El comic en solitario del contrabandista más icónico de la galaxia. Marvel le dio su mini serie a Chewbacca y Lando, ahora es el turno de Solo.

Situándose después del Episode IV, la historia cuenta a Han y su fiel compañero Chewie haciendo la carrera más peligrosa de la galaxia: el Dragon Void Run, donde el ganador se lleva una linda fortuna y el título de mejor piloto.

Marjorie Liu hace un increíble trabajo como escritora. Los diálogos son grandiosos, la historia es dinámica y súper fluida que se lee en un instante. Lo más importante de todo es que Han suena como Han, ningún diálogo suena fuera de personaje al igual que ninguna de sus acciones.

Pero lo que más resalta de Solo son los dibujos de Mark Brooks. Cuenta la leyenda que George Lucas compró todos los dibujos originales del cómic porque el arte era increíble y en esta comic entendemos por qué. Cada página es más hermosa y supera a la anterior, nos deja boquiabiertos en todo momento. Brooks se consagra inmediatamente como uno de los dibujantes más icónicos que hayan trabajado en los cómics de Star Wars. Otro pequeño, pero significativo, detalle son las portadas de Lee Bermejo las mismas son sin lugar a duda hermosas y emblemáticas.

La mini-serie no tendrá una gran relevancia en la historia del personaje o en el universo general, pero es una aventura “personal” para Han. Lo hace replantear sus deseos e ideales en esta galaxia, lo hace dudar su propio ser. ¿Qué es Han Solo? ¿Un contrabandista, un soldado, un corredor o simplemente un piloto? Este enfoque le da mucha fuerza a la historia y una mirada al personaje con otros ojos.

El único detalle de esta historia es el final. El mismo introduce un par de elementos que se sienten un poco fuera de lugar con respecto al universo, sintiéndose más ciencia ficción que fantasía. Pero en aspectos generales este es un comic que todo fan tiene que tener en su biblioteca y una pequeña gran aventura para el personaje de Solo.

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