Juegos que salpican.

Una vez más recopilamos en un mini podio de algunos títulos, esta vez con la intención de nombrar a los más sanguinarios. Ojo, vale aclarar que no quiere decir que sean los más violentos, aunque no negamos que si están los chorros de  sangre seguro hay un arma homicida dando vueltas. Pónganse sus botas preferidas y prepárense para chapotiar en el barro de las tripas.

BLOODBORNE

Otro juego desafiante de From Software, creadores del Dark Souls, que le hace justicia al nombre ya que puede ser que nuestros dedos sangren con los jefes finales. “Nacido en la Sangre”, desde el inicio todo tiene que ver con el liquido formado por glóbulos rojos. Despertamos en una clínica luego de hacer un pacto y tendremos que abrirnos paso por una ciudad londinense plagada de criaturas sarnosas.

La frase “la paciencia es virtud” nunca estuvo mejor aplicada en un juego, donde morir mil veces es vital para mejorar las habilidades y aprender de los errores. Con la jugabilidad se busca tener un equilibrio, esquivando y proporcionando parrys, una especie de ataques finales que nos bañará con las viseras de los enemigos. Como si fuera poco, la manera de recuperar vida es inyectándonos la sangre que encontremos en los cuerpos putrefactos (no lo intenten en casa).

Hay una teoría muy curiosa que vale la pena destacar. Desde los rincones más locos de Reddit empezaron a surgir detalles dentro de la secreta narrativa. Según las observaciones de un usuario, todas las misiones son encomendadas por varias mujeres (Arianna, Iosefka, la hermana Adella). En la Iglesia de la Sanación, los campesinos buscan mujeres a modo de “receptáculos de sangre”. Además otra referencia son las lunas y sus ciclos, apuntando a que el videojuego puede tener una posible relación con la menstruación.

GOD OF WAR

Atravesar cabezas hasta ver los sesos, arrancar ojos a cíclopes gigantes, utilizar griegos inocentes como herramientas de puzzle ¿Qué mas se le puede pedir al ser que siempre soñó el filósofo Nietzsche? Kratos, un brutal pelado capaz de hacer temblar los cimientos del Olimpo y decorarlos con miles de cadáveres.

Desde sus frenético sistema de juego que invita a realizar combos pintorescos, hasta sus escenas finales que harán rezar a cualquier persona, creyente o no, con tal de que nunca les aparezca el Dios de la Guerra. Sin contar tanto el último juego, que mostró una “sangre” edulcorada, aún así la saga entera ha mostrado lo que es capaz un espartano cuando tiene un mal día.

MANHUNT

Pensar que la desarrolladora Rockstar arrancó con Thrasher, un videojuego skater, pero luego de crear el cambio tridimensional de la saga GTA, se puso a experimentar. Manhunt podría ser perfectamente el más violento de esta modesta lista, a tal punto que hubo demandas judiciales, ya que el juego coquetea con el género snuff (grabaciones de asesinatos, torturas, suicidios).

Lanzado en noviembre del 2003 para PC, Xbox y PlayStation 2, la historia narra las aventuras del criminal condenado a muerte, James Earl Cash, el cual es empujado a cometer cientos de asesinatos por los lúgubres escenarios de la ciudad Carcer Ciy. Lo curioso del título es que tuvo una secuela el doble de sangrienta, prohibida en Reino Unido y censurada en varios países. Nintendo, la encantadora compañía familiar, hizo un port para Wii, el cual utilizaba el mando de movimiento para realizar las ejecuciones.

GOICHI SUDA

Acá hacemos trampa, por que casi todos los trabajos de este maestro son sangrientos y cómicos. Considerado por muchos como el Quentin Tarantino de la industria gamer, Goichi Suda nos trajo diversión  mostrando mafias y grupos de asesinos asiáticos que hacen diluviar extremidades por toda la pantalla.

Desde la porrista del Lollipop Chainsaw, que descuartiza zombis, hasta el juego Killer Is Dead donde el humor negro es central, el abanico de sagas es nutritivo y contiene muchos tonos de bordó. El que más se destaca en el apartado artístico es No More Heroes, trayendo una estética manga japonesa combinada con lo grotesco del cine clase B.

DOOM

Que decir del primer gran polémico por su contenido satánico, mórbido y sanguinolento. Los FPS modernos son lineales y rebosan de cinemáticas que dan contextos vacíos. En los DOOM hay una primicia simple: Matar a todos los bichos y pintar los pasillos de rojo cual Splatoon. Ahí es donde está la escancia que bien supo revivir el título de 2016 y que mucho se espera de su secuela anunciada en el E3 de este año.