Konami aprovecha la ola de nostalgia retro para traer de entre los muertos dos legendarios juegos con algunas novedades extra que suman a la experiencia.

Castlevania: Rondo of Blood, lanzado solo para PC Engine CD y su secuela directa, Castlevania: Symphony of the Night aterrizaron en un recopilatorio exclusivo para PS4 que agrega una particular vibración y sonidos para el DualShock. Al estar disponible la segunda temporada de la serie basada en el juego, parece buen momento para hincarle el diente.

«Una vez más, bienvenido a mi casa, ven libremente, sal con seguridad; deja algo de la felicidad que traes», así nos invita Drácula a su morada en la novela de Bram Stoker. Teniendo en cuenta que en la PlayStation Classic quedaron afuera gigantes como Symphony of the Night, Konami vio una oportunidad única para lanzar un doble combo completo. Para dar cuenta de que no se olvidó de su franquicia, en el juego Bomberman R también se lanzó un DLC que incluye 10 mapas nuevos y la posibilidad de tirar bombas con Alucard.

Hablemos de la primera parte. Al principio Castlevania: Rondo of Blood salió exclusivamente para Japón y más adelante tuvimos una versión para Super Nintendo un poco más inferior, pero logrando ser un plataformero de acción respetable. La historia es la clásica, vuelve el chupa sangre más famoso de todos los tiempos y como pertenecientes al clan Belmont mata vampiros, debemos darle látigo hasta la muerte y rescatar a las jóvenes raptadas por el conde.

La jugabilidad es bastante buena ya que el personaje se desplaza por el escenario montando y desmontando las escaleras sin bajarlas por completo (algo revolucionario para aquellos días). Además nuestro Richter Belmont cuenta con un ataque especial que varía con las armas secundarias y resulta pintoresco en la pantalla, a cambio una cantidad importante de corazones. En cierto punto intercambiaremos con otro personaje femenino, que tiene más velocidad, agilidad en los saltos, pero es mas vulnerable a los golpes.

Gráficamente es una delicia en 2D y los escenarios son detallados e interactivos. Se mantiene un diseño de personajes de ultratumba que impactan desde sus ataques hasta sus explosivos finales. Hay partes donde disfrutaremos de cinemáticas animadas en los puntos clave, con un doblaje de la intro en alemán que le da un aire aún más escalofriante.

Sigue el turno de Symphony of the Night ¿Qué decir del juego que marcó un antes y un después en la industria? Este programa dirigido por Toru Hagihara, creó un nuevo género llamado Metroidvania que combinaba los laberínticos pasajes de Metroid con el sentido de la exploración y la búsqueda de artículos especiales en Castlevania. Contenía cientos de curiosidades como por ejemplo que al poner el viejo cd en un reproductor de música se podía escuchar una variación del tema «Dracula’s Castle», compuesto por la fantástica Michiru Yamane.

Reencarnábamos a Alucard el hijo de Drácula (si, el tipo era muy original poniendo nombres) que deberá enfrentar las atrocidades que comete su padre y destruir el castillo. En el gameplay se adoptó la idea de puntos de experiencia, que podían aumentar el nivel y sobrepasar zonas de las cuales no se tenía acceso. Y a pesar de que nos curábamos con pollos encontrados extrañamente en los candelabros antiguos, demostraba ser uno de los más atrevidos y originales en narrativa. En cuanto al apartado técnico explotaba las capacidades de las PS1 en la propuesta 2D y utilizaba de manera acertada el sistema estéreo para la música.

NOVEDADES DE REQUIEM

En el menú hay varias opciones entre ellas mejorar la imagen con líneas de entrelazado (por si querés recordar tu televisión de tubo), suavizado y digitalizado. La resolución no alcanza la pantalla completa y no hay un significante lavado de cara a lo que vimos en Castlevania: The Dracula X Chronicles en PSP. En los bordes podremos elegir el fondo con ilustraciones muy bien logradas pero limitadas. Algo que vale aclarar es que una vez iniciada la partida no podremos hacer cambios.  

Tenemos la posibilidad de escoger voces en inglés o japonés. Recomendamos el doblaje nipón ya que las actuaciones de voz lo dejan todo con mucha pasión. La banda sonora se escucha mejor que nunca, pero la traducción escrita al español en algunos puntos de ambos juegos sigue estando floja.

Lo que si fue un gran acierto fue utilizar las capacidades técnicas del DualShock, en donde hay una vibración constante, como cuando se abren compuertas, se agarran objetos o se ven relámpagos a lo lejos. También el parlante interno genera una sensación más inmersiva sonando cada vez que matamos enemigos, interactuamos con armas secundarias o nos matan, respondiendo de manera justa a cada movimiento.

Y aunque se nota un tirón de frames a la hora de guardar la partida en Symphony of the Night, en Rondo of Blood podremos guardar en cualquier parte del juego sin problemas pero esta versión no contiene el agregado 2.5D que contenía el remake para la consola portátil de Sony. En ambos está desbloqueada la sección de trofeos que son bastante divertidos, siendo muy difícil de conseguir el platino.

CONCLUSIÓN

Si bien parece un port algo descuidado, sigue siendo una experiencia que junta los dos mejores títulos de la saga que han envejecido bien. Con un precio accesible para los fanáticos, demuestra que lo de antaño sigue siendo material que vale la pena rescatar y rejugar.

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