, estas situaciones están llevadas a cabo con un ritmo preparado para que el espectador preste atención y no se distraiga, pero siendo contado con una postura muy cansina.

En resumen, el gran guión y la gran performance de su actriz protagonista, sostienen una película que por momentos amaga a derrumbarse y por otros tiende a dejarnos al borde de la butaca, mordiéndonos las uñas. Nicole Kidman sin dudas peleará para hacerse de la estatuilla como mejor actriz en drama, ¿podrá conseguirlo?

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