Desde el 5 de octubre se encuentra disponible en Netflix una nueva serie española que combina un poco de Gossip Girl, Internados, Riverdale y que además tantea con inspirarse un poco de How to Get Away with Murder.

El comienzo de esta historia trata sobre tres adolescentes (Samuel, Christian y Nadia) que reciben una beca especial para estudiar en un prestigioso secundario, a raíz de que su antiguo colegio sufrió un derrumbe. La llegada al instituto no será nada fácil, ya que enseguida serán discriminados por sus compañeros que tienen un mejor pasar económico.

Samuel (personaje interpretado por Itzan Escamilla) rápidamente siente una atracción hacia su compañera de curso Marina (María Pedraza), una joven que demuestra ser diferente a sus compañeros, pero que su hermano Guzmán (Miguel Bernardeau) siempre está a la sombra haciéndole recordar que ellos son diferentes a los nuevos. Christian (Miguel Herrán) no solo es el mejor amigo del hermano de Samuel, Nano (interpretado por Jaime Lorente), sino que además está dispuesto a hacer todo lo posible para ser parte de la Élite y es sin duda el que intenta incorporar una cuota de humor a la trama. Nadia, por otro lado, es un personaje que busca por todos los medios pasar desapercibida ya que su única preocupación son los estudios y respetar a su familia. No obstante, esta tarea no será nada fácil, en especial cuando Lucrecia (Danna Paola) ponga el ojo en ella y Guzmán también.

Todos los personajes principales e incluso los secundarios tienen su lugar correspondiente en esta trama, que tiene varias caras conocidas para aquellos que se incorporaron al boom de La casa de papel. No todo es lo que parece y las mentiras son más fáciles de encontrar que la verdad. La mejor decisión para sentarse a ver Élite en frente de la computadora o televisión es no esperar absolutamente nada de esta nueva serie. El efecto sorpresa es grato a pesar de que la premisa no destaca por ser cien porciento original. La serie se vende como un nuevo drama adolescente que te hace pensar que te vas a encontrar con ocho capítulos de plena pubertad, cuando en realidad uno se enfrenta con un grupo que se tiene que hacer adulto de golpe, sin dejar de lado sus correspondientes exploraciones sexuales.

El bullying por ser la/el “más pobre” o “más rico” no será el único condimento de esta serie. También se tocan temas relacionados al racismo, la homosexualidad y el HIV. Desde el capítulo uno que la serie muestra que no solo la audiencia verá anécdotas teens en el colegio, sino que los protagonistas se encontrarán envueltos en un asesinato que hace recordar a la primera temporada de la serie norteamericana HTGAWM por varios motivos: la narración que alterna entre el presente y el pasado y el arma homicida que es un trofeo. Pero a diferencia de How to Get… Élite muestra desde el inicio quién es la víctima fatal. La gran incógnita es adivinar quién es la/el asesina/o y cuáles fueron sus motivos.

Sin duda alguna no es de las mejores apuestas de la relación Netflix-España, incluso puede ser que no llegue a ser un furor como La casa de papel o Vis a Vis, pero este drama camuflado es lo suficientemente interesante como para darle una oportunidad.