Netflix estrenó su nueva serie de lo que ya sería el universo Narcos, esta vez ubicada en México.

En los últimos años, las adaptaciones cinematográficas, televisas o series de narcotraficantes han crecido de manera considerable, convirtiéndose en un entretenimiento que resulta bastante interesante para el público. El gran servicio de streaming estrenó en 2015 la serie Narcos, luego del éxito que tuvo la serie-novela «El Patrón del Mal«, Netflix apostó a su propia versión con actores de gran nivel y una mirada diferente en la vida de Pablo Escobar, una leyenda del narcotráfico y la cocaína. Luego de dos temporadas en donde El Patrón se robaría el protagonismo adaptando parte de su vida criminal y de una tercera temporada en donde se enfocaba en el Cartel de Cali, Netflix lanzó Narcos México, algo así como una expansión de uno de sus productos originales más exitosos.

La apuesta sigue siendo la misma o quizás más importante, adaptar historias de reconocidos criminales del mundo de las drogas con actores de gran renombre. En este caso, Narcos México está protagonizada por Diego Luna (Rogue One: A Star Wars Story) y Michael Peña (Ant-Man). El mexicano que recientemente ha sido confirmado por Disney+ para protagonizar su propia serie de Star Wars se pone en la piel de Miguel Ángel Felix Gallardo, «El Flaco», mientras que Peña, el amigo gracioso de Scott Lang en las pelis de Marvel, es el hombre de la DEA, el agente Kiki Camarena.

La principal diferencia en esta nueva historia de Narcos es claramente el casting completamente integrado por mexicanos, en donde se descubrirá el origen y el ascenso de Felix Gallardo para convertirse en el principal vendedor de marihuana del mundo y en el principal responsable de la conexión de la cocaína entre México y Estados Unidos. Por otra parte, casi paralelamente, como ocurría con Escobar y el Agente Murphy, se conocerá la vida de Kiki, un agente norteamericano de la DEA con raíces mexicanas. Felix comienza prácticamente con nada y mientras avanzan los capítulos, sus movimientos y estrategias lo irán posicionando como un poderoso narco, por otra parte Kiki busca un desafío en su carrera solicitando el traslado hacía México, y así tener más roce con las drogas y este tipo de criminales.

Narcos México cuenta con 10 episodios de un promedio de duración de una hora, en donde la actuación más notable es la de Diego Luna, quizás el personaje con mejor desarrollo y el más beneficiado en el guion de la temporada. Luna, más mexicano que el tequila, se siente cómodo y disfruta interpretar a este peso pesado de la historia criminal de su país. Mientras que Peña, lamentablemente se queda como esa gaseosa que estuvo mucho tiempo en la heladera. Con sabor a nada y sin gas. Nada de sorpresa y un personaje bastante tibio, a pesar de que su historia verídica dicta de un agente bastante importante en la guerra contra el narcotráfico.

A diferencia de Escobar y de la brillante interpretación del brasileño Wagner Moura, el personaje principal de Narcos México no es tan temperamental y no sorprende en casi nada. Si bien la actuación de Luna es brillante, Felix Gallardo se la pasa hablando por teléfono, fumando cigarrillos y aplastando el culo en una silla en la mayoría de los episodios. En muy pocos pasajes de la temporada se pueden apreciar momentos que interviene con más fuerza, pero en general, es un personaje bastante tranquilo para lo que Narcos venía ofreciendo. Por su parte Peña, se la pasa con cara de poker, no genera empatia y muy probablemente ese haya sido un error de Netflix en contratar a un actor que destaca por sus papeles cómicos para jugar de un agente serio sin momentos que uno pueda llegar a recordar en un futuro.

Los personajes secundarios no aportan prácticamente nada, aunque se vean caras conocidas como las de Aaron Staton (Mad Men), Jackie Earle Haley (Watchmen) o Matt Letscher (The Flash), siendo este último quien quizás se lleve un merecido aprobado por sus ganas y la garra que le pone al hablar en español.

En definitiva, Narcos México es sin dudas la más floja de todas las temporadas que tiene Narcos en Netflix y es debido a su tibieza y al relato que por momentos se torna aburrido. Los personajes no terminan de generar una personalidad importante y a pesar de algún que otro capítulo explosivo, no hay muchas emociones y sus 10 episodios pueden hacerse interminables.