Finalmente llega a los cines la segunda entrega de la Star Wars Anthology, «Solo: A Star Wars Story» para contarnos los comienzos del mejor piloto (y contrabandista) de una galaxia muy, muy lejana.

Cuando Disney adquirió Lucasfilm en 2012, se abrió un abanico de nuevas y lucrativas producciones que no solo iban a ser series animadas y comics (ahora en Marvel, también propiedad de Disney), sino también películas por fuera de la trilogía nueva que continuaría la historia post Ep VI.

Estas nuevas producciones cinematográficas se dieron a conocer como Star Wars Anthology: películas independientes sobre hechos o personajes de la saga, conformando una especie de nuevo Expanded Universe (EU) canónico y con todo el presupuesto. Cabe recordar a los neófitos que el anterior EU construido por LucasArts con videojuegos y Dark Horse en los comics, quedó eliminado de la continuidad y solo algunos personajes están siendo re-interpretados para su inclusión en el actual canon de la  saga.

La película que inauguró la Anthology, Rogue One, tuvo muy buena recepción dejando la vara muy alta y subiendo el nivel de expectativa con la nueva película que se anunció, la cual contaría el origen y juventud del carismático y querido Han. Solo: A Star Wars Story, tuvo problemas de gran magnitud durante su producción que llevó al despido de sus directores originales, Phil Lord y Christopher Miller, alegando «diferencias creativas» con Lucasfilm (Kathleen Kennedy a la cabeza) y contratando en su lugar al experimentado y premiado Ron Howard. Esto trajo consigo el reshoot de varias escenas, entre ellas las que aparecía el antagonista principal, Dryden Vos; interpretado por Michael K. Williams  quien no pudo refilmar sus partes por compromisos contractuales y que fue reemplazado finalmente por Paul «Vision» Bettany. Así y todo la película cumplió con los plazos de calendario y logró estrenarse a tiempo, volviendo al mes que por tradición eran los estrenos de Star Wars y no las fechas de diciembre que se fueron dando en estos últimos años por atrasos en la producción.


Para ser una película de origen de personaje, empieza sin respiro desde el primer momento, mostrando a Han siendo un delincuente juvenil de los bajos fondos en su planeta natal Corellia, ocupado por el Imperio Galáctico, quien lo usa como uno de sus astilleros estelares principales. El contexto presentado en esta película es ese que apenas vemos en flashes o escenas puntuales en el resto de la saga. Acá reinan los sindicatos mafiosos que pugnan por el poder en una galaxia aún convulsionada por el ascenso de Palpatine y la expansión del imperio. Acá no hay héroes ni personajes de moral intacta, todos ellos tienen sus grises, con sus motivaciones, trapos sucios y lealtades dudosas. Aunque en medio de ese panorama sombrío también vemos como se forja la mítica y leal dupla con el Wookie Chewbacca y el comienzo de esa «amistad con desconfianza» con un Joven Lando más tramposo que nunca. Y sin dejar de mencionar que se podrá ver al Millenium Falcon en todo su flamante esplendor. Un mix de elementos que van marcando al protagonista a lo largo de la cinta para llegar a entender cómo fue que se forjo el Han Solo conocido desde hace cuatro décadas.

La acción es el aspecto predominante en toda la película. Persecuciones, refriegas bélicas crudas al estilo de Rogue One, y sobre todo, ese lado de «western espacial» que Star Wars posee; que acá queda patentado con un clásico «asalto al tren» y «duelos» blaster en mano.

Otro aspecto notorio en este film es que está lleno de referencias; tanto a situaciones clásicas de la trilogía original, como a elementos o nombres que al fan hardcore no se le van a escapar y le van a sacar una sonrisa cómplice de que esas refes puntuales pocos las van a reconocer. También hay un intento por generar un link retroactivo con la trilogía nueva, en especial con The Last Jedi que está forzado al principio y que luego ni se vuelve a mostrar.

El tema actuaciones es un tópico aparte ya que muchos pusieron en duda que Alden Ehrenreich no pudiera estar a la altura de Harrison Ford para interpretar a un joven Han Solo. Si bien es un poco raro verlo al principio, con el correr de la trama el espectador se va «acostumbrando» a ver otro actor en el rol, aunque nunca llega a esa gracia o chispa que Ford tenía. Aunque cuando la dupla con Chewbacca (también interpretado por otro actor) se afianza, el joven Han es mas «creíble». Distinto es el caso de Donald Glover, (hoy en la cresta de la ola con su alter ego musical: Childish Gambino) que ya desde el vamos le pone su impronta y chispa a un Lando Calrissian no solo mucho más joven, sino con aspectos que apenas fueron explorados antes, mostrándonos su lado, tramposo, egocéntrico y hedonista, dándole más entidad al personaje.

Completan el cast de personajes principales: Emilia Clarke como Qi’ra:  un interés romántico del pasado de Han en Corellia  y que la vida vuelve a cruzar. Woody Harrelson como Tobias Beckett: Un criminal experimentado y que es una especie de mentor del joven Han. Y finalmente Paul Bettany como Dryden Vos: peligroso gangster de la organización criminal Crimson Dawn.

Desde el estreno de The Force Awakens, cada una las producciones bajo el sello de Lucas/Disney funcionan como parte aguas en el fandom, «Gustan o No» pero nadie puede quedar indiferente. ¿De qué lado de la línea queda ubicada Solo? Desde la visión de la trilogia original y el material previo a Ep7, Han Solo es una película buena y entretenida (aunque no llega a los niveles épicos de Rogue One, dando a veces la sensación de haber sido un capitulo largo de un live action de SW). ¿Esto la hace una película mala? Para nada, es un filme que encaja bien en el marco de lo que es esa brecha en el timeline entre Ep3 y Ep4.

El ya mítico Lawrence Kasdan co-escribió el guión y hace un buen trabajo dentro de ese marco contenedor, que hace que los guionistas no puedan irse por las ramas y crear cosas que incluso contradigan «leyes de la dinámica» de lo que es el universo de Star Wars. Lo curioso es que el mismo guionista, escribió la indiscutida Empire Strikes Back y a su vez The Last Jedi… ¿Paradojas de La Fuerza?


Esta película tenía muchos factores para ser una muy buena película de Star Wars. Tal vez fue la tibieza en algunos puntos y sobre todo un final que atenta a la cronología de los hechos narrados cerca del final de la magnífica serie Clone Wars.  Solo: A Star Wars Story es una película digna y disfrutable para el universo Star Wars. No llega al nivel épico y de emoción que tuvo Rogue One, hace ver al Anthology como un conjunto de films muchos más sólidos que los dos episodios estrenados de la nueva trilogía.

[taq_review]