El abominable hombre de las nieves, tiene su historia de origen y convence en más de un aspecto.

A lo largo de los últimos años, los estudios han optado por cambiar decididamente el rumbo de sus películas animadas. Aunque sigan siendo estéticamente con dibujos «para chicos», los mensajes llegan cada vez de mejor manera y Pie Pequeño (Smallfoot, 2018) llega a los cines de todo el mundo para dar otra clara muestra de que la animación es solo otra vía para transmitir un mensaje. En esta oportunidad, todo el equipo de Animación de Warner Bros. y los directores, Karey KirkpatrickJason Reisig se las ingenian para transportar al aspectador hacía el gran monte Himalaya, hogar del famoso Pie Grande, Yeti, Sascuash u Hombre de las nieves, entre otros apodos del monstruo con pelaje blanco, con el fin de mostrar la historia jamás contada de este famoso personaje.

Situados en la cima del Himalaya, una comunidad de Yetis vive tranquila y adaptada a su status quo y sin intenciones de cambiar su forma de vivir. Allí vive Migo, un joven Yeti que vive lo más tranquilo con su padre, hasta que un día se encuentra con una criatura extraña y mitológica para toda su comunidad. Esta criatura es un Pie Pequeño, un pequeño animal de contextura física diminuta, pelo rizado y un lenguaje que él no entiende. En definitiva, este extraño animal que puede cambiar de «piel» dependiendo del frío o el calor, es nada más y nada menos que un humano. Migo, empezará a cuestionarse la existencia de esta criatura pero al mismo tiempo deberá tener cuidado con las antiguas reglas de las Piedras Sagradas, unas normas que todos deben seguir y nadie debe cuestionar, a menos que quiera ser expulsado de la comunidad de los Yetis.

Así como suena la premisa de esta película puede parecer una para lo más chicos y para pasar el rato sin ningún tipo de trasfondo importante. Pero que una primera lectura no los nuble, a medida que se desarrolla el film, su mensaje va cobrando poder. Este mensaje es el de poder pensar por uno mismo y no dejarse influir por lo que otros digan. Un mensaje bastante interesante e importante, ¿no? Estas ganas de pensar por uno mismo va de la mano con el tema de «piedras sagradas», un aspecto que si se quiere metaforizar, puede ser considerado como algo un poco más religioso de lo que se está acostumbrado. Dejando de lado la gran metáfora y el claro mensaje que deslizan, la película tiene el gancho necesario para captar la atención de los más chicos: humor físico, chistes simples y canciones de todos los estilos. Estas combinaciones acompañan con más de hora y media de inclusión, pensamientos propios y ganas de revelarse contra la autoridad que no confía en el descubrimiento de otras maneras de pensar.

La estructura de los personajes es bastante básica, los personajes humanos son clásicos y los yetis son bastante parecidos a lo logrado por Pixar en Monsters Inc (2001) claro que la leyenda de esta criatura es universal y mucho no se puede inventar, sin embargo en la gran cantidad de Yetis, se pueden notar apenas algunas diferencias entre ellos. Pero donde más se destaca la animación es en la hora de las locaciones, sobretodo en lo que se refiere a la aldea de los yeti y a la pequeña villa a los pies del Himalaya. Como un plus, el elenco de voces en su versión en inglés, cuenta con estrellas del calibre de Channing Tatum, Danny Devito, Zendaya, James Corden, Common y hasta LeBron James, quien dicho sea de paso, va calentando motores para la nueva Space Jam.

Sin dudas, esta película es necesaria para verla con los más chicos. La van a pasar bien y se van a reír mucho porque los personajes son queribles y amigables, pero por sobre todas las cosas, deja una gran enseñanza. Hay que abrir la cabeza, indagar, preguntarse y Pie Pequeño, es la película perfecta para que estas dudas positivas, empiecen a gestionarse en los peques.

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