La tercera película del Capitán América se transformó en uno de los proyectos más ambiciosos de Marvel Studios.

La Fase 3 del MCU arrancó con un evento adaptado de los cómics en el que participaban todos los personajes presentados hasta la fecha, con excepción de Thor y Hulk. Civil War presentaba un conflicto entre dos grupos: Uno liderado por Iron Man y otro por el Capitán América. Después de una tragedia que incluía superhéroes, el gobierno busca controlarlos con un acta de registro. En el caso de esta película son «Los acuerdos de Sokovia» luego de los eventos de Avengers: Age Of Ultron.

Los hermanos Russo (que venían de dirigir la excelente Captain America: The Winter Soldier) hacen triunfar este proyecto debido a que encuentran un balance perfecto entre todos los personajes, sus intenciones, sus ideas, sus diálogos, su humor y los momentos de acción. Como si esto fuera poco, logran introducir de manera exitosa dos personajes clave: Black Panther (Chadwick Boseman) y Spider-Man (Tom Holland). En ambos casos todo resulta fluido y sin ser forzado, algo que también es producto de la gran química que hay entre los actores.

En cuanto a la acción, el film se luce con algunas de las mejores piezas vistas hasta la fecha. La fantástica escena del aeropuerto en Berlín es insuperable y le saca el jugo a todos los movimientos, poderes y combinaciones que cada personaje puede ofrecer. Además, es la primera vez que vemos a Ant-Man transformarse en «Giant-Man» en un momento que arranca la sonrisa de los espectadores.

Claro que, a pesar de parecer una «Avengers 2.5», esta es una película del Capitán América y el conflicto fue cambiado para centrarse más en él y el Soldado del Invierno. Se revelan detalles del pasado de Bucky y varias conexiones que, si bien antes habían sido insinuadas, acá son mostradas con lujo de detalles.

LEER  Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos: Fase 4 en pleno desarrollo y expansión

Chris Evans cerró su trilogía, la mejor de Marvel Studios, con una película enorme que no solo fue alabada por la crítica, sino que también, fue la película más taquillera del 2016.