Anna Kendrick y Blake Lively protagonizan un cóctel de géneros, en donde lo que más sobresale es su relación.

Paul Feig se ha convertido en un especialista en comedias protagonizadas por mujeres. En su filmografía hay títulos como La boda de mi mejor amiga (2011), Espías (2015) o la nueva versión de Cazafantasmas (2016), siendo además el creador de la excelente serie Freaks and Geeks. Feig se ha dedicado a este género casi que desde el comienzo de su carrera, pero ahora ha decidido probar con el thriller en Un pequeño favor (A Simple Favor).

Esta película se encarga de unir a dos madres que, a primera vista, nada tiene que ver una con la otra, pero a que a fin de cuentas habrá cosas que las emparejen de formas totalmente inesperadas. Una de ellas es Stephanie (Anna Kendrick) una mamá bloggera, que siempre esta detrás de su hijo y es la factótum del grupo de padres de su escuela, acaparando toda la atención de los maestros y de las otras madres y padres. Por el otro lado, está Emiliy (Blake Lively), una mujer llena de poder y sofisticación, pero que a la hora de la crianza de su hijo, es mucho más liberal y menos sobreprotectora que su par. Esta pareja dispareja de madres, terminarán forjando una amistad a base de alcohol y contención, pero detrás de todo eso, un oscuro pasado las atormentara, desembocando en la desaparición sorpresiva de la rubia. Es ahí donde Stephanie deberá hacer lo imposible para recuperar a su amiga, mientras que se ocupa de la crianza de su hijo y ayuda a que la familia de Emily, no se desmorone.

La película es una gran mezcla de emociones, géneros cinematográficos y una muestra de la sofisticación en su mayor expresión. Si bien está considerada como una comedia, se viven géneros como el thriller psicológico y el suspenso, todo envuelto bajo una gran esfera de comedia que engloba a la cinta, para que no quede demasiado dramático todo el asunto, incluso a veces demasiado, pero sus actrices lo hacen aceptable. La gran puesta en escena que tiene la película esta cargada de sofisticación, dan muchas ganas de quedarse mirando cada escena con lujo de detalles, porque cada toma y plano esta puntillosamente diseñada para que se note a rajatabla la elegancia. La música es otro gran aspecto del film, que va de la mano con todo lo anterior y es un gran condimento, necesario, para sostener un guion pretencioso desde el minuto uno. El montaje es otro aspecto a destacar, porque desde la escena de presentación de la película, Feig demuestra que va a apostar fuerte por levantar su propia vara. La trama en sí no parece nada complicada, pero tiende a engolosinarse con los plot twist, y estos cambios de sentido se hacen tan recurrentes que por momentos empalaga un poco y todo el buen ritmo que la historia va teniendo afloja un poco. Sin tener en cuenta que en el climax del filme, el sentido final de la peli se pierde y se diluye por completo.

Las actuaciones logran ser lo mejor de la película. La química entre las protagonistas es tal, que desde el primer momento que cruzan mirada se despierta una sensación de camaradería impresionante. Blake se encarga de darle el toque «oscuro» a la peli, el tono del misterio y la que se encarga de transmitir esa sensación de que algo malo va a suceder en cualquier momento y que toda su delicadeza es un disfraz que oculta algo tumultuoso. Kendrick hace casi todo lo opuesto, hasta su desenlace. Ella, con un personaje mucho más extrovertido, alegre y hasta ridículamente ajeno a la vida diaria «normal», le da la simpatía y carisma que toda película necesita. Ambas actrices logran sostener sus interpretaciones, apoyándose en la otra. Sería muy injusto evaluarlas individualmente, cuando la dinámica de la peli hace que sus personajes, terminen complementándose para hacer un solo gran personaje. El resto del elenco está a la altura, pese a no tener ninguna otra cara demasiado importante, el filme regala muy buenos momentos de risas y distensión a toda la trama más pesada.

Un pequeño favor, lejos de ser una película perfecta, sabe bien lo que quiere y así lo plasma en la pantalla. Grandes actuaciones y un guion rebuscado y pretencioso, pero que termina resultando de gran manera, logran una película de disfrute total a lo largo de toda su duración. Sin dudas que vale la pena verla en la gran pantalla y más aún con un traje y vestidos acorde a la obra, porque si de algo hay que estar seguros, es que esta una película increíblemente delicada, fina y divertida.

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