Otra película de la Segunda Guerra Mundial, esta vez desde un enfoque totalmente innovador. 

No caben dudas de que la Segunda Guerra Mundial, fue uno de los hitos más importantes e influyentes en la historia de la humanidad. Tal es su magnitud que es de las historias que más veces ha sido llevada a la pantalla grande. Por supuesto que dentro de ese gran suceso, han habido grandes obras que difieren de género y foco. Hay ejemplos para todos los gustos. Si uno busca un drama que no tenga tanta trama bélica se puede ver la magnífica película de Roberto Benigni La vita è bella (1997), si se quiere un poco de violencia desmedida y algunas situaciones surrealistas, imposible obviar la obra maestra de un loco lindo como Quentin Tarantino y su Inglourious Basterds (2009) que será un clásico hasta el fin de los tiempos y, mucho más cercano en el tiempo, y desde un punto de vista mucho más belicoso al extremo, la última película de Christopher Nolan, Dunkirk (2017). Pese a todas las versiones que se han visto, la WWII y la caída de Adolf Hitler con los nazis será algo que seguirá provocando películas, series, libros y todo tipo de adaptación consumible para el público.

Teniendo en cuenta este panorama, una nueva rama de esta famosa historia desembarca en las pantallas de todo el mundo bajo el nombre de Operación Overlord (Overlord), una película que relata la misión suicida de un pelotón de soldados de parte de los Aliados, que buscan derribar una torre de control que impedía las comunicaciones de la parte de Francia que estaba ocupada por Hitler y el resto de sus tropas. Si prestaron atención, esta es la historia de la famosa «Batalla de Normandía», pero como diría Homero Simpson, «aún hay más». Esta tropa de soldados aterrizará de forma accidental en su punto de encuentro pero se ve disminuida en cuento a números luego de un accidente aéreo y apenas cuatro soldados podrán continuar con su misión. Boyce (Jovan Edepo), Ford (Wyatt Rusell) Tibbet (John Magaro) y Chase (Iain De Caestecker), deberán no solo lidiar con la difícil tarea que se les fue encomendada, sino también enfrentarse a un extraño ejercito experimental que están haciendo los Nazis, justo bajo la misma torre que ellos deben destruir.

Teniendo en cuenta la reiterada cantidad de películas que tratan la Segunda Guerra, lo primero que hay que decir es que Operación Overlord le da un toque fresco a la historia. Y no es un detalle menor, ya que después de todo, el final de todo este cuento, ya se conoce. El director, Julius Avary, se encarga de darle una vuelta de tuerca que nadie podía esperarse, incluyendo características del cine ochentoso más gore que se se puedan imaginar. Explosiones, sangre esparcida y derramada por todos lados, deformaciones genéticas y peleas entre sujetos hormonalmente súper desarrollados son algunos de los elementos que Avary agrega al típico relato bélico convencional de este tipo de historias, que de igual manera también logra desarrollar de una manera excelente. Claro que en cuanto a esos efectos, la productora no puede dejarse de mencionar, ya que Bad Robot y el mismo J.J. Abrams aprobaron personalmente el proyecto. La peli cuenta con un guion que si bien cae en los típicos lugares comunes de todas los filmes de guerra, aprovecha esos baches para poder reinventarse constantemente escapando de esas situaciones argumentales con muchos toques originales que quedan muy bien. También hay movimientos de cámara, planos secuencia y tomas que hacen de esta una gran película en todos los casilleros. La fotografía no puede dejar de maravillar con su simpleza y con su significación al mismo tiempo.

Las actuaciones van de la mano con todo el resto de la cinta, sin tener actores de gran renombre, se genera la empatía necesaria para poder relacionarse con cada uno de ellos. Los más destacados quizás sean Jovan Adepo junto con Pilou Asbæk, el antagonista principal de peli, que tranquilamente podría pasar por un general nazi verdadero. Lo mejor que tienen los personajes es su estructura. Están todos bien construidos, hasta los personajes secundarios y hasta lo de tercer orden. Se pueden ver sus diferencias y al mismo tiempo algo que los asemeja, sin necesidad de palabras o diálogos tediosos donde cuentan las historias de sus vidas. Con una simple mirada o acción, logran demostrar toda la esencia de sus papeles.

La gran combinación estética de una película bélica de primer nivel con un grado de gore típico del mejor cine clase B, hacen de esta película una sorpresa totalmente efectiva que sorprende sin lugar a dudas. Ver Overlord con un buen sonido y una imagen panorámica es totalmente necesario. Zombies, nazis, balas para todos y un guion que lo sostiene, son las bases en donde se mantiene esta gran película que tiene un gran toque para renovar una historia que ya conocemos.

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