Una Lali Espósito nunca antes vista, la rompe en su primera película dramática. 

El 2018 puede ser un año inolvidable para el cine argentino. En lo que va de la temporada, muchas películas han superado las expectativas y se han convertido en nuevos futuros clásicos del cine nacional. El Ángel, La Quietud, No Dormirás y Animal, son algunos de los ejemplos más recientes de que la industria se encuentra en un constante crecimiento y mejora, consolidándose cada vez más en un público que, hasta no hace mucho, se le era esquivo. Hoy por hoy, las carteleras tienen más producciones nacionales de alto nivel que extranjeras, algo totalmente impensado hasta hace algunos años.

Dentro de estas renovaciones que se vienen dando, muchos actores y actrices han encontrado el espacio para desarrollar su talento en la gran pantalla, saliendo un poco de las novelas de los canales de aire. Ahora el turno le tocó a Mariana «Lali» Espósito, la actriz y cantante que supo ver el estrellato mundial, luego de su paso por las telenovelas juveniles de Cris Morena. A partir de su pasado en tiras como Floricienta (2004-2005) o Casi Ángeles (2007-2010), Lali demostró tener pasta para más que solo interpretar papeles secundarios en novelas y de a poco, se fue posicionando en ficciones un más maduras, siempre sin dejar de lado su costado artístico, cabe destacar que es una de las cantantes latinoamericanas que mas público convoca en estos tiempo.

Por todo esto y más es que Gonzalo Tobal, director de Temporada de Caza (2017), depositó sus ojos en Lali, para que ella protagonice su nueva película, Acusada (2018) es una película dramática que cuenta la historia de Dolores (Espósito), una joven que se ve involucrada en el crimen de Camila, quien supo ser su mejor amiga y el mundo entero tiene la certeza que la propia Dolores, fue la autora del crimen. En medio de juicios éticos y morales de parte de la prensa y la opinión pública, los padres de la acusada, Luis (Leonardo Sbaraglia) y Betina (Inés Estevez) harán lo imposible y agotarán todos sus recursos para demostrar que su hija es inocente.

El cine argentino parece haber encontrado el rumbo correcto a la hora de hacer producciones que convoquen de manera masiva al público. Hechos criminales sean verídicos o no, son más atrapantes para los que generalmente se sienten atraídos al morbo y eso es aquí lo que sucede de forma muy clara. La fórmula de estrella reconocida más una historia en donde hay crímenes, es cada vez más tentadora para realizadores, y si tiene sustento verídico mejor, aunque no es fundamental, las grandes estrellas de la marquesina se encargan de atraer al público de igual manera. No obstante, para lograr el éxito en el «boca a boca», hace falta más que solo tener grandes protagonistas o una buena historia. El relato y el mensaje deben ser concisos y no andar con vueltas innecesarias y ahí está el primer gran acierto del director Tobal. La película logra generar la intriga que se necesita en este tipo de historias, con esa sensación de querer saber lo que realmente pasó o quién es el verdadero culpable. Con un guión brillante y fresco, Acusada jamás cae en intensidad y los diálogos le dan un toque de veracidad a las características de los personajes.

Por el lado de los actores, el trabajo de Lali y Sbaraglia son impecables. Mucho se dudaba de que la encargada de llevar a cabo un personaje tan dramático y oscuro, sea interpretada por una actriz sin experiencia en el rubro, pero hay que quitarse el sombrero por una gran actuación de la cantante. Poniendo el pecho a las balas, Lali se banca toda la artillería que había para tirarle y sale adelante con un trabajo brillante, incluso con cambios físicos durante el rodaje que demuestran su compromiso por el papel. Sbaraglia si bien tiene una labor a la que se le pueden reprochar pocas cosas, queda un poco eclipsado por el rol que le toca ocupar, pero se encarga de aprovechar al máximo sus momentos en pantalla para destacarse de igual manera. La propia Inés Estévez y la participación de Gerardo Romano (El Marginal) y Daniel Fanego (El Ángel), son la frutilla del postre de un elenco que no tiene mayores caras conocidas.

El clima desarrollado durante todo el film es de tensión y angustia, lo mismo que siente Dolores, por eso el trabajo está cumplido y de la mejor manera posibleCon una fotografía que transmite dolor, el espectador puede sentirse parte del relato y por qué no, jugar a adivinar quién es la figura responsable de la muerte de Camila. El cine argentino puede que esté viviendo su mejor momento, así que es hora de aprovechar historias que están bien contadas, bien actuadas y bien escritas. 

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