Clint Eastwood vuelve a dirigir y protagonizar, a los 88 años, un drama donde explaya toda su calidad técnica argumental y expone a los directores actuales.  

Si hay algo que no se le puede criticar a Clint Eastwood, es su facilidad para crear personajes, historias y situaciones en donde el espectador pueda sentirse identificado, en mayor o menor medida. A lo largo de su filmografía, donde se destacan clásicos como Million Dollar Baby (2004), Gran Torino (2008) e Invictus (2009), ha sabido demostrar que a la hora de transmitir emociones es uno de los directores que siempre destacan. Pese a esta reputación, su última película 15:17 Tren a Paris (2018), no logró convencer a sus fanáticos y no dejó un buen sabor de boca en la prensa, teniendo en cuenta que esa podría haber sido su ultima participación detrás de las cámaras. Pero como de auto superación y de nunca darse por vencido, Clint, es uno de los que más sabe en el mismo año vuelve a darse el lujo de estrenar dos películas, esta segunda, bajo el nombre de La Mula (The Mule).

Esta nueva película, está basada una increíble historia verídica de un veterano estadounidense de la Segunda Guerra Mundial, que con más de 80 años se convirtió en un traficante de drogas, que trabajaba para el Cártel de drogas de Sinaloa. La historia de este veterano, será transpuesta por Eastwood que no solo se encarga de dirigirla y producirla, sino también de protagonizarla, algo que no sucedía desde Gran Torino. Él, dará vida a Earl Stone (su nombre real es Leo Sharp), un horticultor muy famoso y reconocido que gracias a su arduo trabajo y su completa dedicación a él, fue perdiendo conexión con su esposa e hija. Una vez que esta «fama» lo va dejando de lado, Earl se da cuenta de todo lo que perdió en el camino y es por eso que hará lo imposible para hacer las pases con su familia. Como su esposa Mary (Dianne Wiest) y su hija Iris (Alison Eastwood) ya han perdido la fe en él, su punto de quiebre de dará cuando su nieta Ginny (Taissa Farmiga) empiece a seguir ese camino, dejándolo al borde de la total soledad. Por eso, una oportunidad se le presenta, y no tarda mucho en tomar la de decisión de aceptarla y así transformarse en aquel que transporte por las rutas de EEUU, kilos y kilos de de drogas, para uno de los Cárteles más importantes de México. Mientras, Earl se encarga de estas encomiendas, todo el departamento de drogas del FBI está tras los pasos de este cártel.

Si bien la trama no tiene demasiadas vueltas y, básicamente es una nueva «versión» del famoso sueño americano, la gran distancia en cuanto a cómo narrar una historia, acá toma preponderancia sobre lo que sucede en sí. Eastwood despliega todo su arsenal de elementos narrativos para que la historia pueda llegar efectivamente al corazón de los espectadores. Combinando humor y dramatismo, la película que en un primer momento puede parecer lenta, reduntante y simplona, toma caminos totalmente contrarios y se transforma en una experiencia fabulosa, entretenida y que desde el primer momento uno puede, en mayor o menor medida, sentirse identificado. Por supuesto que también tiene sus contras, algunas de las formas que elige el director para poder narrar los sucesos quedan repetitivas y por momentos, bastante molestas. Al mismo tiempo, la historia tiene dos lineas argumentales bastante señaladas, la de Earl y su camino de redención para con su familia y la del Cártel de drogas. Estas, si bien interactúan y se cruzan todo el tiempo, hay una que carece de desenlace y si bien el tercer acto es majestuoso, queda la sensación de que también podría haber quedado bien el final de esa otra linea.

Otro elemento a favor de la peli, es el increíble elenco que posee y como el director logra administrar los minutos en cámara para todo un cast de estrellas de primer nivel absoluto. Bradley Cooper, Taissa Farmiga, Michael Peña, Laurence Fishburne, Andy García y todo un repertorio de actores que completan los personajes secundarios que se destacan por su calidad. Dentro de este segundo grupo, se encuentra el argentino y oriundo de Lanús, Ignacio Serrichio, un actor que fue pedido exclusivamente por Eastwood luego de haberlo visto en la adaptación estadounidense de El Marginal, en el país del norte conocida como El Recluso. Este gran elenco, produce que en los momentos en donde la historia puede llegar a flaquear, logren mantener la calidad para que la intensidad no se pierda y el espectador este enfocado en un ciento por ciento.

Clint Eastwood posiblemente se haya despedido del cine con esta película, hay un ultimo dialogo que así lo indica, y brinda una master class para todos aquellos que quieran dedicarse a ser realizadores de obras audiovisuales. Con 88 años, se banca ser protagonista y director y sin dudas es una de sus mejores películas dentro de su filmografía.

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