La noche del sábado que le daba inicio a septiembre estaba libre de lluvia, pero el frío ligero nos recordaba que todavía falta un poco para la primavera. Las calles de Palermo ya se empezaban a iluminar; los bares cerveceros y los restaurantes chic empezaban a moverse en la zona de avenida Juan B. Justo y Honduras. La imagen principal son los amigos, parejas y grupos de gente cenando o previando en estos lugares para después quizás ir ¿al boliche? ¿a alguna reunión o fiesta en casa cercana? En fin, era fin de semana y se hacía notar.

A unas pocas cuadras, en la puerta de Niceto Club, el escenario era parecido: latas de cerveza que corren de mano en mano, abrazos de reencuentro, amistad y comentarios sobre fútbol y música rodeaban la cuadra. Era bastante temprano para las fiestas del The Roxy o para otros boliches que están por el barrio. Todo era obvio: Bestia Bebé volvía a tocar en Niceto.

Habían pasado nueve meses desde que el grupo no pisaba el escenario de uno de los lugares más importantes para el indie local. Casi como lo fue -y ahora está volviendo a ser- Obras o Cemento, Niceto significó el paso obligado de grupos como El Mató a un Policia Motorizado, Las Ligas Menores y Boom Boom Kid, mientras también vio crecer a las nuevas revelaciones como Usted Señalemelo, Perras on the Beach y Bandalos Chinos. Con ciclos y fiestas que abarcan todos los géneros y estilos musicales de la escena local, saber que la banda originaria de Boedo y comandada por Tom Quintans, Chicho Guisolfi, Boui Vilche y el Polaco Ocorso volvía a presentarse en este lugar, se convertía en la primera cita obligada del mes.

Se hacían las 21.15. Mi ticket ya estaba cortado y había pasado rápido el cacheo de seguridad en la entrada, mientras que La Venganza de Cheetara, la primera banda de la noche, daba la bienvenida. Sus canciones instrumentales y atmosféricas calentaban el escenario mientras envolvían en un trance sonoro a los espectadores que recién iban llegando, mientras pedían las primeras latas de cerveza dentro del lugar. A buen precio, por cierto: los costos son todo un tema en este momento, por lo cual, nunca está mal que se lo destaque.

Luego de que termine el primer grupo y pasáramos por un interludio con música de Bowie y Rolling Stones, llegó el rock n’ roll puro: empezó a sonar Las Armas Bs As. Con un sonido 100% de guitarras, riffs y acordes en quinta, este grupo presentó un poco de lo que es su último disco. Las cabezas de los espectadores comenzaban a agitarse, la cerveza empezaba a correr cada vez más y las luces rojas de Niceto quedaban ocupadas por la gente que iba llenando el lugar. Todo estaba listo para que la gran fiesta empezara.

Llegó el momento y las luces se oscurecieron, el telón cerrado empezó a iluminarse y los cánticos de fútbol pasaban como introducción. Los primeros rasgueos rápidos de guitarra de Tom comenzaron y el pogo se hizo inevitable. La energía de Bestia Bebé se transmitió de manera directa al público, y una vez arrancado, fue algo de no parar. Comenzaba a sonar Jóvenes y Viejos y la banda nos deja en claro su sonido particular: el rock alternativo de los ‘90 como Pavement y Weezer se conjuga con el punk nacional de grupos como Embajada Boliviana, con letras que nos hablan de amistad, fútbol y la vida en el barrio. Al momento que comienza a sonar Omar, el cántico de los público acompañó cada frase, al grito de “cuando explota la popular/ todos juntos vamos a cantar”.

Con la euforia corriendo por todas las paredes y entre la gente en el lugar, la banda hizo un repaso casi total de todos sus discos: Bestia Bebé (2013), Jungla de Metal 2 (2015) y Las Pruebas Destructivas (2018). Desde los homenajes a los deportistas del barrio y de Racing -el club pasional del cantante- como Luchador de Boedo y El Uruguayo, hasta las historias de amistad, amor, personajes de la vida y películas como en El Gran Balboa, Tigres de Metal, Rondador Nocturo, ¿Dónde Están Mis Amigos? y No Me Importa Verte Perder. Acá no importa de dónde sos, a que equipo vas a ver a la cancha y en qué esquina parás con tus amigos: Bestia Bebé es una fiesta abierta a todos los públicos que quieran acercarse. La amistad, el compañerismo y la energía se ve desde abajo, en los pogos, hasta en la relación del grupo con quienes los miran.

Luego de un pequeño “break” y la vuelta al escenario con Patrullas del Terror, comienza a sonar Lo Quiero Mucho a Ese Muchacho, donde Tom pone a prueba a todos los que estábamos, dejando todo un verso para que seamos nosotros quienes protagonicemos el canto. Lo coros siguieron estallando con con Las Pruebas Destructivas, la última canción de su último disco.

En uno de los momentos cúlmines, comienza a sonar El Amor Ya Va a Llegar, versión argentinizada del tema más conocido de Daniel Johnston, figura clave y héroe oculto del indie lo-fi de los años ‘90. El canto es unánime.

Llegaba el final. Ni bien lo anunció Tom, arrancan las primeras notas de Fiesta en el Barrio y el público literalmente explota: saltos, gritos y la preparación para uno de los pogos más agitados de la noche. Sin dejar casi un alivio, el cierre se estira con dos temas más: El Wagen del Pueblo -todo un clásico para los fans- y la imparable, rápida y enérgica Fin de Semana de Muerte, con el que la influencia punk y la velocidad del grupo deja sin aliento a su público, que culmina con los gritos y pura hinchada.

Una vez cerrado el telón, muy de a poco se armonizaba todo. Las luces comenzaban a encenderse y todas las puertas de salida comenzaban a abrirse. Eran casi las 00.30 de la mañana y el barrio de Palermo nunca estuvo más despierto que en esta fiesta.

Fotos: Bestia Bebé en Facebook