Dos muertes, un misterio y múltiples sospechosos en uno de los casos más emblemáticos de la historia de Estados Unidos. 

Si hay historias que despiertan el interés del público a lo largo de todo el mundo, son las de los asesinos seriales. Este año en Argentina, pudimos ser testigos de todo el revuelo que provocó El Ángel, la película de Luis Ortega que le contó a toda una generación que en nuestras tierras también hay gente que puede parecer adorable e inofensiva pero que tienen por dentro una oscuridad sin limites. El próximo año, de la mano del maestro Quentin Tarantino tendremos Once Upon a Time in Hollywood (2019), la peli que va contar la historia de Charles Manson y su clan familiar homicida.

Pero mucho antes de todo esto y a finales del siglo XIX en Estados Unidos, hubo un hecho bastante particular que dejó paralizada a la sociedad estadounidense y ese es el caso que envuelve a la familia Borden, una de las familias con más renombre en ese entonces en el estado de Massachusetts. Y todo esto es lo que se narra en El asesinato de la familia Borden (Lizzie), un thriller psicológico que se encarga de retratar el tremendo e infame homicidio que sufriera esta familia y que explora la vida de Lizzie Borden (Chloë Sevigny) la autora fatal de estos crímenes. La película desarrolla el período previo a dichos actos y sus consecuencias inmediatas y revela los diferentes matices de la extraña y frágil mujer acusada del brutal crimen. Lizzie, una mujer soltera de 32 años y marginada social, lleva una vida claustrofóbica bajo el control frío y dominante de su padre pero que todo empieza a cambiar cuando Bridget Sullivan (Kristen Stewart), una joven doncella, viene a trabajar para la familia, Lizzie encuentra en ella un alma gemela y comprensiva, y una posible intimidad que florece en un plan malvado, y un final oscuro e inquietante.

Este thriller psicológico dirigido por Craig William Macneill y escrito por Bryce Kass es una gran oportunidad para conocer un caso más que particular. El guion cuenta con la dosis exacta de realismo y drama poético para poder crear un reflejo fiel de la historia real y poder jugar y volar, con la imaginación propia de una obra de ficción. Esa sensación de claustrofobía que la verdadera Lizzie se dice que tenía, logra traspasar la pantalla y nos da la oportunidad de meternos de lleno en su cabeza y en su corazón. Esa sensación se va asentando e incrementando a lo largo del film y no da tiempo a relajarse porque en cada momento que el relato puede empezar a flaquear, las líneas argumentales empiezan a mezclarse entre los personajes y, gracias a su buena construcción, esas interacciones terminan siendo de alta calidad. La producción de la peli es de un nivel tremendo y no se puede no destacar el vestuario, realmente es un viaje al pasado.

Las actuaciones están a la altura de la obra y no caben dudas de que las elegidas fueron las correctas. Si bien todas las luces y marquesinas se van con Kristen Stewart, por su pasado y carrera, la que realmente otorga una actuación brillante es la otra protagonista ya que Chloë Sevigny es la que se encarga física y mentalmente de brindar un retrato en viva piel de esta asesina serial. Aún así el trabajo de Stewart es realmente muy bueno, siempre se la ha criticado por su aparente falta de expresividad pero acá, esa crítica desmedida no corre y posiciona este papel en lo más alto de su carrera. Otro que tiene una muy buena labor Jamey Sheridan, él se encarga de interpretar al «villano» de esta historia y la verdad que el papel le calzó justo porque da una muestra de como alguien que al parecer no tiene nada de oscuridad, da muestras de que no se debe juzgar antes de verlo porque termina siendo bastante espeluznante.

[taq_review]