Bomberman a la máxima potencia.

Konami rescató del sótano de la nostalgia a uno de los héroes más importantes, explosivos y olvidados de la industria videojueguil. Le lavó la cara, le sacó la telaraña y lo presentó como el Super Bomberman R, trayendo consigo una aventura cargada de adrenalina clásica. En conmemoración de los 35 años del kamikaze, la desarrolladora nipona realizó un tributo a todas esas tardes de fichines.

Al iniciar, suena una música que nos transporta a la época de las maquinitas de barrio, esta vez salteándonos las engorrosas filas y el límite de vidas. El menú queda lejos de lo ostentoso que resultan ser los títulos actuales y se nos muestra algo simple, “chapado a la antigua”. Al seleccionar la dificultad los creadores de Super Bomberman R ya sabían a que público iba dirigido, porque lo “normal” es sinónimo de “veterano”. Después de ver una animación simpática, que se asemeja en calidad a la de algunos mangas o animes, comienza nuestra travesía.

No se necesita una historia profunda para pasarla bien en un Bomberman, pero la que presentaron sirve como excusa para desarrollar algunos momentos. Varios de ellos nos sacarán una sonrisa y agregarán contenido al universo de nuestro protagonista. Para la persona que no esté familiarizada con la franquicia, se trata de poner bombas mientras nos abrimos paso explotando enemigos y sorteando los laberínticos escenarios. En esta oportunidad nos toca enfrentarnos al típico cliché, donde el emperador Bugler quiere dominar el cosmos junto a sus secuaces, los Cinco Viles Bombers.

En cuanto a la jugabilidad partimos con un sistema de puntuación que penaliza el fracaso y premia la habilidad, otorgando monedas al avanzar sin problemas y restándolas a cambio de vida. Esta característica varía según la dificultad, ya que en “principiante” solo nos sacará un pequeño porcentaje, pero en “veterano” y “experto” tendremos que tener cuidado si no queremos reiniciar el nivel. Las monedas sirven para comprar accesorios, habilidades, mapas y skins que pertenecen a las sagas de Konami, como por ejemplo Drácula de Castlevania y Pyramid Head de Silent Hill.

Podemos seleccionar entre los 8 hermanos y hermanas bomber, cada uno con una característica animación diferente pero con las mismas habilidades. Los power ups son variados y con ellos aumentaremos la onda expansiva de las bombas, la velocidad de nuestro personaje, empujar las cargas detonantes, entre otros. Existen 50 niveles y cada uno de ellos muestra distintos enemigos y trampas ocultas, perfecto para armar estrategias que pueden incluir la ayuda de un player 2. Tenemos disponibles 2 modos de juego, la historia y las batallas, en esta última compiten hasta 8 jugadores con la posibilidad de crear parámetros de gameplay y escenarios.

El comienzo de esta gran saga fue 1983 y antes de verlo en los salones recreativos, estuvo en PC y posteriormente en la Famicom. Su creador, Shinichi Nakamoto es una leyenda no solo por crear al carismático robot, sino por una hazaña en particular. Resulta que el videojuego revolucionario lo programó y diseñó el propio Nikamoto en tan solo 72hs, sin errores, vendiendo 1 millón de unidades. Con el nuevo título lanzado en 2017, lo único que cambió fue la cámara bidimensional, otorgando una leve inclinación para apreciar el entorno 3D.

En relación al apartado técnico tenemos unos gráficos que cuentan con una estética infantil y cómica, muy agradables. El ángulo de vista en los laberintos se amplía a la hora de enfrentarnos a los espectaculares jefes (difíciles y rápidos), que ocupan toda la pantalla. Por surte la respuesta de los controles es precisa, al igual que la vibración. Esto acompañado de una banda sonora que envuelve la experiencia con los mejores recuerdos de la infancia. Quizá lo único flojo es el doblaje de voz en ingles, que por ciertos momentos parece hecho sin ganas. Aunque curiosamente era algo que caracterizaba a los juegos de antaño.

Fue lanzado el 3 de marzo de 2017 como parte de un pack aniversario para Nintendo Switch. El 14 de junio de 2018 se puso a la venta para Xbox One, PC (Steam) y PlayStation 4, donde incluye un contenido skin exclusivo de Ratchet. Hasta ahora ha logrado vender cerca de un millón de copias y podría considerarse un éxito.

En conclusión estamos frente a un título bien arcade y colorido, que se disfruta más en compañía de un amigo. Los enemigos son particulares y sin duda los platos fuertes, pudiendo utilizarlos en los modos de batalla que incluyen la competición online. Es algo diferente y entretenido, recomendado para los que buscan un desafío en su máxima dificultad. En el primer Bomberman, el manual comentaba los deseos del robot por volverse humano y escapar de la rutina, asemejándose al mismo objetivo de Pinocho, que quería convertirse en un niño de verdad. Después de casi 100 juegos, el más novedoso sin dudas lo logra, a todo aquel que le de una partida.

[taq_review]