Adolescentes que se van de viaje a El Paraje, junto a una profesora, para averiguar cómo esa localidad del sur argentino resurgió luego de la erupción violenta que sufrió el volcán Tunik. La idea de la maestra es que sus alumnas aprendan. En cambio, las chicas quieren divertirse, pero no esperaban que la desaparición de una de ellas, las condenara de por vida.

Manuela Pelari (Luisana Lopilato), alias «Pipa», es una policía especializada en homicidios, reabre un caso que ya estaba cerrado hace 14 años. Terca y arrogante, Pelari empieza una búsqueda por Cornelia Villalva, su mejor amiga durante la adolescencia, quien desapareció en aquel viaje. «No puede ser que a Cornelia se la tragó la tierra», le dice Clara Villalva, madre de la desaparecida. Esa frase la atormentó toda la vida y por ende Pipa consigue ayuda de Alina (Oriana Sabatini), quien le facilita datos para emprender el caso.

A lo largo de la investigación aparecen pistas que antes no fueron resueltas y amenazas. En el expediente figura que a Villalva se la comió un puma, entre otras cosas. Sin embargo, a Pelari, ese resultado no la convenció del todo, ya que nunca se halló el cuerpo. Algo hicieron mal.

Una foto y un pañuelo son pistas vagas que obtiene la protagonista y con eso tendrá que conseguir la verdad: ¿Qué le pasó a Cornelia? Entre obstáculos que se le presentan, deberá encontrar la manera de averiguarlo para tranquilizar a la familia Villalba y así, de una vez por todas, terminar con el sentimiento de culpa que la atormenta desde su adolescencia.

La trama resulta interesante, pero a medida que avanza, los personajes en vez de enriquecerla, hacen todo lo contrario. A Luisana Lopilato el drama no le sienta bien, mejor déjenla en comedia.  Su personaje podría haber sido interpretada por otra y el resultado hubiese sido otro. Insisto, el drama no es su fuerte.

La película comienza con una escena en la que aparece Julián Serrano, quien hace de Ariel Alonso, dueño de la casa en la que se hospedaban las chicas en El Paraje. Son pocas las veces en las que aparece, por suerte. Es raro que no le hayan dado tanta importancia porque en el libro, él es sumamente importante.

Nicolás Furtado es quien interrumpe, constantemente a Pipa cada vez que quiere avanzar sobre el caso. Hace el papel del compañero de trabajo molesto, ese al que evitas todo el tiempo. Sin embargo, su relación da un vuelco y termina acompañándola durante la investigación. No hace una gran actuación, como si lo hizo en El Marginal con «Diosito». Igualmente, convengamos que acá es un personaje secundario y ahí todo lo contrario.

Basada en la novela «Cornelia», de Florencia Etcheves, que se publicó en 2016 y dirigida por Alejandro Montiel, estamos ante una película que no cierra del todo. Perdida tiene escenas que no están bien construidas, diálogos innecesarios y un guion que no supo adaptarse. Quienes leyeron la novela seguramente prefieran quedarse con el libro, ya que tiene mejor argumento. Pocas son las adaptaciones que llegan a la pantalla grande para sorprender y ésta no es la excepción.

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