Una historia de valentía, coraje y perseverancia, que viene desde el otro lado del Río de La Plata a conmover y concientizar sobre los derechos humanos.

En 1973, Uruguay estaba bajo el poder de una dictadura militar. En una noche de otoño como cualquier otra, las fuerzas armadas decidieron tomar acción contra un grupo que buscaba hacerle fuerza a la dictadura, bajo el nombre Tupamaros. Este grupo guerrillero, harto del gobierno de turno, se organizaba en pequeños lugares ajenos a la vista de las autoridades, hasta que todo empezó a salir mal. José “Pepe” Mujica, Mauricio Rosencof y Eleuterio Fernández fueron tres de los nueve líderes secuestrados y metidos en la cárcel por las fuerzas armadas, para intentar callar las voces populares de la revolución. Estas tres personas, fueron encerradas en una prisión común en un principio, pero luego, fueron siendo trasladados de un lugar a otro del Uruguay en donde sufrieron el peor trato posible que puede recibir una persona y solo por pensar diferente. Sin saber a dónde iban, sin poder hablar entre ellos ni con nadie, sin poder ver y permaneciendo encerrados en celdas donde no podían recostarse son algunas de las torturas por las que los militares hicieron pasar a estos tres hombres y todo durante más de 12 años.

Álvaro Brechner fue el encargado de escribir y dirigir este docudrama, sobre estos 12 años en los que tres hombres fueron privados de sus derechos más básicos, solo por pensar diferente. Los actores que pondrán el cuerpo y el alma para interpretar a estos héroes de la historia uruguaya son Antonio de la Torre como Jose Mujica, El Chino Darín como Mauricio Rosencof y Alfonso Tort interpretando a Eleuterio Fernández. El relato, está basado en la novela “Memorias de un calabozo” escrito por los propios Rosencof y Fernández y cuenta con lujo de detalles todo lo que ellos tuvieron que vivir y experimentar, sin perder la cordura y llevando a lugares impensados, lo que una persona puede soportar.

Esta película lleva a otro nivel los relatos acerca de la peor época de la historia de Latinoamérica. En Uruguay como Argentina, las distintas narraciones de estos sucesos suelen pegar duro, porque es algo que marco un antes y un después en la sociedad, y este no será un caso distinto. Lo que consigue Brechner es algo alucinante, las sensaciones de los presos pueden sentirse en carne propia, la fuerza de voluntad es otro de los ítems que trasciende la pantalla como así también la claustrofobia. El guión es alucinante, cada toma, cada escena tiene un toque artístico que llena de belleza hasta los peores momentos de la narración. El dramatismo que se maneja es tal, que quien no se sienta un poco tocado carece totalmente de alma, corazón y empatía por el prójimo. El director también maneja muy bien un recurso muy valioso como la ironía y el humor, y en este tipo de películas es muy difícil combinarlo y que no quede desprolijo, acá es manejado de tan buena manera que es sorprendente. Menos mal que este toque está, porque realmente es muy fuerte lo que se vive y cortar con tanta crudeza es necesario.

Las actuaciones están en otro nivel. Empezando por un coterráneo como el Chino Darín, el actor tuvo que someterse a bajar una cantidad de kilos que impresiona, al mismo nivel quizás de Christian Bale en El Maquinista (2004). El Chino, que viene impresionando cada vez más en sus papeles, vuelve a destacarse en esta oportunidad. La profundidad del guion hace que cada actor rinda al máximo y Darín no queda en el debe. También es el que más momentos de “humor” tiene y es el encargado de apaciguar un poco el relato con su capacidad de convertir nerviosismo en risas con una sola mirada.

Al uruguayo Alfonso Tort, le toca ser el que tiene la historia de fondo más conmovedora, sentimental y fuerte. Su interpretación es extraordinaria y, en la repartija de sentimientos es con el que más empatía se puede llegar a tener, por la historia que éste tiene detrás. En todos los casos, los trabajos físicos tienen un condimento en particular, en el de Tort, el sufrimiento tiene repercusión en lo corporal, dando una sensación de fragilidad que, con la mínima corriente de viento, le puede llegar a romper los huesos.

El caso más emblemático, es el de quien tiene que interpretar a José Mujica. Un hombre que luego consiguió ser Presidente de Uruguay y que nunca se olvidó de todo lo que vivió esos doce años. Algunas de sus célebres frases tienen origen en esa década de sufrimiento y el español Antonio de la Torre es el encargado de transmitirlo en una actuación que quedará para la historia. Entre la semejanza física alucinante y la gran interpretación, por momentos parece que el propio Mujica es el que esta frente a las cámaras. La historia de superación del “Pepe” es y debe ser un ejemplo para todos.

La fotografía merece un párrafo aparte porque el director logra captar escenarios de los más lúgubres posibles y los refleja con una belleza técnica que pocas veces se ha visto. Es de otro nivel todo lo que se logró. Las escenografías, locaciones y vestuarios son otro de los puntos altos de una producción que se anima a dar que hablar y seguramente tenga una repercusión mundial pocas veces vista.

Esta historia que fue co-producida entre Argentina, España, Francia y Uruguay, ya fue seleccionada como la candidata de nuestro país vecino para competir en los Oscars y la verdad que tiene grandes chances de poder quedarse con la estatuilla dorada. Drama, realismo, pizcas de humor y un relato de un pueblo entero, componen una de las mejores películas del año.

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