Marvel y Sony, asunto separado. 

De la mano de Ruben Fleischer (Zombieland, 2009), el antihéroe/villano más reconocido de la casa de ideas hace su re-debut en la pantalla grande, luego del fiasco de Spider-Man 3 allá en un lejano 2007. El encargado de interpretar al protagonista será el versátil Tom Hardy (Mad Max: Fury Road, 2015), alguien que sabe lo que es ponerse el papel del chico malo en una película de superheroes, luego de ser Bane en The Dark Knight Rises (2012) de Christopher Nolan. Fleischer y Hardy como dos pilares fundamentales de este nuevo universo de villanos de Spidey, tendrán como objetivo principal no pisar en falso en su presentación, porque de ellos depende que este universo tenga futuro.

Venom (2018) se encarga de contar cómo fue que el simbionte llegó al planeta Tierra y se alojó en el cuerpo de Eddie Brock (Tom Hardy), un periodista devenido a menos, que lo perdió todo cuando decidió meterse en los negocios turbios de la empresa de desarrollos científicos LIFE, una corporación cuyo presidente Carlton Drake (Riz Ahmed), es un hombre que no se anda con vueltas. Eddie se encontrará con el simbionte y no le quedará otra que convivir con la que será una relación de la más tóxica, donde nadie estará a salvo cuando Venom tenga el control total de su huésped humano.

Lamentablemente para todos aquellos que pensaban que hacer una película en solitario de Venom, era una buena idea, hay que decirles que las sospechas eran las correctas y ésta no solo no es una buena película comiquera, sino que es una mala película en general. Incluso, para crear alguna clase de paralelismo, se pueden volver en el tiempo más de 15 años, cuando este tipo de películas eran denominadas como «absurdas». Con todo lo que han avanzado este tipo de producciones en los últimos años, casi que Venom les falta el respeto a todas. El humor se nota forzado y no hace reír para nada, los efectos visuales dejan mucho que desear, siendo Sony una de las empresas que mejores recursos tienen y termina siendo inconcebible para estos tiempos que corren. La ambigüedad con la que se trata a Venom, le termina sacando fuerza a todo el potencial que tiene el personaje y la película se torna insostenible.

El guión es un tropiezo tras otro, cayendo en lugares tormentosos todo el tiempo en donde los personajes resuelven cosas de manera azarosa y en ningún momento se puede desarrollar nada. El mismo, junto con la historia son mediocres, como desde hace rato no se veía algo, quizás la última película de este estilo que tiene los mismos errores es la de Suicide Squad (2016) que curiosamente, tenía la misma premisa, empezar un mini universo expandido dentro de otro, donde se desarrollaran historias protagonizadas por villanos. ¿Casualidad? El poco desarrollo de los personajes en esta película, hace que el público no pueda relacionarse en lo más mínimo con ellos, es más, tan superficial es la trama que cuando más intensidad toma, peor termina siendo. Es notable como a partir de que los caminos de Eddie y Venom se cruzan, la película empieza a decaer cuando debería ser todo lo contrario.

Hablando de esta relación al mejor estilo Dr. Jekyll y Mr. Hyde, hay algo muy curioso que sucede con estos dos sujetos y es que tanto Eddie Brock y Venom funcionan por separado, lo que peor hace la película es hacer interactuar a los dos personajes de la peor manera posible, por momentos hasta parece que nadie está tomando en serio nada. Esa falta de seriedad es una constante en la peli y es una sensación que no está para nada buena. Lo mismo pasa con la acción, por muchos lapsos no pasa absolutamente nada emocionante y por otros hay persecuciones dignas de la peor película de Michael Bay. Incluso las peleas «mano a mano», son de un nivel llamativamente bajo.

Las actuaciones son un punto fundamental en este tipo de producciones y es otro de los ítems en los que se notan que este proyecto tiene todo preparado para no ser ningún tipo de éxito. Ningún actor, salvo Tom Hardy, demuestra siquiera el mínimo interés por hacer sus papeles, pareciera que no tienen ni ganas de hacer lo que están haciendo. Michelle Williams, una de las estrellas aquí, es el ejemplo perfecto. Entre que su personaje esta pésimamente desarrollado y su actuaciones es mucho menos que aceptable, no se nota ningún tipo de esfuerzo por sacar su papel adelante. En cambio, Tom Hardy que es reconocido por su intensidad a la hora de su trabajo, es el caso contrarío. Su personaje tiene los mismos fallos que los demás pero se nota otro compromiso de su parte para con el personaje, obviamente siendo el protagonista si ni siquiera tuviera eso, sería escandaloso.

Una buena para Venom es que pese a todas sus limitaciones, la película pasa volando. Por lo menos el entretenimiento está garantizado, pero desgraciadamente será de las tantas películas que queden en el olvido. Venom no termina de convencer como película de origen, película de superhéroes/antihéroe, ciencia ficción, acción, aventura, comedia, de nada, y depende de un milagro taquillero para que este universo de villanos de Spider-Man tenga algún futuro.

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